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Las 7 razones para pensar que Golovkin es el hijo perdido de Julio César Chávez

Gennady Golovkin ha caído con el pie derecho en el gusto de los aficionados mexicanos al boxeo. Cada vez son más los aztecas que abrazan el estilo frontal y destructivo del kazajo. Y aunque pocos aficionados mexicanos podrían señalar el país natal de Golovkin, Kazajistán, en un mapa, la geografía boxística de los mexicanos ubica a Golovkin como uno de su propia sangre. Y cuando se ahonda más en la opinión de los aficionados aztecas siempre termina saliendo un nombre: Julio César Chávez.

Y es que al ver a Gennady Golovkin sobre el ring es casi imposible no encontrar reminiscencias con el gran campeón mexicano

1. Cazador

Julio César Chávez no era boxeador ni era fajador. Su estilo quedaba en un punto intermedio: el del cazador. Chávez perseguía, cortaba el ring, cerraba los caminos. No era un peleador que se mantuviera sobre las puntas de los pies, ni era un fajador tradicional de los que se sienten cómodos clavando la frente en el pecho del rival para castigar en corto.

Gennady Golovkin tiene esa misma postura sobre el ring. Es un peleador que no desespera, que camina el ring, que sabe cortar e ir persiguiendo y machacando al rival. La manera en que persiguió a Gabriel Rosado y lo demolió hasta forzar el lanzamiento de la toalla fue una clara muestra de desmantelamiento. Así como en la noche más gloriosa de Chávez cuando demolió a un complicadísimo Meldrick Taylor hasta derribarlo.

2. Serenidad

Chávez era paciente, su rostro era impasible, rara vez mostraba alguna emoción ni a favor ni en contra mientras hacía su trabajo. Chávez fue impasible hasta en las peleas más adversas. Su mirada siempre decidida, los dientes apretados, la cacería persistente.

En Golovkin eso no es sorpresa, pues criado en la desaparecida Unión Soviética fue educado para ejecutar sin preguntar, para ser diligente y eficiente. Para reprimir las emociones en el trabajo. Es la misma actitud impasible que vemos en otros peleadores post soviéticos como los hermanos Klitschko o Sergey Kovalev. En Golovkin nunca vemos un semblante de preocupación o de impaciencia, lo comprobamos contra Curtis Stevens, cuando a Golovkin le metieron las manos con solidez y no mostró ninguna reacción en su rostro.

 

3. Bien plantado

El Julio César Chávez súper pluma y ligero era más boxeador, usaba más las puntas de los pies. Pero conforme fue subiendo a súper ligero y welter, se fue plantando más. Entendió que su mandíbula aguantaba y corrió más riesgos. Al estar casi siempre con los pies plantados lograba imprimirle más fuerza a sus golpes, y además lograba un balance adecuado para recibir el golpeo. Si Chávez visitó pocas veces la lona fue en parte a su sólida mandíbula, pero también a su bien plantado compás.

La misma característica es evidente en GGG. Una vez arrinconado el rival, el kazajo se le planta enfrente para lanzar con los pies siempre bien atornillados a la lona y eso le da fuerza adicional al golpeo curvo. La solidez del golpeo que ha sido emblema en GGG nace desde la firmeza de su parado. Difícilmente, o nunca, veremos a Golovkin saltando sobre la punta de los pies. Y la prueba más evidente fue la forma en que noqueó a Daniel Geale, pues Golovkin recibió una derecha sólida del australiano pero estaba tan bien plantado que le permitió responder con su propia derecha para mandar a la lona a Geale y forzarlo a la rendición.

 

4. Gancho izquierdo

Si algo caracterizó el ataque de Julio César Chávez era el gancho de izquierda. Era una arma fundamental en el trabajo de demolición que hacía el gran campeón mexicano. Solía tirarlo corto y bien dibujado arriba, lo que sumado a sus pies bien plantados, le daba una solidez noqueadora al golpe. Y abajo, al hígado, lo tiraba como un latigazo, inclinando el torso hacia su izquierda y levantando emblemáticamente su codo derecho.

El gancho izquierdo de Golovkin es casi calcado al de Julio César Chávez. De hecho, si se ve una toma de espaldas de ambos, parecen inconfundibles. Golovkin igualmente tira el gancho izquierdo corto y bien dibujado y plantado. Es también un golpe sistematico en su método, sabe cómo utilizarlo y cómo abrir al rival para prepararlo. Quizás el derribe más emblemático en la carrera de Golovkin fue el que le propinó a Curtis Stevens por el rostro de terror con el que cayó a la lona, y ese lo consiguió con dos ganchos izquierdos arriba en sucesión.

 

5. Golpeo al cuerpo

“Pégale al cuerpo que la cabeza cae sola”, es una de las máximas de la escuela mexicana de boxeo, y Julio César Chávez fue un devoto practicante. Su golpeo al cuerpo era sistemático, punzante, sobre todo con el gancho izquierdo al hígado. Aunque es un golpe presente en el arsenal de casi cualquier peleador mexicano, en Chávez era un golpe único e inconfundible. Arqueando el torso hacia su izquierda para encontrar el ángulo preciso en que el guante encontrara el hígado de forma más nítida. No se olvida aquella noche mítica en el Estado Azteca cuando Chávez le lanzó 36 ganchos al hígado a Greg Haugen en tan solo 14 minutos de combate antes de que el réferi se compadeciera del estadounidense.

Gennady Golovkin hace uso de esa herramienta con la misma meticulosidad. Cuando el rival sobrevive el golpeo arriba y la pelea se extiende, Golovkin empieza a utilizar el golpeo al hígado. Con él fue punzante contra Proksa, así demolió a Stevens y así noqueó a Matthew Macklin que quedó retorciéndose en la lona.

 

6. Mandíbula

Ya lo mencionábamos. Cuando Julio César Chávez fue subiendo de peso y probando que su mandíbula era resistente en divisiones más arriba, su estilo de pelea se hizo más frontal. Podía darse el lujo de entrar a matar sin morir en el intento. Arriesgaba y apostaba recibir golpes para poder meter los suyos. El primer día que cayó a la lona contra Frankie Randall él mismo pareció el más sorprendido.

Esa misma fortaleza de mandíbula la ha mostrado Gennady Golovkin. Y el mejor termómetro para ello fue Curtis Stevens, el pegador más fuerte al que ha enfrentado. Para poder entrar a zona de golpeo, Golovkin arriesgó y encajó los mejores golpes de Stevens que lo más que consiguió fue echar al kazajo hacia atrás. Pero al final, Golovkin recibió una cantidad de golpes como en ninguna otra pelea había recibido, los resistió todos y terminó haciendo pesar los suyos.

 

7. Inspiración

Ninguna de estas coincidencias entre Julio César Chávez y Gennady Golovkin es casual. El kazajo tiene un entrenador mexicano, Abel Sánchez. Y el propio mentor ha dicho que cuando recibió a Golovkin como pupilo, lo primero que hizo fue mostrarle un video de la obra maestra de Julio César Chávez sobre Edwin “Chapo” Rosario. Asi era como Abel Sánchez quería moldear a su nuevo peleador, a la imagen y semejanza del gran campeón mexicano, Julio César Chávez.

Previa Gennady Golovkin vs. Willie Monroe

Previa del ‘Chocolatito’ González vs. Edgar Sosa