Se le pasó el tiempo a Mayweather-Pacquiao

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Entre los deseos  de todos los amantes del boxeo se encuentra ver un enfrentamiento entre Manny Pacquiao y Floyd Mayweather. Sin embargo, la dilatación de ese combate ha pasado el nivel madurativo  y ya ha entrado en la curva descendente. El alimento que uno tanto cocinó y esperó para saborear, se ha pasado en su cocción.  El fuego arruinó la carne. Si bien todavía se deja comer, el gusto ya no es el mismo, por muchas razones, aquí enumeramos cinco de ellas:

1. El nivel de Pacquiao. De ambos boxeadores, el filipino es el que más sufrió un bajón en su rendimiento, a nivel psicológico y físico.  Si bien mantiene un estilo frontal, el hambre voraz que poseía ha disminuido y, como se vio con Ríos, ha demostrado que el poder de sus puños no es el mismo ni el instinto asesino.  Incluso, hasta el propio padre de Mayweather ha dicho que Pacquiao no sería un desafío para su hijo. Es verdad que se podría tomar en tono provocador, pero la realidad es que todavía hay un escollo entre Pacman y el estadounidense.

2. Floyd Mayweather ahora piensa en hacer peleas por dinero. En más de una ocasión el boxeador ha repetido que tiene que aprovechar las últimas veladas boxísticas que le quedan para sacar el máximo dinero posible de ellas. Si bien en este caso, el encuentro entre ambos sería muy comercial, también hay que pensar el propio Floyd debe garantizarse peleas grandes.  Una (improbable) derrota lo dejaría fuera  del circuito al que él mismo aspira.

3. Existen otros peleadores que pueden plantear una mejor pelea. En un mundo perfecto, la pelea fuerte para Floyd Mayweather sería André Ward. Sin embargo, eso nunca sucederá porque hay una distancia de tres categorías que hacen inviable la conjunción de los pesos. Sin embargo, Timothy Bradley podría ser un buen rival para Floyd y se ha ganado la chance ahora que Canelo Álvarez pasó sin pena ni gloria por las manos de Money.

4. Exceso de prensa y fogueo. El paso del tiempo, los rumores, las idas y vueltas en cierto punto han cansado a los espectadores que ya no esperan con tantas ansias el combate.  Como se marcó en otro punto de esta selección, el problema principal es la diferencia de niveles existente entre ellos.  La escueta presentación de Pacquiao ante Ríos lo convirtió en un hombre que tiene ganas de volver, pero sin fuerza real dentro del ring para enfrentar a Floyd. Hace más de 5 años que se promueve un combate de este estilo, al haber estado tan retrasado, el interés de los amantes del boxeo disminuyó porque si bien Money es el presente del deporte, Pacman es el pasado reciente del deporte. Y el público quiere ver el futuro.

5. El dolor de ya no ser. El momento más caliente para la pelea era  hace un tiempo atrás. Dos peleadores casi invencibles explotando su máximo potencial. Cartelera millonaria, bolsas millonarias y millonarios dispuestos a pagar millonadas por un asiento en primera fila.

Ahora, ese megashow boxístico que se erigía en aquel entonces,  se transformaría en una batalla de un peleador que quiere usar sus últimas peleas para sacar el máximo dinero posible, contra un boxeador  de 34 años que perdió su poder de puños y que volvió al cuadrilátero después de una larga inactividad.  El aura que los envolvía desapareció.  En lo personal, es preferible  perpetuar la ilusión antes que ver una velada destrozada.

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