No hubo robo, sí hubo drama y épica

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Ha sido un empate memorable el resultado el combate más esperado en varios años entre Gennady Golovkin y Saúl "Canelo" Álvarez. Una pelea tensa, de muchas sutilezas boxísticas, con más drama del esperado por momentos, y en donde ambos peleadores demostraron ser unos guerreros. Ninguno de los dos merecía irse derrotado a casa, y aunque la gente esperaba definiciones, la pelea merece una revancha y el empate ha servido la mesa para ello.

No hubo robo para ninguno de los dos lados. Fue un combate cerrado de no más de tres o cuatro puntos de ventaja para cualquier peleador, pero nunca una diferencia de ocho puntos como la que vio Adalaide Byrd, quien puntuó 118-110 en favor del Canelo. Una locura. Este servidor vio ganar a Gennady Golovkin 115 a 113. Y una puntuación similar en favor del Canelo también podía ser válida. En peleas cerradas, dos o tres rounds pueden irse para cualquier lado.

Pero más allá de la polémica en la puntuación, queda el sabor de boca de que hemos visto una pelea que cumplió y hasta rebasó las expectativas que teníamos de un encuentro entre Golovkin y el Canelo. Había algo de escepticismo, pues en los últimos peleas que parecían garantía de espectáculo como Mayweather y Pacquiao o Ward contra Kovalev, terminaban en enredos y especulación. 

Para el Canelo, lo que demostró en esta pelea es un paso gigantesco al frente. A años luz de distancia en el pasado quedó el peleador protegido. Hoy, el Canelo corrió riesgos, demostró capacidad boxística, habilidad de respuesta, aguante y bravura, mucha bravura. Fue un competidor a la par de Golovkin, a quien muchos han considerado como el peleador más temible de su generación. Es cierto que por momentos, el Canelo se movió mucho, y boxeó a Golovkin, pero esa era su pelea. Él, al ser un contragolpeador, requería que Golovkin fuera al frente y atacara. Y en muchos lapsos del combate, la estrategia le funcionó y logró conectar con solidez a Golovkin valiéndose del contragolpe. Pero no corrió, al contrario, jugó a la ruleta rusa por momentos quedándose en las cuerdas, provocando a Golovkin, una táctica casi suicida, y quizás una bravuconada de Saúl. El quedarse en la esquina a provocar a Golovkin fue poco inteligente para lo que él necesitaba hacer en la pelea, pero una muestra inequívoca de valentía.

Hoy, podemos decir sin regateos que Saúl Álvarez es de verdad. No tuvo que irse con el puño alto para demostrarlo, y quizás para algunos, yo entre ellos, no mereció ganar la pelea. Pero el Canelo estuvo ahí, compitió, y para otro amplio sector de aficionados y analistas, él ganó la pelea. Por fin, el Canelo tuvo una pelea con drama, en la que se requería que le hirviera la sangre.

Gennady Golovkin también fue un guerrero. Jamás perdió la serenidad ni el instinto asesino, a pesar de que el inicio del combate no lo favoreció. Creció mucho en los rounds intermedios, y mostró una mejor condición física que el Canelo para remontar en el combate. Resistió sin chistar lo más duro que le envió el Canelo. Y él mismo logró conectar golpes de solidez, y llevar la pelea a los terrenos donde a él le convenía. Fue fiel a su temperamento cazador, nunca bajó los brazos, y tuvo la disciplina de persistir en todo momento.

Los primeros rounds fueron para Saúl, valiéndose de un boxeo sobre la punta de los pies y contragolpes. Pero el Canelo nunca ha sido un peleador que se distinga por tener una gran condición física y eso le costó en los rounds intermedios. Para la mitad de la pelea, el Canelo ya abría la boca en síntoma de cansancio y eso le permitió remontar a Golovkin. En esos rounds, el Canelo se veía perdido, y el kazajo hacía la pelea que le convenía. Taladraba con su jab y machacaba el Canelo.

Los rounds de campeonato fueron de toma y daca. El Canelo mostraba corazón y salía a comerse la campana, pero rápido perdía oxígeno, y Golovkin contestaba. Los segundos finales eran de repartición de golpes, de drama. Cerrados.

Ha sido una pelea digna de las expectativas. No hay ganador, es cierto, y eso es de cierta forma anticlimático en una industria boxística que desde hace años clamaba por definiciones entre estos dos peleadores. Pero a la puerta se asoma una saga que puede resultar histórica. Hoy hemos visto qe los estilos de ambos se combinan bien para hacer seguir generando drama. 

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