Tim Bradley prefirió cuidar su salud que seguir acumulando riqueza

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Timothy Bradley avisó que se iba del boxeo profesional a los 33 años. El púgil de Palm Springs, California, aún podía haber tenido unas cuantas grandes peleas que le generan otros millones de dólares en ganancias.

Pero Bradley decidió por alejarse de la vida de peleador. En una entrevista reciente dijo que cayó en cuenta que debía colgar los guantes mientras veía a Manny Pacquiao esforzarse por defender su título OMB ante Jeff Horn en Australia. Esa pelea, que Bradley presenció desde ringside, lo hizo confirmar que no quería recibir más castigo.

La idea de poder tener un cuerpo saludable después del boxeo le preocupa mucho a Bradley. Volvió a afirmar que una de las razones para decir adiós al ring fue el deseo de evitar una lesión en la cabeza cuyas secuelas afectaran su nivel de vida.

“He hecho esto por 23 años. Me han estado pegando en la cabeza por 23 años. Con toda la información que sabemos sobre concusiones, sé que es inevitable para mí tener una lesión traumática en mi cerebro por mis años como peleador. Pero sé que si existe algún daño ya hecho, no quiero hacerle más daño a mi cerebro”, externó Bradley en el programa At the Fights de Sirius XM.

A pesar de no contar con una pegada de nocaut, Bradley alcanzó a brindarles a los aficionados batallas memorables como la que libró con Ruslan Provodnikov. O buenas peleas como la que sostuvo con Juan Manuel Márquez, otro ex campeón recientemente retirado.

Por ser un boxeador que no rehuía a los intercambios de golpes, Bradley llegó a convertirse en una atracción para la industria del boxeo. Él asegura que se negó a continuar peleando sólo por acumular más riqueza y dice que dejó la oportunidad de obtener buenas bolsas.

“Estoy muy contento. No estoy molesto. No creo que haya cometido un error, siempre hay una ventana para volver, pero hombre, una vez que dije que me iba, simplemente dije que no volvería. Dejé mucho dinero en la mesa. Dejé muchas oportunidades porque mi familia es la cosa más importante en mi vida. Y no podía imaginarme no poder pasar tiempo con mis nietos, con mis hijos, cuando tuviera cincuenta años.”

 

 

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