Las 3 cosas que hay que cambiar, luego de #KovalevWard

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La pelea entre Sergey Kovalev y Andre Ward dejó la sensación de que el boxeo está en crisis. Por enésima ocasión, tuvimos un resultado controvertido por parte de los jueces. Se impuso el peleador que tuvo algunos destellos de buen boxeo, pero que en grandes lapsos del combate se dedicó a ensuciar, provocar la inacción, y hacer lo mínimo para ganar cada round. Sí, es cierto que Ward enredó a Kovalev en su estilo, pero también es cierto que el peleador ofensivo salió ampliamente desfavorecido y que el peleador que provocó la inacción, salió premiado con la victoria.

Estas apreciaciones son ciertas, pero no es que el boxeo en general esté en crisis. Lo que está en crisis es un sistema de puntuación y reglas que está siendo explotado por cierto perfil de peleadores para ganar con lo mínimo. Es un sistema que permite la inacción, y termina castigando al peleador ofensivo.

Al revisar las reglas de refereo o los criterios de puntuación de una pelea, nos damos cuenta que no ha sido culpa de los réferis y de los jueces, sino de las reglas que tienen a la mano para trabajar.

A raíz de lo visto en #KovalevWard, aquí hay tres cosas que el boxeo podría cambiar para redefinir el espíritu del deporte.

1. El actual sistema de puntuación premia al peleador especulativo

El sistema de 10 puntos que se aplica en el boxeo permite que un peleador que es muy superior a otro sin derribarlo, gane el round 10-8. Sin embargo, la realidad es que los jueces alrededor del mundo hacen muy poco uso de ese recurso, y en la gran mayoría de los casos premian al ganador con 10-9, sin importar si hubo una gran ventaja o no del ganador. Es decir, que haciendo mucho o haciendo poco, el ganador se lleva el round 10-9 y solo cuando hay una caída se amplía la ventaja a 10-8.

Este sistema permite que un peleador le apueste a la inacción, a hacer lo mínimo para llevarse el round, y a ir marcando puntos en base a generar una percepción en los jueces. Es decir, pelean para los jueces, y no para el aficionado.

2. Hay mucha permisividad a los abrazos

Lo vimos en la pelea de Andre Ward y Sergey Kovalev, y lo hemos visto con anterioridad. Los réferis permiten demasiados abrazos, lo que resulta en que no haya acción real sobre el ring. Si revisamos, por ejemplo, el Manual del Réferi de la AMB, dice que "como regla general, si las manos están libres, no hay necesidad de ordenar o separar a los peleadores". De cierta forma, esto lo confirma la declaración que dio Robert Byrd, réferi de #KovalevWard a la revista The Ring: "Si ambos peleadores están muy cerca, y un peleador lanza y acierta golpes, particularmente al cuerpo, ¿puedes decirme cuál de los dos está abrazando?". Es decir, que si los peleadores están semi abrazados, pero golpeándose reiteradamente en el cuerpo como suele pasar en los abrazos, el réferi no está obligado a intervenir. Solo intervienen cuando los brazos están atorados.

Esto permite la pasividad en los combates, pues ese tipo de golpes no generan un efecto real en la pelea ni es espectáculo para el aficionado. Por el contrario son segundos perdidos en el tiempo de la pelea, y premio al peleador que le apuesta a la inacción. 

De entrada, la regla para el réferi debe cambiar y exortarlo, a que en caso de que haya contacto entre el pecho de ambos peleadores, por ejemplo, separar más rápido a los peleadores. 

Otra solución puede ser juzgar quién empieza un abrazo, y penalizarlo al llegar a cierta cantidad de abrazos, pero hacerlo bajo una estadística, un dato duro, y no dejarle sujeto a la apreciación del réferi.

3. Hay que redefinir el concepto de "comando del ring"

Uno de los cuatro criterios que tienen los jueces para evaluar una pelea es el comando del ring (o ring generalship, en inglés). Los otros tres son agresión efectiva, defensa y golpeo limpio y fuerte. La definición de comando del ring, según la Comisión Atlética de Nueva York en sus reglas de 1929, dice que es "la habilidad para rápidamente aprovechar la ventaja de cualquier oportunidad; la capacidad de lidiar con todo tipo de situaciones que puedan presentarse; neutralizar el método de ataque de un rival; y forzar a un rival a adoptar un estilo de boxeo en el cual no es particularmente habilidoso".

Bajo este concepto de "comando del ring", Andre Ward salió triunfador frente a Sergey Kovalev, pues lo hizo adoptar un estilo de pelea en el cual el ruso no era apto y con ello neutralizó su método de ataque. Sin embargo, este concepto debe matizarse, y es necesario redefinir el significado de "comando del ring". Un peleador debería salir victorioso en este renglón solo cuando se mantiene en acción. Un peleador podrá desquiciar al rival, neutralizarlo, y hacerlo pelear una pelea que no le favorece, pero solo ganará el "comando del ring" cuando se mantenga tirando golpes y cuando no le apueste a la inacción.

Un boxeador estilista no es aquel que se pone a caminar el ring, sino el que es habilidoso para quitarse golpes, y conecta los suyos. Apostarle a los abrazos, caminar el ring rehuyendo el combate, no debieran ser cualidades de un boxeador. El arte del boxeo son los pasos laterales, no las caminatas laterales; es quitarse golpes con la cintura, la cabeza o la guardia, y no con los abrazos. Es imperativo diferenciar eso.

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