Las 10 mejores victorias de Puerto Rico sobre México en boxeo

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La rivalidad boxística entre México y Puerto Rico es un de las más apasionantes en el mundo. Muchas guerras que se han inclinado para uno u otro lado, han generado también hordas de aficionados que se encuentran en cualquier espacio, las redes incluidas, para manifestar el encono mutuo. Es una lucha filosófica, entre quienes prefieren el boxeo frontal sin especulaciones, y quienes gustan de usar los pies para desquiciar al rival.

Hemos escogido los 10 mejores triunfos de boricuas sobre mexicanos, en un conteo donde solo hemos considerado peleadores nacidos en uno y otro país, o peleadores que hayan nacido fuera del país, pero formados en él, como Wilfred Benítez, Antonio Margarito o Miguel Cotto. No se incluyen, por ejemplo, a descendientes de mexicanos o boricuas que no se formaron en el país como Oscar de la Hoya o Fernando Vargas.

1. Wilfredo Gómez doblega a Lupe Pintor

Probablemente la pelea entre Wilfredo Gómez y Lupe Pintor, el 3 de diciembre de 1982 en Nueva Orleans, haya sido la más intensa en la historia de la rivalidad #MexicoPuertoRico. Fueron 14 rounds de alarido, donde la suerte que parecía volcarse phacia cualquier lado. Lupe Pintor subía a súper gallo para retar a Gómez, que desde el día que se coronó ganando por nocaut, acumuló otros 16 nocauts seguidos como campeón súper gallo antes de enfrentar a Pintor.

Cuando llegó el tercer round, la pelea subió el voltaje. Wilfredo Gómez encerró a Pintor contra las cuerdas y ahí se dio un nutrido intercambio. Pintor era un maestro para trabajar con la espalda a las cuerdas, pero aun así Bazooka conectó varios golpes importantes. En el mismo round, Lupe Pintor acorraló a Gómez y lo lastimó golpeando abajo para abrir camino al gancho izquierdo arriba. Un round muy parejo en que ambos peleadores parecieron cerca de caer. Ese tercer round, fue nombrado por la revista The Ring como el Round del Año 1982.

A partir de ahí, Pintor empezó a adueñarse del combate, basado en un potente y chispeante jab que entraba sistemáticamente sacudiendo la cabeza de Gómez. En el sexto round, aunque Gómez fue al frente, Pintor se refugió en las cuerdas, donde se sentía cómodo, y lanzaba contraataques sobre el impetu del boricua. En dos ocasiones parecieron aflojarsele las piernas a Wilfredo Gómez con las respuestas de Pintor

Fue hasta el round 11 cuando Wilfredo Gómez fue por el mexicano y logró aflojarle las piernas, con combinaciones arriba a dos manos. Las respuestas de Pintor ya no eran tan vibrantes ni los contragolpes tan nítidos. En la apertura del round 12, Gómez volvió a lastimar a Pintor a quien solo las cuerdas evitaron que se fuera a la lona. Pintor había perdido gas, y Gómez presionaba buscando la rendición. Pero de forma increible, Pintor reaccionó, hirió a Gómez y a base de golpes lo llevó desde el centro del ring hasta una esquina, pero sonó la campana salvando al boricua. Wilfredo estaba al borde del nocaut, al grado que su entrenador tuvo que llevárselo cargando de regreso a la esquina para reanimarlo. Otro round trepidante.

Finalmente en el round 14, ambos parecían a punto de desfallecer. Una combinación de Gómez encontró a Pintor que se fue a la lona. El mexicano se puso de pie pero Wilfredo Gómez fue por él, lo arrinconó contra las cuerdas y lo cruzó con un violento gancho izquierdo que sacudió a Pintor y lo mandó a la lona de nuevo. El réferi intervino de inmediato, terminando el combate. De esta manera, Wilfredo Gómez regresaba dramáticamente en el combate hasta ganarlo. Cuando parecía desfallecer, cuando tuvieron que cargarlo para llegar a su esquina, Gómez volvió, recobró fuerzas desde el corazón, para doblegar a un guerrero con el mismo corazón que él.

El combate, un perfecto ejemplo de la brutalidad de las peleas a 15 rounds, fue nombrado como La Pelea de la Década en la división súper gallo por la revista The Ring.

Lupe Pintor acepta que esa pelea contra Wilfredo Gómez le causó estragos por mucho tiempo después del combate. Asegura que sintió dolores de cabeza por varios días, que se hizo exámenes neurológicos y que optó por guardar 14 meses de reposo antes de volver al ring. 

2. Wilfredo Gómez noquea a Carlos Zárate

Era un duelo entre dos los pegadores más salvajes de su tiempo y que llegaban invictos al encuentro. Carlos Zárate tenía un récord de 52 triunfos sin derrota, con 51 nocauts; Wilfredo Gómez, se presentaba con 21 triunfos, sin derrota, un empate, y todos su triunfos habían sido por nocaut.

Tiene la resonancia de ser el triunfo más grande de un boricua sobre un mexicano, sin embargo hubo muchas cosas antes de la pelea y durante ella que dan para pensar. Carlos Zárate asegura que tuvo gripe la semana previa a la pelea, que en ese lapso no pudo entrenar, y que por eso no pudo marcar el peso a la primera oportunidad. Zárate recién subía a súper gallo, y aun así, requirió cuatro pasos por la báscula para dar el peso. Sobre el ring se veía lento, pesado de pies, sus puños sin potencia, los reflejos torpes. Su acostumbrada explosividad, jamás se hizo presente.

Wilfredo Gómez, por el otro lado, estaba fino esa noche, salió al frente desde el primer round, a atacar al rival y correr riesgos. Por lapsos también boxeó con brillantez sobre las puntas de los pies. En su contra deberá pesar únicamente que recurrió a golpear después de la campana, y conectar a Zárate ya con una rodilla en la lona.

El cuarto round fue el inicio del fin. La ilustre mano izquierda del Bazooka encontró al mexicano con violencia, y el rostro del Cañas casi se fue de bruces hacia afuera del ring. Era la primera caída de su carrera. Al levantarse Zárate, Gómez fue a liquidarlo y logró hacerlo trastabillar nuevamente. La campana sonó y Zárate se fue la lona otra vez, aunque la caida ya no contaba. Gómez siguió conectando golpes hasta seis segundos después de sonada la campana. El round terminó en polémica, y Zárate se fue a la esquina en las peores condiciones de su carrera.

Al iniciar el quinto round, Gómez se fue con todo sobre Zárate y volvió a lastimarlo con otro gancho izquierdo, al grado que el mexicano casi vuelve a irse de bruces hacia afuera del ring pero logró mantenerse de pie. Gómez fue por él y con una tormenta de golpes hizo poner a Zárate la rodilla sobre la lona. En ese momento, Gómez conectó otra violenta derecha ya con Zárate en la lona. Cuando el réferi mandó a Gómez a su esquina, voló la toalla en la esquina del mexicano.

El izamiento de la toalla en la esquina de Zárate también pareció precipitado, y el propio Cañas ha dicho que esa noche, y la semana previa al combate, su esquina, dirigida por el Cuyo Hernández, jugó en su propia contra.

El triunfo de Wilfredo Gómez tuvo muchos ingredientes a considerar, pero no cabe duda que esa noche fue el más brillante e inteligente de los dos pegadores. Con ello, el boricua logró el triunfo más resonante de una carrera que lo llevó al Salón de la Fama. Aunque no fue su triunfo más gallardo sobre un mexicano.

 

3. Felix Trinidad noquea al Yori Boy Campas

Luis Ramón "Yori Boy" Campas, con 23 años, llegaba con un récord invicto de 56 triunfos y 50 nocauts. Llegaba también con la reputación de la escuela sonorense de boxeo, al estilo Chávez o José Luis Ramírez, de quijada granítica, estilo cazador, fuerte pegada, y espíritu irreductible. Félix Trinidad, de 21 años, era un joven virtuoso que hacía la cuarta exposición del campeonato mundial welter de la FIB con récord también invicto en 23 combates, con 19 nocauts. En su currículum, Trinidad ya presumía un triunfo sobre otra leyenda boricua, el Macho Camacho. Era un encuentro entre dos jóvenes leones, rodeado de una gran expectativa, representantes de países de gran tradición, donde quien saliera victorioso iría directo al estrellato.

En el segundo round, un gancho de izquierda corto cimbró a Félix Trinidad que sorpresivamente fue a la lona. Parecía el momento que el mexicano esperaba para imponer su pegada y su fortaleza. Pero Trinidad se levantó y se repuso, y el resto de ese segundo round se peleó en el terreno corto, pecho a pecho, con Campas cimbrando a Trinidad con su pegada, y el boricua respondiendo con nitidez usando su emblemático gancho izquierdo.

A mitad del tercer round, el réferi Richard Steele se precipitó deduciendo un punto a Trinidad por golpes bajos, y eso pareció encender la mecha del boricua, que inició un magistral concierto de ganchos izquierdos. A partir de ahí, fue Félix Trinidad en su máxima expresión. El cuarto, sería un episodio que quedó entre lo mejor en la carrera de Tito. Una secuencia de violentos ganchos izquierdos hicieron trastabillar al Yori Boy Campas iniciando el round, pero el mexicano resistió de pie, e incluso respondió el ataque. Pero solo era para posponer la caída. Con menos de un minuto por correr en el cuarto round, Tito volvió a herir al Yori Boy con su mano izquierda, el mexicano se refugió en las cuerdas, y con una violenta nitidez, Trinidad sacudió como látigo la cabeza del mexicano para forzar la intervención del réferi.

Esa noche, Félix Trinidad dejó a todos con la boca abierta. Tito era de verdad. Su gancho izquierdo era arte puro, auténticos latigazos que con velocidad y dureza encontraban siempre el blanco, su mano derecha era educada y directa. Ese día, su pegada dobló a un guerrero que se distinguía por una mandíbula de hierro. Ese triunfo, mandó a Félix Trinidad en vía directa por la vereda de la leyenda.

 

4. Miguel Cotto cobra revancha sobre Antonio Margarito

El 26 de julio de 2008, Antonio Margarito le quitó el invicto a Miguel Cotto en una pelea brutal que se definió por nocaut técnico en el round 11, cuando Cotto sucumbió al castigo. Sin embargo, en enero de 2009, horas antes de su pelea con Shane Mosley, a Margarito se le encontró un vendaje ilegal con rastros de yeso. Desde entonces, Miguel Cotto elevó la voz reclamando que el triunfo del mexicano, unos meses antes, no era legítimo. El boricua argumentaba que si Margarito había intentado usar yeso contra Mosley, seguramente también lo habría usado contra él unos meses antes.

La revancha entre Cotto y Margarito llegó unos años después, el 3 de diciembre de 2011. El mexicano llegaba muy diezmado por un ojo derecho que había requerido cirugía luego de que Margarito fuera masacrado por Manny Pacquiao provocándole fractura en el hueso orbital. La lesión provocó reservas por parte de la Comisión Atlética de Nueva York, pero al final terminaron dándole la licencia.

En un peso pactado a 153 libras, Miguel Cotto salió inspirado. Soltó el coraje acumulado por años ante el hombre que, decía, había puesto en riesgo su vida. Ahora sería Cotto quien no tendría compasión y castigó a Margarito sin respuesta. Fue sobre el ojo derecho del mexicano desde el comienzo, y logró inflamarlo muy pronto, por lo que Margarito comenzó a ser observado muy de cerca por los médicos. No correrían riesgos.

Cotto trabajó solido sobre el jab y su mano izquierda, mientras que Margarito mostró corazón y buena condición física, pero sus golpes hicieron poca mella sobre el boricua. Fue en el round 9 cuando a Margarito ya no se le permitió continuar por la inflamación que había acumulado en el ojo. Margarito protestó, aseguraba que solo necesitaba dos rounds para desmantelar a Cotto, pero no se veía por donde. El boricua fue superior en diversos ambitos de la pelea, y el resultado no prometía cambiar con el paso de los rounds.

Miguel Cotto cobró venganza y siguió adelante en una pelea que generó una expetación pocas veces vista en la rivalidad #MexicoPuertoRico.

 

5. Sixto Escobar se convierte en el primero contra el Chango Casanova

La primera pelea que enfrentó a un mexicano y a un boricua, representó también la primera vez que un puertorriqueño se coronó como campeón mundial. El 26 de junio de 1936, Sixto Escobar noqueó a uno de los más grandes ídolos del boxeo mexicano, Rodolfo "Chango" Casanova. En juego estaba el campeonato mundial de peso gallo sancionado por la Comisión Atlética de Montreal.

Fue el primer nocaut recibido en la carrera del Chango, a pesar de que Escobar solo contaba con 6 nocauts en 20 victorias y fue también la única vez que el ídolo peleó por un campeonato mundial. Esa derrota le valió el mote de "Campeón sin corona", pues a pesar de su innegable talento, y de ser un ídolo sin paralelo en México, nunca pudo coronarse campeón mundial.

Escobar hizo la pelea de su vida. Cortó a Casanova de la boca desde el primer round, y luego en el tercer round, una violenta derecha del boricua impactó la mandíbula del mexicano quien visitó la lona por primera vez en su carrera. Escobar hizo una pelea desde las sutilezas, dictó cátedra desde la punta de los pies, empleando combinaciones cortas y luego la salida para contrariar al Chango. El mexicano tiene un breve despertar en el octavo round, pero el desenlace llega en el siguiente episodio. Combinación de gancho izquierdo y upper derecho de Escobar, y Casanova va a la lona. Solo se pondría de pie, dos minutos después, ayudado por el propio Escobar, ya coronado como campeón mundial.

La leyenda cuenta que el Chango Casanova se fue de parranda la noche anterior, aunque no hay datos, y existen pocos testimonios, siempre yéndose hacia el lado pintoresco. El caso es que Sixto Escobar dio una clase de boxeo. Terminó con el rostro intacto ante un violento pegador que sumaba 23 nocauts en 29 victorias. La victoria sobre el Chango representó el ascenso para Escobar que sería un solido campeón mundial. El día que salió casi como un desconocido contra el ídolo mexicano, Escobar inició su gloria mundial, Casanova marcó su destino como una estrella simplemente nacional.

6. El Macho Camacho lleva a la escuela a José Luis Ramírez

El 10 de agosto de 1985, con tan solo 23 años, Héctor "Macho" Camacho buscaba coronarse en su segunda categoría, la de los ligeros, enfrentando a José Luis Ramírez, en duelo de zurdos. Ramírez llegaba con récord de 90 triunfos, 5 derrotas y 74 nocauts. En su carrera Ramírez tuvo ocho peleas ante futuros miembros del Salón de la Fama y podríamos sumarle la novena ante el Macho Camacho quien eventualmente será miembro. Y aunque perdió siete de esos nueve encuentros, la trayectoria de Ramírez nos permite dimensionar lo hecho por Camacho ese día.

Con un estilo eléctrico, el Macho combinaba velocidad, poder de manos, y excelente juego de pies para contrarrestar fajadores como Ramírez. Además, a esas alturas, Camacho tenía un comportamiento sobrio sobre el ring. No fanfarroneaba y se dedicaba a lo suyo.

Contra Ramírez, el Macho construyó una gran noche alrededor del jab, que era un latigazo, rápido y duro, sobre el rostro del mexicano. Fintando constantemente, Camacho amenazaba con entrar y no lo hacía, y de pronto entraba, combinaciones potentes de 4 o 5 golpes, arriba y abajo, y se retiraba nuevamente a la distancia sobre las puntas de los pies. Un estilo que mantuvo todo el tiempo adivinando a Ramirez.

En el tercer round, Camacho mostró su pegada. Un gancho corto de mano izquierda mandó a la lona a Ramírez, y aunque el mexicano se levantó en buenas condiciones y llevó la pelea hasta la decisión, Camacho le mandó el mensaje más frustrante que puede recibir un fajador al sentir la pegada en el boxeador. 

En los siguientes rounds, el Macho Camacho llevó a la escuela a José Luis Ramírez, quien con un rostro impasible aceptó su derrota. La decisión unánime fue holgada para el boricua con tarjetas de 118-111, 119-109 y 119-112. El Macho era de verdad, y había derrotado al primer gran rival de su carrera. 

 

7. Carlos Ortiz sobre Battling Torres

Carlos Ortíz, uno de los más grandes peleadores latinoamericanos en la historia fue el segundo boricua en coronarse campeón mundial en los súper ligeros. Su primera defensa sería contra un noqueador precoz, Raymundo “Battling” Torres, que a punto de cumplir 19 años recibía su primera oportunidad titular con un récord invicto con 31 triunfos y 24 nocauts. Ortíz, por su parte, se presentaba con 30 triunfos, dos derrotas y 12 nocauts.

El boricua hizo gala de un excelente jab que fue como una espina que no dejaba acercarse al duro noqueador tamaulipeco. Ortiz tenía mayor estatura y alcance, y desde el segundo round cimbró al Battling con una kilométrica derecha que lo hizo trastabillar. Torres, por el contrario, arrancó la pelea dependiendo demasiado de su mano izquierda, y no tiraba la derecha, Torres no se veía superior ni siquiera en su terreno, el corto. Cuando soltó la derecha, y comenzó a combinar como en el round cuatro, lució poderoso y se llevó el round de campana a campana. En el quinto un largo gancho izquierdo de Torres impactó de lleno en Ortiz que resintió el golpe, aflojó las piernas, pero asimiló el efecto.

Pero a partir de ese momento, Carlos Ortiz empezó a crecer sobre el ring. Empezó a boxear mejor tanto a la distancia como en lo corto, a sacar mejores dividendos en los intercambios, a usar ambas manos con mayor velocidad de Torres, y a ir desquiciando a un Battling que se fue quedando sin recursos.

En el round 10 se le acabó el gas al mexicano. Ortiz lanzó una ráfaga de golpes, ninguno con solidez, y aunque Torres logró quitarse varios moviendo la cintura, terminó el mexicano cayendo a la lona desfallecido, más por cansancio que lastimado. La cuenta llegó a 10.

De esa manera, Carlos Ortiz fue el maestro ese día. Aunque muchos argumentan que al Battling le pesó la inexperiencia, lo cierto es que tenía más peleas en su historial que Ortiz, y el boricua también era muy joven, con 23 años. Incluso Torres había noqueado a rivales ante los cuales Ortiz había perdido. La única explicación es que Carlos Ortiz fue mejor ese día que Battling Torres, tuvo más recursos, y derrotó con claridad al que está considerado como uno de los más grandes peleadores mexicanos que nunca ganaron un título mundial.

 

 

8. Edwin Rosario supera a José Luis Ramírez

Edwin Rosario y José Luis Ramírez se enfrentaron por primera vez el 1 de mayo de 1983, y la pelea fue muy interesante. Varios rounds de este combate bien podrían estar entre los mejores de la historia en toda la rivalidad #MexicoPuertoRico. Fue una pelea intensa en disputa del campeonato vacante del CMB en peso ligero, donde José Luis Ramírez viajó a Puerto Rico para plantearle guerra a un Chapo Rosario que fue más versátil e inteligente, usó todo el ring, y además se enfrascó en el intercambio donde a menudo sacó la mejor parte durante los dos primeros tercios de la pelea. Fue más certero y nítido en su golpeo.

Pero José Luis Ramírez había acosado durante toda la pelea, cortando el ring, golpeando arriba y abajo, y como era característico en su boxeo, ir minando al rival para apretar en el cierre del combate. Y efectivamente, en los rounds finales, Ramírez apretó, aprovechó el cansancio de Rosario, y logró arrinconarlo en varias ocasiones. Rosario sobrevivió y resistió todos los sólidos envíos de Ramírez.

Al final, Edwin Rosario se llevó una apretada decisión unánime con tarjetas idénticas de 115-113, y aunque el resultado provocó alguna controversia, al ver la pelea parece un veredicto justo. Rosario fue superior y más efectivo en la mayor parte del combate, mientras que el cierre agresivo de José Luis Ramírez le entregó algunos rounds, pero no fue suficiente para revertir la pelea a su favor. Lo apretado y atractivo de la pelea, sin embargo, ameritó la revancha, que se dio año y medio después, y donde Ramírez vengó la derrota noqueando a Rosario en un triunfo que se convirtió en el más importante en la carrera del sonorense.

 

9. Wilfred Benitez brilla sobre Carlos Palomino

El 14 de enero de 1979, Wilfredo Benítez dio una de sus más soberbias demostraciones ante Carlos Palomino que buscaba hacer la octava defensa de su campeonato mundial welter del CMB. La pelea se celebró en un electrizante estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico.

Los primeros tres rounds fueron para Benitez, trabajando principalmente con el jab, contra un Palomino pasivo. Benitez se paraba en el centro del ring, pero no mostraba la vivacidad que lo haría inmortal. El cuarto round fue para Palomino, que empezó a usar la mano izquierda con nitidez arriba y abajo, y a menudo combinándola con un recto derecho que encontrara a Benitez. El boricua, por su parte, trabajaba sobre su jab y ganaba velocidad en el contragolpe. En el quinto, Palomino logró sacudir a Benitez con una derecha al rostro.

Pero Benitez empezó a crecer en el combate, parándose en el centro del ring, a contragolpear a velocidad. Una mano derecha violenta de Benitez, encontró la mandíbula de Palomino, quien quedó sacudido. Pero Benítez no fue a liquidarlo, se mantuvo fiel a su plan de pelea.

El boricua era superior en todos los terrenos. Ni siquiera tuvo que hacer uso de toda su maestría defensiva para lucir superior a Palomino. El mexicano mostraba algunos destellos de brillantez con algunas manos peligrosas, que sacudían a Benitez, pero no lograban lastimarlo. A base de jab, combinaciones cortas y rápidas, y un meticuloso cálculo del rival, Benítez prevaleció con pocos pasos en falso esa tarde en San Juan.

En el round 14, Benítez dio una muestra soberbia. Se plantó de espalda a las cuerdas a recibir el ataque de Palomino en el terreno corto. Demostró la gran sapiencia que tenía el boricua recargando en las sogas, soportó los embates y respondió con velocidad y precisión. El round terminó con un Benítez gigante, y con el Hiram Bithorn de pie.

La pelea que debió de ser de forma unánime para Wilfredo Benítez, terminó siendo una decisión dividida porque el juez Zach Clayton vio ganar inexplicablemente al mexicano. Sin embargo, de igual forma, Benítez se coronó campeón mundial de peso welter del CMB, ya en su segunda división como campeón.

 

10. Wilfredo Vázquez noquea al Jíbaro Pérez en el Palacio de los Deportes

El 27 de marzo de 1992, Wilfredo Vázquez se metió al Palacio de los Deportes, en plena Ciudad de México, para disputarle a Raúl "Jíbaro" Pérez, el campeonato mundial de peso súper gallo de la AMB. Era una pelea de revancha, pues el Jíbaro ya le había ganado a Wilfredo cuatro años antes en el Forum de Inglewood.

La mano izquierda de Vázquez, en forma de gancho, fue manejada por el boricua con gran peligrosidad durante lo poco que duró el combate. Wilfredo salió con gran ritmo de combate, buscando combinaciones cortas, y forzando la pelea. No era el tipo de combate que esperaba el Jíbaro. En el segundo round, el mexicano se fue a la lona con una derecha corta, y se levantó sin mayores daños, pero Vázquez ya había dado una muestra de poder.

En el tercer episodio, finalmente hizo mella la mano izquierda de Vázquez. Un violento gancho impactó la mandíbula del Jíbaro que se fue de nuevo a la lona, ahora sí, herido de muerte. Se levantó en malas condiciones, y Vázquez fue por él en una esquina, donde a base de pura mano izquierda vapuleó al mexicano por varios segundos hasta mandarlo por tercera vez al piso, se volvió a levantar, y cuando Vázquez fue nuevamente por él, el réferi intervino para terminar el combate.

El poder de Wilfredo Vázquez en su mano izquierda liquidó una pelea que prometía ser larga y adversa para el boricua. Asi se coronó Vázquez como campeón mundial en su segunda categoría, y con un triunfo que tuvo el valor añadido de ser en la casa del rival. Solo dos boricuas han podido ganar una pelea de campeonato mundial ganándole a un mexicano en México, y Wilfredo Vázquez es uno de ellos.

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