El boxeo en España, olvidado y hasta vetado

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Kiko Martínez, el último español en llegar a ser campeón del mundo, soñó con brindarnos a los aficionados españoles a este maravilloso deporte, una velada para la ilusión, una noche de boxeo que arrojara luz en donde durante tanto tiempo habitó la oscuridad. Para ello, puso su cinturón de la FIB del peso supergallo sobre el tapete, apostando su coraje, inteligencia y corazón contra la tenacidad, altura y la experiencia del villano del relato, el sudafricano Jeffrey Mathebula. Y ganó, y por nocaut.

Primera defensa de un cinturón que esconde tras de sí horas de entrenamiento, horas de frío en los andamios, y horas de agotamiento en los invernaderos. La promotora de Sergio “Maravilla” Martínez, “Maravillabox”, y la ciudad de Elche recibieron el evento, engalanando la localidad a conciencia y colmando el pabellón Esperanza Lag.

Pero su visión, su anhelo, el pago de la deuda con los seguidores -y con el propio boxeo- por aquello que tanto le han dado, se quedará por desgracia, a varios niveles de completarse. El combate se vivió como una fiesta, se fletaron autobuses desde distintos puntos de la geografía española. Pero los únicos que pudieron verlo en directo, fueron aquellos que tuvieron entrada. Ninguna televisión española transmitió el combate.

Atrás quedan aquellos tiempos en los que España se definía como un país de fútbol, corridas de toros y boxeo. Los “felices” 60s y 70s, donde los Pedro Carrasco (campeón del mundo del peso ligero, 6 veces de Europa y una más en superligero), Perico Fernández (campeón del mundo y de Europa en superligero), José Manuel Urtain (2 veces campeón de Europa en pesados) o Pepe Durán (campeón del mundo y de Europa en súper welter) entre muchos otros, acaparaban portadas de los periódicos, y espacios en radio y televisión.

Con la llegada de la democracia y el acomodo de una clase media que muestra otras inquietudes culturales, el boxeo queda relegado a un segundo plano, desaparece de los reflectores y comienza su larga travesía por el desierto. Prueba de los detractores es el diario El País, que en el punto 4 de su línea editorial reza: “El periódico no publica informaciones sobre la competición boxística, salvo las que den cuenta de accidentes sufridos por los púgiles o reflejen el sórdido mundo de esta actividad. La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que puedan contribuir a su difusión”.

Durante los 90s el boxeo en España fue un deporte vilipendiado y vapuleado por la prensa, asociado con la delincuencia y las malas conductas. El ejemplo de Policarpo “Poli” Díaz -campeón de Europa en peso ligero, que llegó a pelear por el campeonato del mundo contra Pernell Whitaker, perdiendo a los puntos-, su  ascenso meteórico, y su fulminante caída en el consumo de drogas, estuvo presente en todos los ataques para enjuiciar al boxeo. Tampoco ayudó en exceso el hecho de que con la creación del primer canal de pago por visión, las veladas pasaran, de emitirse en abierto, a pagar por ellas. Para el aficionado medio supuso la sentencia de muerte.

Pero el peso de una sociedad que cree en la superación y los valores del deporte está presente. El hueco del boxeo fue ocupado por las artes marciales y otras disciplinas llegadas de oriente. Sobretodo en karate, judo y taekwondo, donde España tiene una gran representación a nivel mundial. Son deportes que, por entonces, desde el prejuicio y la –mal- creencia popular, se “anteponían” a lo que representaba por entonces el boxeo, cuando realmente expresan y enuncian los mismos valores.

Durante la última década la afición al boxeo ha ido en aumento. La irrupción de Internet ha dado a conocer este deporte desterrando –casi todos- los males que se le achacaban. La proliferación de gimnasios, medios, y porque no decirlo, el aumento del nivel de conocimientos por parte de los equipos técnicos, ha supuesto un acercamiento a la comunidad. Y ante todo un referente nacional como supuso Javier Castillejo -7 veces campeón del mundo, 2 interinos, entre los pesos medios y superwelter- que sirvió de “gancho” para las jóvenes generaciones que se adentraban en este mundo.

Pero al boxeo en España le queda un gran obstáculo que salvar, la transcendencia mediática. Tanto en el aspecto de promoción, como de retransmisión y en la cobertura de un evento, periodísticamente hablando, queda muchísimo por hacer. Normalmente se dice que sin boxeadores no puede haber boxeo, y sin boxeo no puede haber boxeadores. Las grandes veladas que han sido televisadas en abierto los últimos años, han tenido muy buenos índices de audiencia para el nivel de la cadena encargada de la señal. Pero entonces, ¿por qué no se apuesta por el boxeo?

El boxeo compite en desventaja, el fútbol es la madre de todas las pasiones en España, sin contar el catálogo de deportes donde un deportista nacional está en la élite (véase baloncesto, tenis, Fórmula 1, motociclismo, ciclismo, etc.). A lo cual, hay que sumar la desventaja horaria, que hace que cualquier pelea al otro lado del océano Atlántico para ser visionada en directo necesitemos trasnochar hasta las 5h de la mañana, añadiendo que por ley las emisiones “violentas” terminan a las 6h, dado que entran en el denominado “horario infantil”.

Muchas son las respuestas a la pregunta anteriormente formulada. La más certera es, que a día de hoy, no es rentable en España. Por poner un ejemplo, cualquier partido de la 2ª división española de fútbol genera más ingresos por publicidad que un evento pugilístico de gran nivel. Existiendo una gran afición, tampoco existe esa “apuesta” real por el boxeo. Para salvar ese obstáculo se necesita una punta de lanza que sirva para penetrar en el mercado audiovisual a gran escala, y a la cual se le dé continuidad. Esta debe llegar tanto a nivel empresarial como deportivo, existiendo una élite o una figura relevante que “tire del carro”.

Con todo y con esas, por mucho que se esmeren, la afición seguirá. Llevan 30 años enterrando al boxeo, y sigue en pie. Este fin de semana, una vez más, nos buscamos las habichuelas para poder ver a Kiko Martínez en su nuevo reto.

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