No todos los Mayweather son iguales

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Tal vez sea el último de los Mayweather de quien escuches hablar. En orden de reconocimiento siempre va un paso atrás de sus dos hermanos y su sobrino, pero Jeff es otro miembro que ha sido clave en el desarrollo de una de las familias de boxeadores más célebres en la industria de los golpes.  El otro tío de Floyd Mayweather Jr. también peleó a nivel profesional, aunque a diferencia de Floyd padre y Roger –conocido como La Mamba Negra– solamente ejerció el oficio de peleador por nueve años y dejó un record de 32 victorias (10 KO’s), 10 derrotas, 5 empates y fue noqueado en dos ocasiones, una de ellas significó la quinta victoria consecutiva que Óscar De La Hoya obtuvo como púgil profesional en 1993.

Jeff Mayweather, apodado Jazzy,  nació en Grand Rapids, Michigan en julio del 1964. Debutó en 1988 y consiguió el título mundial de peso superpluma por la OIB dos meses antes de cumplir treinta años. No tiene peleas que se encuentren en alguna memoria boxística común, como sí lo aparecen algunas de sus hermanos: a Floyd padre se le recuerda por haberse enfrentado a Sugar Ray Leonard en  1978, perdiendo por nocaut en el décimo round. Y a Roger seguramente no se le olvidarán nunca aquellas dos noches en que recibió el castigo típico de Julio César Chávez que tanto sigue celebrando la afición mexicana.

Aún con esa diferencia entre los caminos que sus hermanos y su sobrino han tenido dentro del boxeo, al menos como entrenador él se considera igual o hasta mejor que todos. Pero no suele alardearlo porque asegura que la fama jamás le ha interesado. De hecho, raras veces se le puede observar a un lado de algún otro del clan de los Mayweather, a pesar de que todos trabajan en el mismo lugar: el Mayweather Boxing Club de Las Vegas, Nevada. Y si de casualidad posan para una foto juntos, la mayoría de la gente a él no lo distingue.

A Jazzy, de 51 años, la atracción de los reflectores le es indiferente, dice. Es más, se atreve a afirmar que alguien podría tomarse fotos y pedir autógrafos con todos los entrenadores de su gimnasio a excepción de él, y puede vivir con ello sin conflicto alguno.

“No importa. La cosa conmigo es que nunca me importó ser famoso, pero mi record habla por sí mismo. Probablemente sea igual de bueno que ellos –mis hermanos– si no es que mejor”, dice Jeff en una entrevista publicada por el sitio oficial de Youtube de los Mayweather. “No tengo gritar que estoy aquí. Si nadie se me acerca a decirme nada a mí, está bien. Yo estoy aquí para hacer mi contribución a la historia, nada más.”

La razón por la que Jeff no se ve afectado ante la desequilibrada atención esparcida por la prensa y público en general entre sus hermanos, sobrino y él, es porque proclama carecer de totalmente de ego. Recuerda, por ejemplo, que él logró la contratación de Mayweather Jr. en Top Rank y afirma haber asesorado la carrera profesional de su sobrino durante esos primeros años. Y a pesar de que eso sea un hecho nulamente mencionado, a Jeff lo deja sin cuidado. “Yo no seré de aquellos que andan diciendo: sabías que yo hice esto y lo otro. No me importa, yo sé lo que hice, y estoy bien con eso”.

Mientras a Floyd padre y Roger se les ha visto constantemente aparecer en cámara tratando de demeritar el trabajo de otros de sus colegas, tal es el caso de Freddie Roach, Jeff Mayweather expresa sentir comodidad estando alejado de los reflectores. Su estilo era diferente cuando peleaba y lo es ahora, pues él, contrariamente a sus familiares, no utilizaba la guardia en forma de cruceta, descansando la mano izquierda a la altura de la cintura, sino lo hacía con una postura un poco más ortodoxa, sosteniendo ambos puños arriba. Su forma de entrenar es propia y tampoco se destaca por las llamativas rutinas que Roger o Floyd Padre suelen ejecutar con Mayweather Jr.

Además de darle poca importancia a la escasa popularidad que tiene en comparación al resto de los Mayweather inmiscuidos en el negocio del boxeo, Jeff mantiene la postura de un hombre totalmente libre de cualquier envidia, y pese a que ha trabajado con algunos campeones del mundo y hasta algunos peleadores de UFC, garantiza priorizar su trabajo sobre cualquier otra cosa.

“Hay algunas cosas que ellos hacen para entrenar, y yo también. Pero básicamente yo me enseñé a entrenar solo. Yo voy al gimnasio a trabajar con mis peleadores, y eso es todo. No importa ninguna fama, ninguna foto. Estoy bien, estoy contento. No estoy amargado ni tengo animosidad contra nadie. Lo único que quiero es lo mejor para la familia, y nada más.”

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