El boxeo y el drama

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El principio del drama es el conflicto. El principio del box, adivinen, es el conflicto.

He de aclarar que esto es una constante de todo deporte de competencia. También el futbol, el soccer, el tenis… todos parten del deseo común de triunfar. Es comprensible entonces, que el cine haya recurrido tantas veces al deporte para contar una historia en pantalla. Lo que es interesante, es que no todos han logrado ser tan fructíferos para el cine como el box.

Rocky, The Champ, Raging Bull, Homeboy, Million Dollar Baby, hasta Pepe el Toro….son apenas algunas en la amplia filmografía de películas dedicadas al boxeo.

¿Pero, por qué?

El combate de boxeo es sumamente cinematográfico: tiene episodios –los rounds - ; secuelas, sagas, un planteamiento –los primeros rounds de preparación y estudio-; un nudo – los rounds intermedios, donde se hacen planes, se reajustan estrategias-; un clímax – sólo en las mejores peleas, un momento decisivo, una voltereta, el momento cumbre-; y un desenlace – el veredicto o el nocaut- .

Esta similitud entre la estructura dramática y combate, no es lo único que hace del box un deporte tan cinematográfico. Más allá de las emociones que surgen entre las cuerdas están las que existen más allá de la arena. La vida de los púgiles en su camino a la gloria está llena de dramatismo, o por lo menos eso nos lo harían pensar películas basadas en historias reales como Cinderella Man o The Fighter. En el fondo, la gran mayoría de estas estás cintas son historias de superación personal y social, donde el combate final –siempre uno en que la victoria parece casi imposible-, no es más que una metáfora de la lucha del boxeador contra sus circunstancias, donde su triunfo o derrota son eco del cambio en su interior o de nuevos aprendizajes que la vida de ha dejado.

No hablo sólo por hablar. En los tiempos recientes fuimos testigos de una historia de triunfo que tiene todo para ser un guión cinematográfico. Imaginemos:

Un boxeador veterano, una leyenda viviente que se rumora está al borde del retiro. El veterano es un futuro salón de la fama y nadie cuestiona su calidad sobre el ring, sin embargo le ha faltado una joya a su carrera: vencer a su mayor enemigo, su némesis; el mejor peleador libra por libra del mundo, el más veloz, el más fuerte, el invencible…quien ya lo ha derrotado en dos ocasiones después de controvertidas decisiones de los jueces – a estas alturas seguramente saben de quien estoy hablando-.

Por fin, le dan una nueva oportunidad de pelear contra su gran rival.  Para el tercer combate se prepara como nunca. Todas las posibilidades están en su contra, pero está mejor preparado que nunca. Llega la pelea…y lo hace formidable, parece que ha vencido claramente, pero los jueces le niegan la victoria y se la entregan de nuevo a su némesis.

Totalmente descorazonado, nuestro veterano de mil batallas piensa en retirarse, es aquí cuando llega el momento más bajo en la historia, cuando todas las circunstancias le demuestran que ha sido derrotado de una vez y para siempre…pero recibe otra oportunidad, y por supuesto, no la va a rechazar.

De nuevo las condiciones están en su contra. Aquí viene el clímax, la batalla final, el momento en que ya no dan nada por nuestro campeón. Es la noche decisiva, y el veterano logra derribar una vez a su rival, quien no había caído en años. La esperanza brota, ¡Puede hacerlo! Avanzan los rounds pero empieza a perder ventaja. Entonces, es derribado y parece que toda posibilidad de triunfo se fue con ese golpe, lo dominan, y al final del round se le ve cansado, le rompen el tabique y su nariz sangra. Le cuesta respirar, su experimentado entrenador hace lo posible para tratar sus heridas, pero ya sabe que su pupilo está en seria desventaja ¿le sugiere que se rinda? No, lo urge a seguir peleando.

Un espectador en casa dice que por dignidad, nuestro veterano ya no debería ni salir a otro round. El veterano se levanta y sale a pelear, es un round tan difícil como el anterior, pero no se va a entregar, no ahora, no al final de su carrera, no permitirá que su última oportunidad de gloria sea recordada por haber tirado la toalla. Aguanta el dolor de la nariz, la dificultad para respirar y entonces…un golpe en un millón, certero poderoso. Su rival cae al piso, no se mueve. El tiempo se detiene un segundo, cada segundo de esfuerzo, cada gota de sangre, cada gota de sudor pasan frente a sus ojos, el fin de una rivalidad. El veterano levanta el brazo, triunfante. La multitud aclama, su alma está en paz, ya no vive a la sombra de nadie.

Tema musical, aplausos, sonrisas, felicidad…pantalla a negro. Créditos.

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