Y 36 horas después, vi otra vez #CaneloGGG y volví a puntuar

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Han pasado más de 36 horas desde que Michael Buffer leyó el veredicto de los jueces, y el resultado de la pelea entre Saúl "Canelo" Álvarez y Gennady Golovkin, sigue polarizando las opiniones de quienes la vieron. A pesar de que últimamente ha prevalecido la polémica en varias peleas, esta en particular, divide marcadamente los sectores. Algunos ven justo el empate, otros ven robos para uno u otro lado, y otros ven una pelea cerrada que podía irse para cualquier lado.

Originalmente, la noche de la pelea, puntué la pelea 115-113 en favor de Gennady Golovkin. La mañana del lunes, volví a ver el combate, le quité el volumen a la transmisión y volví a puntuar. Es una costumbre que he tratado de seguir cada vez que hay una pelea polémica, con el objeto de calificar la pelea más fríamente y con más detenimiento unas horas después, ya lejos del apasionamiento del momento.

Esta vez, para la segunda puntuación, decidí colocar una marca junto a los rounds que más trabajo me había costado puntuar, para identificarlos como los rounds más cerrados y tener en cuenta que eran rounds que podían irse para uno u otro lado. El resultado de mi segunda puntuación fue el mismo, 115-113 en favor de Gennady Golovkin. Todos los rounds los puntué igual, a diferencia de dos.

En mi primera tarjeta, le di el sexto round al Canelo, y en la segunda tarjeta vi ganador a Golovkin en ese mismo round. Fue un episodio donde ambos peleadores fallaron mucho. El Canelo estaba en constante movimiento, por todo el cuadrilátero, pero Golovkin era el que proponía, el que era más agresivo. Después de puntuar la pelea por segunda ocasión, acudí a Compubox para ver cómo habían estado las cifras de golpeo en ese round. Según Compubox, en ese sexto episodio Golovkin conectó más, pero también falló más, lo que da cuenta de mayor agresividad. El Canelo tuvo un mayor porcentaje de acierto en golpes totales, conectando 15 de 46 para un 32.6%, mientras que Golovkin conectó 16 de 63 para un 25.4%. Sin embargo, en golpes de poder, Golovkin conectó 12 de 36 (33.3%), mientras que el Canelo conectó 8 de 21 (38.1%). Lo notable en ese sexto round es que de los 16 golpes que conectó Golovkin, 12 fueron de poder. En resumen, a pesar de la poca cantidad de golpes que ambos pudieron conectar, Golovkin fue más agresivo en su conducta sobre el ring y más contundente en su golpeo.

El otro round que puntué distinto fue el 11. En mi primera tarjeta había visto ganar a Golovkin, y en la segunda vi ganador al Canelo. Ese fue un round en el que Canelo pareció tomar un último aire, luego de varios episodios en que había bajado su ritmo, se había ido a las cuerdas a provocar a Golovkin o se había dedicado a intentar boxear al rival. En ese undécimo round, el Canelo recuperó agresividad, y aunque no dejó de boxear, se detuvo más al intercambio conectando más golpes limpios, particularmente hacia el final del round. Compubox avala esa apreciación, pues el Canelo conectó un mayor porcentaje de golpes al pegar 13 de 41 (35.9%) contra 23 de 65 (35.4%) para Golovkin. En golpes de poder, Álvarez conectó 10 de 17 (58.8%) contra 12 de 38 (31.6%) de Golovkin.

De los 12 rounds que duró la pelea, marqué seis como cerrados: el 3, 5, 6, 7, 11 y 12. Un round cerrado se puede ir hacia cualquier lado. Si en mi segunda tarjeta, todos esos rounds se hubieran ido para el Canelo, por ejemplo, la tarjeta habría quedado 117-111. Es poco probable que todos los rounds se vayan a un solo lado, sería una enorme coincidencia, pero hago este ejercicio para ejemplificar como una pelea con muchos rounds cerrados puede terminar en una tarjeta holgada como la de Adalaide Byrd, que apreció un 118-110 en favor del Canelo y, esa tarjeta en particular, ha alimentado las teorías de la conspiración que denuncian un supuesto robo.

No fue una pelea facil de puntuar, porque a pesar de que fue intensa y hubo fases de dramatismo, se conectaron muy pocos golpes. En promedio, cada peleador conectó 16 golpes por round. 

Descartando la holgadísima tarjeta de Adalaide Byrd, comparé mi segunda tarjeta con la de los otros dos jueces, Dave Moretti y Don Trella. Moretti puntuó 115-113 igual que yo, y tenemos todos los rounds igual, con excepción de dos, pues el tercero yo se lo doy al Canelo y él a Golovkin, y el último round se lo doy a Golovkin y él al Canelo.

Trella apreció un empate, y con él tengo tres rounds diferentes. El tercero, él se lo da a Golovkin y yo al Canelo, el séptimo él se lo da al Canelo y yo a Golovkin, y el último, en donde él ve ganador al Canelo y yo a Golovkin. Es importante notar que los rounds en los que difiero de las dos tarjetas, fueron de los rounds que marqué cerrados, es decir, rounds que podían irse para cualquier lado. 

Al final, yo discrepo con Moretti y Trella en el sentido de que en mis dos tarjetas veo ganador al Canelo en el tercer round y ellos ven ganar a Golovkin. Y en el último round, un episodio de toma y daca, yo veo ganar a Golovkin y ellos al Canelo.

Así de difícil es puntuar rounds cerrados. Y por eso al final, hay tantas opiniones sobre quién fue el ganador, y tanta polémica. Ver una pelea llevando tarjeta de puntuación es muy diferente en comparación a verla sin puntuar. Al final, quien ve la pelea sin puntuar recordará que fue una pelea cerrada y se indignará con una tarjeta holgada. Pero ya vimos que una cantidad así de rounds cerrados puede resultar en una tarjeta holgada si todos esos rounds se van para un solo lado.

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