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Betulio González, un día vio a Pepe El Toro, al otro fue campeón

Cuando Ismael Rodríguez y Carlos Orellana llevaron a las pantallas del cine la última parte de la trilogía “Nosotros los pobres”,  titulada “Pepe El Toro”, no sabían que  estarían por cambiar la historia del boxeo mundial. Pero fue eso lo que sucedió cuando un niño, de una esquina humilde en el Estado Zulia, llamado Betulio González vio aquel drama de Pepe matando a Lalo, amando a Amalia y peleando contra Galeana y decidió que sería boxeador, y vaya que lo sería. Betulio llegó a ser tres veces campeón mundial y cambió el deporte para siempre.

Todo con Betulio González parece una fábula de esas que provoca contársela a los hijos antes de dormir. Betulio comenzó midiéndose en peleas amateur en un ring improvisado en el patio de un barbero de su ciudad. “Ese flaco sí sabía esfloretar”, decían los maracuchos en casa del barbero.

Y en abril de 1968, Venezuela tendría el nacimiento de dos gigantes; en la primera semana se crearía Monte Ávila Editores y en la segunda Betulio ganaría su primera pelea profesional noqueando a Elio Monzat en el tercero. Una vez más la literatura y los puños andaban de manos como novios de juventud.

Para Betulio el boxeo era un trabajo de honestidad. Lo demuestra ese controversial empate contra el campeón Erbito Salavarria, donde luego la CMB quiso reconocer a Betulio como campeón cuando Salavarria no superó las pruebas de dopaje y Betulio no lo aceptó porque quería ganárselo con una victoria verdadera-

Betulio no quería ser campeón por los errores de otro, sino por la grandeza de sus puños y lo logró cuando noqueó a Socrates Batoto en el cuarto en el año 72.

Y el boxeo te enseña que no hay otro camino sino el de ser campeón. Así que entre derrotas y victorias, Betulio buscaría de nuevo ese cinturón y lo consiguió cuando venció a Miguel Canto en el año 73 en Maracaibo convirtiéndose por segunda vez en campeón mundial.

La historia se repetiría por tercera vez y, además, nos regalaría una de las peleas más controversiales en la historia del boxeo cuando el 12 de agosto de 1978, Betulio González, con sus recuerdos de Pedro Infante y una estampita de la Virgen de La Chiquinquirá, se convertiría en campeón mundial de nuevo quitándole el cinturón a Guty Espadas.

Tres títulos mundiales en 76 victorias, 12 derrotas y 3 empates fueran las batallas que nos dejó este ilustre venezolano que, un día vio a Pedro Infante y quiso ser boxeador.

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