Un golpe maestro salvó al Canelo de una decisión controversial

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Con uno de sus golpes emblemáticos, Saúl "Canelo" Álvarez noqueó en el undécimo round a Sergey Kovalev para ganar una pelea que se le había complicado más de lo esperado. Así, el Canelo le arrebató a Kovalev el campeonato mundial semipesado de la OMB y consigue la gesta de coronarse en cuatro categorías distintas.

Fue una pelea de vaivenes. Al momento en que llegó el nocaut, mi tarjeta estaba empatada a 95 tras los primeros 10 rounds de accíón. 

El jab de Kovalev y los problemas para Saúl

Como se esperaba, Sergey Kovalev basó su pelea en el jab como arma principal, intentando preparar el camino para el remate de derecha. Al Canelo le costó en la mayor parte de la pelea encontrar su distancia y lograr meterse para castigar abajo. Nunca pudo establecer el golpeo al cuerpo, porque Kovalev tuvo mayor movilidad de la acostumbrada y mantuvo al Canelo en la distancia. Solo le quedaba al mexicano apostarle a los contragolpes y las fintas.

Fue así como Saúl logró por momentos utilizar el contragolpe. Cuando Kovalev lanzaba su jab, el Canelo aprovechaba para cabecear, quitarse el golpe y conectar su contragolpe. Fue así como pudo conectar sus mejores golpes con nitidez en los primeros rounds de la pelea. Pero en esos primeros rounds de la pelea, el Canelo consiguió algunos buenos golpes sobre Kovalev, siempre contragolpeando. Sin embargo, fueron esporádicos. No lograría establecer ese estilo de pelea, sino hasta más adelante en el combate.

Era una pelea en que pocos rounds se parecían al anterior. En el quinto por ejemplo, Kovalev fue habil con el jab. Logró entrar una y otra vez en el rostro del Canelo. E incluso, el ruso tomó la confianza suficiente para castigar al mexicano abajo. En ese momento, el Canelo se ve incómodo sobre el ring. Un tanto confundido. Parece que ninguna de sus estrategias en el plan de pelea se han podido establecer con claridad.

Los mejores rounds del Canelo

Los rounds 6 y 7 son probablemente los mejores para el Canelo, pues logró encontrar la distancia que antes Kovalev no le había permitido. Logró contragolpear al ruso y conectar al ruso con nitidez hasta en cuatro ocasiones en el sexto episodio, lo mismo arriba que abajo. El séptimo round fue la misma tónica en favor del Canelo. Ahora quien se ve incómodo es Kovalev, pues el mexicano se apoderó del ritmo del combate. Saúl metía su jab con nitidez, remataba, combinaba golpes. Se veía más vivaz y entero, ante un Kovalev que emppieza a mostrar síntomas de cansancio.

La equivocación del Canelo en el 8

Pero, extrañamente, el Canelo corta su propio ritmo. Lo decíamos, los rounds 6 y 7 fueron sus mejores episodios de la pelea. Sin embargo, para el round 8 cambia su estrategia. Deja de lado su agresividad y empieza a caminar el ring, a querer boxear a Kovalev. Es cierto que Kovalev había mostrado síntomas de cansancio, y el Canelo pensó que forzando al ruso a perseguirlo lograría fundirlo. El Canelo se metió en una esquina para que Kovalev lo atacara; era un señuelo para contragolpearlo. Pero Kovalev había estudiado bien esos señuelos y no siempre los mordió. En ese plan del octavo episodio, Saúl se equivocó y perdió el dominio del combate. Porque lejos de controlarlo, Kovalev siguió metiendo el jab y castigando con precisión al Canelo.

El round en el que más confianza mostró Kovalev fue en el noveno. Incluso se metió a ensuciarle la pelea al Canelo, metiéndole el hombro en el rostro, tratando de desesperarlo. Kovalev empieza a variar sus golpes. Mete jabs, remata con derecha, castiga abajo. Le mete las manos con solidez al Canelo. Tanto el round 8 como el 9 se los lleva Kovalev, emparejando la tabla a los rounds 6 y 7 que se había llevado el Canelo.

Al parecer, es en el descanso del round 9 al 10, cuando el Canelo entiende las equivocaciones que cometió al cederle la iniciativa al ruso cuando mejor estaba Saúl. Sale al décimo más agresivo, más concentrado. El ruso pierde la continuidad de lo que había hecho bien en los dos episodios anteriores y empieza a fallar. Nuevamente, el Canelo se apodera del control del cuadrilátero. Los fallos constantes hacen cansarse a Kovalev.

Un golpe emblemático del Canelo rompe el empate

Decíamos, era una pelea de vaivenes. El control de la pelea cambiaba constantemente de manos. Tras 10 rounds de acción, mi tarjeta estaba empatada a 95.

Parecía una pelea que se dirigía irremediablemente a la decisión. Pese a que Kovalev mostraba algo de cansancio, los mejores golpes del Canelo no habían hecho mella. Los mejores contragolpes del Canelo no habían sido lo suficientemente fuertes o nítidos como para perturbar a Kovalev. Hasta entonces.

Pero en el round 11, finalmente llegó el golpe de poder del Canelo. Y fue uno de sus golpes emblemáticos. Finta que su gancho izquierdo va al hígado, pero cuando Kovalev baja el guante, el Canelo mete el gancho arriba. Kovalev lo sintió de inmediato, dobló las piernas, sin caerse, y el Canelo lo remató con un corto de derecha al mentón. Sergey Kovalev quedó noqueado colgando de las cuerdas, y el réferi detuvo de inmediato el combate.

El Canelo tendrá que aprender a pelear en semipesado

Al final, las enseñanzas que deja la pelea para el Canelo es que por algo existen las categorías. En el análisis previo decíamos que prácticamente el Canelo está dando el salto desde las 160 hasta las 175 libras, pues su paso por las 168 fue ante un peleador como Rocky Fielding que no existió en el cuadrilátero. Y también decíamos, Kovalev no es Fielding.

Al subir a semipesados, ante peleadores de otra categoría y otro alcance, el ring se hace más grande. Todo cobra una escala más grande. El Canelo, acostumbrado a tender trampas para el contragolpe, de pronto se da cuenta que cuando los peleadores grandes como Kovalev caen en su trampa, él no está en la distancia para aprovechar y meter ese contragolpe. Por eso, el estilo de pelea que tantos buenos resultados le había dado en combates anteriores, ante Kovalev no funcionaron.

Si quiere volver a pelear en semipesado, tiene que reiniciar todo su estilo de pelea, entrenar para ese tamaño, para esas distancias, para ese alcance.

El Canelo se ha vuelto magistral en sus fintas. Con ellas noqueó a Kirkland, a Khan y le metió los mejores golpes a Golovkin. Hoy, una de esas fintas magistrales, le permitió desconectar a Kovalev, aunque ya con el reloj encima.

Fue ese golpe emblemático el que le salvó las papas al fuego, porque la pelea se dirigía a una decisión que leventaría polémica. Hasta el momento, yo la tenía empatada. 

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