Charles Chaplin también fue boxeador

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Posiblemente el mejor actor cómico de todos los tiempos, un genio en muchos sentidos y un referente del cine en general, no sólo del cine mudo, como lo fue Charles Chaplin, también personificó a un boxeador, en un papel que enmarcó el inicio en su carrera, y el que interpretó en más de una ocasión.

‘Charlot’, como popularmente se le conocía a Chaplin, fue de los primeros actores que encarnó a un pugilista, y de hecho, la película ‘The Champion’, que él mismo dirigió, encuadra dentro de las primero cuatro entregas para una cinta que tratara sobre boxeo.

Con una duración de 32 minutos, este cortometraje se estrenó el 11 de marzo de 1915, y era una comedia que contaba la forma en cómo ‘Charlot’ pasó de ser un vagabundo que tenía que compartir la comida con su perro, hasta llegar a subirse al ring y retar al campeón, todo desde un toque cómico.

La buena fortuna del personaje llegó al encontrarse una herradura a las afueras de un gimnasio de box que estaba en busca de un sparring, por lo que decide ingresar y hacer audición.

Al ver cómo cada uno de los aspirantes salía noqueado, ‘Charlot’ inicia su camino al pugilismo de manera indebida, al colocarse la herradura en el guante, por lo que en su turno él le aplica el cloroformo al boxeador.

Impresionando a todos, deciden que ahora se enfrente con el campeón Bob Uppercut, un peleador con mucho más peso que nuestro intérprete estrella.

El entrenamiento de ‘Charlot’ es arduo, duro, y sumamente divertido en el que implicaba golpeo de pera loca, levantamiento de pesas y salto de cuerda, aunque interrumpido por la hija de su entrenador, de la cual se enamora.

La gran noche llega, y como digno retador que es, ‘Charlot’ se entrega en una pelea épica, llena de golpes, caídas y mucho entusiasmo, donde el campeón Uppercut no regala nada y ambos luchan hasta el final. El desenlace se da con Chaplin ganador, todo gracias a la preparación y a la ayuda de su mejor amigo: su perro.

La historia de esta película es el reflejo de la vida del pugilista común; aquel que lucha desde abajo, que muchas veces no tiene nada y logra sobresalir hasta alcanzar el éxito, incluso gracias a la misma suerte.

Esta cinta fue bien recibida por el público gracias al mensaje ajeno a la comedia que enviaba ‘Charlot el campeón’: una actitud de no rendirse nunca. Sin embargo, esta no sería la película de Charles Chaplin que más éxito generó, personificando a un boxeador, pero cabe aclarar que sí fue esta cinta la que abrió camino a esa ruta de triunfo.

Y es que dieciséis años más tarde, el inglés volvería a ponerse unos guantes de box para realizar la película ‘Luces de la ciudad’, una entrega que sí fue reconocida a nivel mundial y que es considerada una auténtica obra maestra de la cinematografía.

Así, ya son noventa y ocho años de que Charles se convirtió en uno de los actores pioneros que se pusieron unos guantes y llevó el arte del pugilismo a la pantalla.

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