El verdadero enfermo en el altercado

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Los ánimos se han caldeado tanto en Macao que ha arrastrado la integridad de ambos campamentos hasta niveles muy bajos. Si no saben lo que ocurrió, el video muestra a Freddie Roach acercándose a Robert García sobre el tiempo de usó del gimnasio en Macao. Aparentemente, el tiempo de García y su peleador Brandon Ríos en el gimnasio estaba agendado de 9AM a 11AM, mientras que Roach y Manny Pacquiao llegarían a las 11AM para ocuparlo y trabajar.

Roach le dice a García que su tiempo se terminó y cuando García se rehusó a dejar el gimnasio, Roach respondió diciéndole “increíble, maldito pedazo de mierda” a García, cuyas razones para el retraso de Brandon se debían a una entrevista obligatoria para SportsCenter de ESPN.

Y aquí fue donde se armó la bronca.

García se mantuvo bastante ecuánime, pero no se puede decir lo mismo de su equipo que actuó de forma ridículamente infantil. Alex Ariza le dijo a Roach, “Lárgate al diablo de aquí”, a lo que Roach respondió “sácame”. Entonces, Roach se refirió a uno de los entrenadores asistentes de Brandon Ríos, Donald Leary, como un “maldito mexicano”. Y si las cosas no fueran lo suficientemente infantiles, Ariza pateó a Roach en el pecho cuando el entrenador hizo un movimiento de ir en dirección de Ariza.

Y lo que fue más sorprendente de todo en la reyerta es lo que no sucedió, y es que Brandon Ríos, con reputación de carácter volátil, se mantuvo tranquilo y no entró en la confrontación.

Roach comenzó a utilizar adjetivos y sus dichos fueron ofensivos, pero eso no justifica que Ariza se burlara de la enfermedad de Parkinson de Roach, de su forma de hablar, y con adjetivos homofóbicos.

Se puede culpar a Roach por insultar, se puede culpar a Ariza y a Leary por llevar todo a un innecesario nivel de ridiculez, pero ese no es el origen del altercado. La culpa recae en la persona en Top Rank que estaba a cargo de mantener el entrenamiento bajo control. La falta de comunicación no debe ser responsabilidad de dos campamentos que están a días de subir al ring,  y Top Rank debería permanecer impacial.

Si Top Rank sabía que las obligaciones promocionales afectarían al campamento de Ríos y no se preocuparon en compensar ese tiempo de entrenamiento, entonces Top Rank es el único culpable.

Hay mucha culpa para repartir en este penoso incidente. Obviamente, Roach fue quien instigó todo, aunque tanto él como García, tengan argumentos válidos para su tiempo de gimnasio –nuevamente, responsabilidad de Top Rank-, pero Roach no tenía que explotar como lo hizo. En cuanto a los insultos raciales, nunca escuché el insulto judío de Roach dirigido a Elie Seckbach, no digo que no lo haya hecho, solo digo que no lo pude escuchar en el audio de los videos.

En cuanto al insulto mexicano dirigido hacia Donald Leary, eso fue mucho más claro e inapropiado. Roach se equivocó, pero etiquetarlo de intolerante o racista es demasiado, en mi opinión. Fue insensible, sí, pero tampoco fue como si Roach sacara su George Zimmerman interno y atacara a toda la comunidad mexicana.

Pero de lo que Roach sí es culpable, es de tener un ego muy grande y de permitir que su actitud de prima donna se desborde y afecte sus intenciones más nobles. Roach se ve a sí mismo con un entrenador alfa macho que reina sobre todos los demás. Así que cuando actúa como un cretino, no debería sorprendernos, es el síndrome Michael Jordan.

Pero lo que más me molesta de todo el incidente fueron las acciones de Ariza, quien agredió física y verbalmente a Roach rebasando los límites permitidos por su puesto. La discusión era entre Roach y García, y Robert no necesitaba ayuda de Ariza o de alguien más para provocar una situación tan volátil.

No quedó duda de que Ariza aún intenta recuperarse de las heridas tras su rompimiento reciente con Freddie Roach, al grado de inmiscuirse en el altercado sin otra razón que la necesidad de estar en el centro de las cosas. Las únicas cuatro personas que serán relevantes el sábado serán Pacquiao y Ríos, primero que nada; y Roach y Gacía después, todos los demás serán personajes de reparto.

Si alguna integridad se perderá el sábado, será la de Ariza en la esquina de Ríos. Creo que Ariza debe ser disciplinado por alguien, quien sea.

Robert García ha demostrado ser uno de los mejores entrenadores del momento, con uno de los establos más profundos, y ya lo hacía bien sin tener a Ariza. Independientemente del resultado del sábado y del debate entre García y Roach por la supremacía mundial como entrenadores, García ya demostró que es de clase mundial, curtido por una piel distinta que la de Roach. García no solo demostró el liderazgo para llegar un gimnasio de clase mundial, sino que demostró verdaderas cualidades humanas.

García necesita cortar el lastre en su gimnasio, comenzando con Ariza porque creo que esta es apenas una de las muchas mega peleas que llegarán al gimnasio de García, y Ariza es una bomba de tiempo. Robert García es mucho mejor persona que la situación que ocurrió y que sus participantes.

Roach podrá padecer Parkinson, pero en mi opinión Ariza es la enfermedad que necesita ser vacunada.

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