in

De prospecto a contendiente, Vergil Ortíz liquidó con solidez a Marice Hooker

De prospecto a contendiente, Vergil Ortíz liquidó con solidez a Marice Hooker

Vergil Ortíz dio un importante salto en su carrera, de prospecto a contendiente, al vencer por nocaut técnico a Maurice Hooker en el séptimo round la noche del sábado en Fort Worth, Texas.

La pelea se terminó cuando Maurice Hooker se lastimó la mano derecha al tirar un golpe, y decidió no seguir. Dado que el réferi le detuvo la pelea, esta se decretó como nocaut técnico.

Sin embargo, el final no desmereció la contundencia y la explosividad de Ortíz, quien ya había derribado a Hooker al final del sexto round, uno antes de que la pelea terminara.

Hooker fue todo lo que se prometía para Vergil Ortíz. El excampeón mundial súper ligero de la OMB obligó a Ortíz a echar mano de todos sus recursos boxísticos, soportó la pegada arriba del mexicoamericano, y le dejó su marca por todo el rostro. Mostró movilidad, disponibilidad para el intercambio, un buen jab, y logró conectar con soltura sobre Ortíz.

Pero Vergil tiene mil formas de hacer daño. Es un peleador con explosividad en ambas manos, pero su mano izquierda es de élite. Con ella maneja un jab durísimo, que realmente es un golpe de poder, que entra con rapidez y violencia sobre el rostro de los rivales. Esa misma mano es educada y contundente.

Además, el mismo Ortíz reconoció que Hooker le resistió todo el golpeo arriba, y por ello optó por una estrategia de golpearlo abajo. Eso fue lo que marcó la diferencia en una pelea que por cinco rounds fue pareja, y donde ambos peleadores se repartieron los rounds.

Si Hooker logró marcarle el rostro a Ortíz, fue por que Vergil fue inconsistente en su defensa. Por momentos, Vergil le entraba a Hooker, con la guardia arriba, pero moviendo la cintura para esquivar eficazmente el jab. Al más puro estilo de como lo hacía Mike Tyson para metérsele a rivales que lo superaban en alcance. Cuando Ortíz hacía eso, su defensa brillaba, rozaba la élite. Se quitaba golpes y metía los suyos con violencia. Pero fue inconsistente en ello, pues por grandes lapsos dejaba de hacerlo, y ahí era cuando Hooker lograba conectarlo con nitidez.

A partir del sexto round, el golpeo al cuerpo que estaba realizando Vergil Ortíz empezó a desmantelar a Hooker. Ahí llegó el primer derribe.

En el intercambio, Ortíz conectó con una mano izquierda que entró arriba de las costillas y a un lado del corazón de Hooker. De inmediato, Hooker sintió el golpe y se puso en retirada. Ortíz fue por él, y logró derribarlo. Hooker se levantó, pero quedaba poco tiempo y Ortíz no lo pudo terminar.

Sin embargo, Vergil Ortíz estaba abriendo el camino a la victoria. El golpeo al cuerpo había diezmado considerablemente a Hooker.

En el séptimo round, en un intercambio, Hooker lanzó una mano derecha que hizo blanco en Ortíz. Pero de inmediato, reculó con dolor, se arrodilló, con el brazo derecho visiblemente paralizado e hizo la señal a su esquina de que se había lesionado la mano.

Al verlo arrodillado, el réferi detuvo la pelea y se decretó el nocaut técnico en favor de Vergil Ortíz.

A Hooker le fue removido el guante con cuidado, y el peleador señalaba la zona de la muñeca o el antebrazo como el punto donde se registró la lesión. Una lesión que llegó antes que un nocaut que también se veía cerca.

Vergil Ortíz demostró que tiene con qué pelearle a la élite de la división. Fueron más las cosas buenas que las debilidades, pero una debilidad en particular parece importante. Y esta es su irregularidad defensiva para mover la cintura. Lo sabe hacer, pero lo tiene que hacer más para no recibir el mismo castigo que recibió ante Hooker, si quiere brillar en una de las divisiones más competidas del momento.

Y entre las fortalezas, Vergil Ortíz brilló en todos los renglones que ya le conocíamos. Pero además, demostró carácter. A pesar de que estaba viviendo la pelea más adversa de su carrera, nunca perdió la fiereza, la bravura, la dureza mental, el saberse superior, sentirse superior, y mostrarlo con ellos. Su psicología fue inquebrantable, y eso da buenos síntomas sobre cómo se comportara cuando llegue una adversidad mayor en medio de una pelea.

Pero el paso está dado: Vergil Ortíz ya no es un prospecto, es un contendiente.

Artur Beterbiev noqueó a Adam Deines, y alargó a 16 su racha de nocauts seguidos

¡Tanque de guerra! Artur Beterbiev noqueó a Adam Deines, y alargó a 16 su racha de nocauts seguidos

Te estoy mirando, Bud: Así fue el reto de Vergil Ortíz a Crawford presente en la arena

“Te estoy mirando, Bud”: Así fue el reto de Vergil Ortíz a Crawford presente en la arena