El día que Pancho Villa quiso debutar como promotor de boxeo

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Pancho Villa, el caudillo de la Revolución Mexicana, casi se convierte en promotor de boxeo en 1915 cuando buscó participar en Ciudad Juárez en la organización de la que pudo haber sido la más importante función de boxeo hasta ese momento en la historia de México.

La idea de Villa era aliarse con los promotores del primer campeón pesado de raza negra, Jack Johnson, y presentar en Ciudad Juárez la pelea por el campeonato mundial de los pesados entre Johnson y su retador, el peleador de raza blanca Jess Willard. Villa recibiría una parte de las ganancias, dinero muy útil para él, que estaba en plena campaña militar. Villa, en coalición con otros jefes revolucionarios, se había rebelado contra el gobierno de Victoriano Huerta que había asesinado al presidente Francisco I. Madero en un golpe de estado para hacerse del poder, y buscaba recaudar fondos para financiar su División del Norte, esa gran máquina de guerra que había arrasado a las tropas del gobierno desde el norte hasta el centro del país. En junio de 1914, la División del Norte tuvo su victoria más importante en Zacatecas al arrollar al ejército federal, y provocar que menos de un mes después, Victoriano Huerta huyera del país y presentara su renuncia a la presidencia de la república.

Sin embargo, dentro de las fuerzas revolucionarias se habían asomado ya las divisiones desde antes de tomar Zacatecas, pues el máximo jefe del ejército revolucionario era Venustiano Carranza, quien había prohibido a Villa tomar la ciudad. Villa desobedeció, y con el apoyo de sus generales en la División del Norte avanzó de cualquier forma sobre Zacatecas y tomó la ciudad. En respuesta, Carranza bloqueó el envío de carbón a la División del Norte, con lo que sus locomotoras, herramienta esencial en la estrategia de Villa, no pudieron avanzar sobre una Ciudad de México que se había quedado sin gobierno, y fue el propio Carranza quien avanzó sobre la capital, relegando a Villa y su División del Norte, que eran quienes realmente habían conseguido la victoria clave.

Fue por eso que Villa tenía que hacerse de los recursos económicos para presentarle un equilibrio a las fuerzas de Carranza, y pensó en presentar la pelea de campeonato mundial en Ciudad Juárez. Sin embargo, se topó con un obstáculo que resultaría insalvable: trasladar a Jack Johnson desde Cuba a Ciudad Juárez.

Los puertos mexicanos estaban tomados por las fuerzas de Carranza, quien no daría ninguna facilidad a Villa en esos meses críticos. Forzosamente, Jack Johnson tenía que entrar a México por la vía marítima, a pesar de que Villa controlaba Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, pues en cuanto el peleador pusiera un pie en la unión americana sería detenido. Johnson se había desterrado de Estados Unidos pues era perseguido por el delito de trata de blancas, que en realidad era el formulismo que había encontrado el gobierno estadounidense para fincarle delitos en repudio a que la pareja sentimental de Johnson era de raza blanca, en una época en que una relación interracial era reprobable, y también a que Johnson había sido desafiante mientras humillaba a peleadores de raza blanca sobre el ring. Entonces, la posibilidad de desembarcar en un puerto estadounidense y trasladarse por tierra hasta El Paso, Texas, para cruzar a Ciudad Juárez quedaba desechada.

La única opción viable era que Johnson desembarcara en un puerto mexicano ocupado por las fuerzas de Carranza, pero en cuanto esto ocurriera sería detenido y enviado a Estados Unidos, pues en el plan de Carranza estaba el congraciarse con el gobierno estadounidense para que, al convertirse en presidente de México, recibiera el reconocimiento formal de Estados Unidos.

Por la pelea, que estaba programada a 45 rounds para el 6 de marzo de 1915, Jack Johnson recibiría 30,000 dólares, además de todos los gastos de entrenamiento, y además, una tercera parte de los derechos para proyectar la película de la pelea en territorio extranjero.

Para febrero de 1915, mientras se seguía analizando la forma de llevar a Jack Johnson a Ciudad Juárez, el retador Jess Willard ya había llegado a El Paso y estaba en pleno entrenamiento para la pelea. Sin embargo, el 22 de febrero, uno de los promotores de Johnson recibió un telegrama del peleador, donde le manifestaba que mejor hicieran la pelea en La Habana.

Luego trascendió que Jack Johnson se había atemorizado de pelear en Ciudad Juárez. Temía que con la cercanía a la frontera alguien pudiera secuestrarlo para entregarlo al gobierno de Estados Unidos, de donde era prófugo, o que algún "texano loco" pudiera intentar dispararle mientras estaba sobre el ring.

Al final, se optó por celebrar la pelea en La Habana el 5 de abril y el resultado ha sido uno de los más polémicos de la historia. En el round 22, Johnson se fue a la lona con la lucidez suficiente como para quedarse recostado cubriéndose el sol con el guante, como descansando, hasta que se agotó el conteo y perdió su campeonato mundial, que volvió a manos de un peleador blanco.

El propio Johnson aseguraría que la pelea estuvo arreglada. Que le habían prometido que si se dejaba ganar por un peleador blanco, le darían el perdón en Estados Unidos y podría regresar a casa. Ciudad Juárez se salvó de ser la sede de una de las más controversiales peleas en la historia de los pesados, que sigue generando disputa sobre si realmente estuvo arreglada o no, si Johnson entregó su cinturón o no, y ahora nos preguntamos si Pancho Villa hubiera perdonado un espectáculo así. 

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