¿Y entonces quién era Jeff Horn?

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Los signos de interrogación que circundan el siguiente combate de Manny Pacquiao empezaron con el mismo filipino, cuando aceptó en una entrevista desconocer detalles generales sobre quien lo retará por su título welter de la OMB. Nunca lo he visto pelear, dijo. Es australiano, sabemos. La pelea es el 2 de julio en la ciudad de Brisbane, Australia, sabemos. Pero, ¿quién es realmente Jeff Horn?

Hay numerosas notas de diversos medios que arrancan con el mismo titular y después tratan de explicar cómo es que Horn llegó a este punto en su vida. Nació en Brisbane en 1988, y durante los primeros años de su juventud su relación con el deporte estuvo ligada a jugar futbol. La idea de ponerse los guantes no cruzó su cabeza hasta que tenía 21 años.

Decidió ir al gimnasio no por necesidad económica, ni por grandes ambiciones. Quería aprender algo de defensa personal para evitar ser molestado por otros.

Su entrenador Glenn Rushton lo describe como un buen muchacho sin algún rasgo notable fuera lo común, que un día simplemente arribó a su gimnasio. Ahora habla de que Horn tiene habilidades potenciales para poder derrotar a Manny Pacquiao ya que en el ring “todo se resume a quién le pega más al otro.”

Le apodan Hornet (avispón) y como boxeador amateur logró campeonatos nacionales en 2009, 2011 y 2012, mismo año en que llegó a los cuartos de final de las Olimpiadas de Londres. Al siguiente año debutó como profesional y peleó siete veces de las cuales consiguió terminar cinco por la vía rápida. Hasta la fecha continúa invicto con once nocauts en diecisiete victorias y un empate.

En abril del 2016, Horn venció al dos veces campeón mundial Randall Bailey. Los cinturones que el australiano ha obtenido en el pugilismo de paga son: el de su país, el intercontinental de la OMB, el intercontinental de la FIB, el oriental de la OMB, y el pan africano de la AMB.

Para la noche de combate se esperan alrededor de 50 mil espectadores en el Estadio de Suncorp. Aunque Hornet esté en casa, reconoce que tal vez no todo el apoyo será para él porque un grueso de esa gente irá movido por el deseo de ver una leyenda viviente del boxeo.

Si ignoramos el dicho certero que advierte de las infinitas posibilidades mientras dos hombres se están tirando golpes (“cualquier cosa puede suceder en una pelea”), los antecedentes indican que el curso natural llevará a Pacquiao a ganar un nocaut técnico o una decisión unánime.

En el peor de los casos para el espectáculo, la pelea puede tornarse monótona y deslucida. Y partiendo de la admiración y respeto que cualquiera merece por subir al ring, tal vez al final de la noche sigámonos preguntando: ¿Y entonces quién era Jeff Horn?   

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