Sergey Kovalev, el improbable génesis de un demoledor

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El 8 de diciembre del 2011, Roman Simakov falleció a los 27 años, tres días después de haber peleado con Sergey Kovalev en Ekateringburgo, Rusia. Es una noche de la cual Kovalev no suele hablar, al menos no públicamente. Ni él ni su manager Egil Kilmas quieren recordar aquel suceso del que lamentablemente les tocó ser partícipes en apenas la segunda pelea profesional que el apodado 'Krusher' tuvo en su país natal. Desde entonces, no ha vuelto a tener un combate ahí.

"Siempre hay riesgos. Puedes lastimarte las manos, la cabeza, el cerebro o tu cuerpo", reconoce Kovalev hablando sobre otra de sus peleas en un artículo publicado por el Sun Sentinel hace un par de años. "Y cuando cualquier boxeador entra al ring, va a conseguir la victoria a cualquier costo."

Kovalev nació en Chelyabinsk, Rusia, una moderna ciudad enclavada en la parte central del país, casi en los límites con Kazajistán, pero en 2009, Sergey decidió mudarse a Estados Unidos iniciando un peregrinaje por varios gimnasios a lo ancho de la Unión Americana. Pasó por el gimnasio de Don Turner en Carolina del Norte, para luego mudarse a la costa oeste, a Los Angeles por unos meses, y llegó a entrenar también con Abel Sánchez en Big Bear, para luego regresar a la costa este, a Florida donde llegó a entrenar en un gimnasio de Mike Tyson en Deerfield Beach.

La única certeza de la que goza un peleador son esas inseguridades que bien comprende Kovalev, peligros que él siempre estuvo dispuesto a encarar con tal de salir de su propio país y conocer Estados Unidos y poder ganar dinero. "Vine a América porque en el boxeo amateur, no hay posibilidades de ser campeón del mundo. Cuando era un niño mi sueño era ver America, todos los edificios altos de Nueva York, sólo los veía en TV y ahora me quiero quedar aquí", confiesa el púgil ruso que llegó en el 2009 a Carolina del Norte para entrenar con Don Turner y comenzar su carrera como profesional.

"Hay más dinero en el boxeo profesional en Estados Unidos. Yo no podía comprar un auto nuevo, hasta con crédito era muy difícil", decía Kovalev al diario Sun Sentinel en 2013. "Todo el dinero que ganaba en Rusia, lo gasté en comida y en ayudar a mi familia. Era el mejor de mi categoría, pero aun así, no había dinero".

A pesar de las aspiraciones económicas de Kovalev, la realidad no cambió mucho al llegar a América, pues no ganó dinero en sus primeras 18 peleas en Estados Unidos. Egis Klimas fue el manager que invirtió en pagarle todos sus gastos al peleador hasta poder lograr un contrato con un promotor.

"Vivía solo con la esperanza de que alguien me firmara con un contrato para poder ganar dinero", recuerda Kovalev.

A los 26 años parecía algo tardío emprender el camino en un oficio tan duro como éste, pero el bagaje de varios campeonatos en 215 peleas amateur -de las cuales ganó 193- con el que Kovalev llegó a las lonas profesionales, lo tenía suficientemente preparado como para ir acabando rápidamente con cualquier hombre que le pusieran en la otra esquina del cuadrilátero. Así Sergey ganó sus cuatro primeras peleas por nocaut en un round, forjando un record invicto el cual ha mantenido hasta el día de hoy.

Sin ser particularmente un peleador cuyos músculos llamen la atención cuando sube al ring, la devastadora pegada de Kovalev sí lo hace. 25 nocauts en 28 victorias y un empate avalan al ruso como uno de los boxeadores más intimidantes que un competidor de la división de las 175 libras pueden tener como rival.

El cuerpo de Kovalev tuvo una dieta muy estricta durante su juventud, un régimen alimenticio obligado por las carencias y demás circuntancias del subsistir en los Montes Urales de Rusia. Kovalev solía comer exclusivamente spaghetti y huevos, recuerda Egil Kilmas en una entrevista con el sitio Seconds Out. "Si abría el refrigerador y veía dos huevos, ese era su día. Después a los once años empezó a boxear y eso le iba a cambiar la vida."

Para el 2013 la vida de Kovalev había dado un giro grande, ya se había convertido en el campeón mundial peso semi-completo de la OMB y en su futuro estaba obtener los títulos de la FIB y la AMB derrotando a una leyenda viviente (Bernard Hopkins) que a los 49 años tomó un riesgo que muchos otros boxeadores de la categoría de los semi-completos probablemente no estén en ánimos de tomar.

Su manager describe a Kovalev como uno de los tipos más despiadados que vamos a ver adentro del ring. Afuera, cuando no está peleando, lo define como un personaje muy chistoso y de carácter sencillo. Alguien que constantemente está haciendo bromas y no batalla mucho para hacer amigos a donde quiera que va. Un hombre de familia casado con una mujer de nombre Natalya y dueño de un perro al que bautizó como Picasso.

Aún así, la imagen de Sergey no termina por encantar a los aficionados estadounidenses y su empresa promotora, Main Events, todavía lucha por convertirlo a los 32 años en una atracción comercial de HBO. La barrera del idioma es un factor y el rostro frío e inexpresivo del ruso también. No obstante, en su última actuación, pese a tener en frente a un rival desconocido, Kovalev logró atraer a un millón de personas a la televisión para ver su pelea con Nadjib Mohammedi en julio del año pasado.

Acusado de racismo -por algunos de sus oponentes como Stevenson o Pascal-, de nacionalidad rusa, de semblante insensible y pegada salvaje, Sergey Kovalev cuenta con varios o todos lo elementos para encarnar la figura de un villano. Sin embargo él no lo hace así. Y aunque ha llegado a llamar a Adonis Stevenson un "pedazo de mierda", el ruso generalmente no habla de sus contrincantes y se limita a declarar que está listo para el combate.

En el 2011 cuando se preparaba para ir al Reino Unido a pelear con el galés Nathan Cleverly en su primer oportunidad titular, Kovalev, en lugar de intentar lucirse frente a los reflectores que por primera vez lo alumbraban tanto, escogió dar un disurso de buenas intenciones. Dijo que les "deseaba a todos muy buena salud", que agradecía a todos por su el apoyo y esperaba que muchos vieran su pelea por un campoenanto mundial. Después Kovalev subió al ring y derribó a Cleverly dos veces en el tercer round, para después terminarlo por nocaut técnico en el cuarto.

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