La era del dragón: Boxeo en China

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 "¿Quieren ganar amigos por todo el mundo? ¡Ganen medallas y títulos, y comenzarán a ser admirados!". Estas fueron las palabras que pronunció Muhammad Ali en 1979 cuando visitó China invitado por el líder del partido comunista Deng Xiaoping. Por entonces, sobre el boxeo en China pesaba una prohibición dictada por Mao. Era un deporte que no comulgaba con los valores del régimen por ser demasiado violento. Alí puso la primera piedra del castillo, pero tardaríamos bastante en ver la segunda.

El poso de la visita de Ali, y la transcendencia de la misma, quedó grabada en la retina tanto en el pueblo chino como en sus dirigentes. China levantó el veto, y en 1987 volvieron los rings -siempre en terreno amateur, tomando como referencia la experiencia en el terreno del deporte cubano-. En los últimos Juegos Olímpicos de Londres sus atletas conquistaron 3 medallas en la disciplina del boxeo, prueba inconfundible del intenso trabajo que se realiza en los campos de alto rendimiento. Esta llegada a la élite amateur se gestó con la concesión por parte del Comité Olímpico Internacional de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2001. China quería deslumbrar al mundo con el evento, que estrechó la línea divisoria entre deporte y escaparate político.

Sea como fuere, abrir Beijing al mundo supuso un giro en la política china. En 2008, año olímpico, pudimos observar el primer desembarco boxístico de entidad de la mano de Don King y del Consejo Mundial de Boxeo, celebrando en Chengdu, una noche en el encordado con Marco Antonio Barrera y Sammy Ventura como principal reclamo. Barrera ganó fácil aquella noche y el espectáculo que brindaron dejó huella.

Tanto es así, que el pasado noviembre Xiong Zhao Zhong, se coronó campeón mundial interino del peso paja, en su versión CMB. Primer campeón profesional de boxeo para China y héroe nacional. Este revuelo, esta hambre por ver a estos peleadores, no pasó desapercibido para las grandes promotoras. Primero buscaron el emplazamiento adecuado para desarrollar sus actividades, un lugar en crecimiento económico, donde las apuestas y ocio nocturno primaran. En definitiva, querían fundar Las Vegas de Oriente. Con estas premisas entró en juego Macao, antigua colonia portuguesa, donde la escena del juego está en auge, y donde el mecenas Sheldon Adelson amplía su imperio con sus casinos y resorts.

El promotor Bob Arum lo vio claro: "Mire al futuro, y la verdad es que el mercado estadounidense va a ser secundario. Las oportunidades en el mercado asiático exceden por mucho lo que se puede hacer aquí". La primera toma de contacto, y de la que dependerían las inversiones de años venideros, fue llevada a cabo en abril del presente año. Fecha clave para el boxeo en China. Por multitud de cuestiones: gran velada, atracción para el turismo, llegada de Top Rank con todos sus dispositivos para hacer llegar a los hogares chinos y al resto del mundo tan magno evento, revuelos en las casas de apuestas, etc., etc.

Las miradas esa noche las acapararía Zou Shiming, doble campeón olímpico y triple campeón amateur en el peso mosca. Shiming, ha sido uno de los estandartes del deporte chino, condición que provocó que sus sueños de convertirse en boxeador profesional después de los juegos de Beijing -donde ganó su primera medalla de oro-, se vieron truncados por las presiones políticas. No fue hasta lograr su segunda medalla de oro en Londres cuando le dejaron "marchar". Él es consciente (así lo ha aseverado varias veces) de que tal vez llegue tarde, y que a sus 32 primaveras, no le quede mucho margen para las noches de gloria.

Zou Shiming ganó en su debut por decisión unánime. Carga sobre sus hombros con una gran presión, la de sus seguidores -que no son pocos en China- que quieren verle alzar el cinturón de campeón del mundo, la de superar la barrera del amateurismo y empezar de cero, y la de los promotores y sponsors que quieren ver rentabilizada su inversión.

Para salvar el muro profesional y realizar un cambio radical en el boxeo que ha desarrollado durante toda una vida, cuenta con la estimable ayuda de Freddie Roach en la esquina. A Roach se le acumula el trabajo estos días. A la ya sabida encomienda de recuperar a Manny Pacquiao después de que Juan Manuel Márquez le enviara a la habitación del sueño, le suma reconvertir a Zou Shiming en un boxeador de verdad. Mañana tendremos otra ocasión de ver esa evolución. Los plazos apremian porque la edad no perdona, pero las prisas pueden llevar a una toma de decisiones prematura que pueda acabar con la carrera, tan bien labrada por otra parte, de Zou Shiming.

Quienes hayan tenido la oportunidad de seguir las pasadas olimpiadas habrán observado que su estilo de boxeo parece otro deporte completamente. El púgil chino por entonces presentaba una guardia con los brazos caídos -como Sergio Martínez por establecer un símil- con resultados a la vista de todos, pero que se antoja suicida contra las figuras del peso paja. Su entrenador tendrá que cambiar todo: pegada, combinaciones, enseñarle a quedarse en vez de entrar y salir, movimientos, rotación, velocidad... No empieza de cero, pero el camino es igual de largo.

Con lo que he podido analizar de él, la principal barrera no es el boxeo en sí -tiene talento y ambición-, si no la comunicación. Si tienen oportunidad de ver los videos de entrenamientos que hay circulando en la red, veran como en los test que realizaron en Las Vegas, Shiming necesitaba de un intérprete constantemente, se le notaba perdido e inseguro. Tampoco debe ser fácil abandonar la disciplina china, con lo que todo ello conllevaba, e ir a vivir y entrenar a Estados Unidos. Y no a cualquier sitio, a la ciudad del pecado, a Las Vegas. Para esta pelea, en las sesiones de acceso para la prensa le he visto más suelto y menos tenso. Es un buen competidor y si tienen paciencia podrán explotar su potencial al máximo. Aun así le veo un poco verde y con trabajo por delante.

De él se espera mucho, y para el presente pleito los pronósticos apuntan a audiencias por encima de los 300 millones sólo en China. Si él responde, el dinero vendrá detrás. Muchos de los promotores están pendientes, calculadora en mano, de cómo se desarrollan los acontecimientos para realizar su incursión en Asia, Singapur y la citada Macao como referentes. Si la irrupción en el profesionalismo funciona, los púgiles chinos se muestran fiables y combativos, pronto se sumarán a otros pesos y serán el enemigo a batir en los pesos ligeros. La presencia de rivales más difíciles, con otras metodologías de entrenamientos y de combate hará que los retos sean más apasionantes.

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