Viejo lobo de mar: Unánime para Shane Mosley

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Shane Mosley se impuso por decisión unánime la noche del sábado a Pablo César “Demoledor” Cano con tarjetas idénticas de 115-113 en Cancún. Fue una pelea intensa de volteretas constantes en que ambos peleadores estuvieron cambiando estilos e intentando responder a los cambios que el otro peleador le planteaba. Pero Shane Mosley demostró que sigue siendo un peleador competitivo. Ya no tiene la velocidad electrizante que lo puso en el pináculo del boxeo, pero conserva esa dureza de peleador innoqueable y la experiencia para leer el combate y adaptarse a él. Cano mostró inteligencia, y por momentos pudo contratacar con solvencia a Mosley. Logró explotar ciertas debilidades que mostró en algunas fases el estadounidense como cuando bajaba de más el guante derecho y Cano entraba con la izquierda. En los primeros tres rounds Cano hizo precisamente eso: manejar bien su mano izquierda. Combinaba con efectividad abajo y arriba con la misma mano. Logró entrar al hígado de Mosley con frecuencia y además encontró nitidez con un arma que quizás debió haber usado más en la pelea porque estuvo encontrando con consistencia la mandíbula de Mosley: el upper de izquierda. En el cuarto round, Shane Mosley hizo un ajuste que lo hizo volver en las tarjetas. Empezó a boxear a Cano, a usar un jab relampagueante. El mexicano intentaba quitarse el jab y contragolpear, cosa que logró hacer en un par de ocasiones, pero con los ajustes que hizo Mosley, en una gran lectura de pelea que solo da la experiencia, la izquierda de Cano ya no está entrando con la misma facilidad. En el quinto episodio, Mosley lleva su nueva estrategia al extremo. Se nota muy calculador. Usa su jab y marca, pero no le da seguimiento. No busca combinaciones. Cano le apuesta al contragolpe y espera, Mosley lo sabe, por lo que nunca muerde el anzuelo. Es un round interesante a pesar de la poca agresividad, es inteligencia y contrainteligencia, una auténtica guerra fría en que ambos peleadores saben lo que intenta hacer el otro. Pero a un round de sutilezas como el quinto, le sigue un round de explosividad y arrebato como el sexto. Mosley salió agresivo, volcado al frente, tirando con explosividad y buscando arrinconar a Cano. Sus golpes entran y logra poner mal a Cano que tiene que abrazarse para sobrevivir, y no solo lo hace, sino que se recupera y tiene un regreso muy valiente en el round golpeando con nitidez a Mosley en los últimos segundos del episodio. El séptimo round es para Cano que hace un ajuste en su estilo. No se vuelca al frente, sino que espera. Busca y entra mediante combinaciones de dos golpes, no más, empieza a conectar con ataques de uno-dos clásicos. Mosley bajó el ritmo de los rounds anteriores y Cano luce.

En el round ocho, Mosley muestra el mismo tono calculador. Demasiado calculador quizás, pues en las dos ocasiones anteriores en que el estadounidense se volvió agresivo logró lastimar a Cano, pero no se anima a ir por completo a la ofensiva. Sin embargo, en ese estilo, el mexicano logra meter otra vez algunas izquierdas.

En el noveno round, Pablo César Cano toma la iniciativa y logra meter una combinación sólida que meter a Mosley en reversa, desde el centro del ring hasta la esquina. Cano lo siente tocado y va por él. Error. Mosley es un viejo de mar, con una enorme capacidad para absorber el golpeo y no está tocado, responde con violencia sobre Cano para apretar el round. El mexicano volvió a utilizar el upper de izquierda que le había dado buenos resultados al comienzo de la pelea, una herramienta que, insistimos, debió utilizar más en el encuentro.

Es una pelea de volteretas y de ajustes. Ahora es Mosley quien pisa el acelerador en el décimo round y sale nuevamente como el agresor en el encuentro. Conecta con derechas sólidas a Cano y lo lastima, el mexicano tiene que recurrir nuevamente y en múltiples ocasiones al abrazo para evitar irse a la lona. Mosley se ve muy fuerte en esté décimo episodio.

En el undécimo episodio, Cano intenta un regreso y logra combinar con fuerza. Vuelve el upper de izquierda del mexicano una nitidez tal que le bota el protector a Mosley. El cierre del round es bravo y lo cerrado se extiende hasta el último episodio en que ambos se trenzan en un intercambio que parece eterno. Se escucha el campanazo final de una pelea muy intensa y ambos peleadores se trenzan en un abrazo fraternal en el mismo punto del ring donde se dio el intercambio final.

Fue una pelea cerrada, competitiva para el nivel de ambos boxeadores. Es cierto, lo decíamos, que Shane Mosley no es el mismo de antes, pero conserva varias cualidades importantes y en este momento es un sinodal muy interesante para cualquier peleador joven aspirante a un título mundial como Pablo César Cano. El estadounidense tuvo la inteligencia, la lectura de la pelea, los cambios de ritmo y la agresividad, superando en todos esos renglones a Cano que mostró buenas cosas pero que fueron insuficientes. Fue una pelea cerrada, pero en la que Mosley es un sólido ganador por un margen no mayor a dos puntos.

Para el mexicano es un duro golpe en sus aspiraciones de tener una oportunidad de campeonato mundial pronto, y Mosley atrae las miradas, con su nombre, no sería extraño que lo viéramos pelear otra vez por un título mundial.

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