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Devin Haney pasa apuros pero vence por decisión unánime a Jorge Linares

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Devin Haney superó la prueba más complicada de su carrera para vencer por decisión unánime a Jorge Linares la noche del sábado en Las Vegas.

Por momentos, el estadounidense fue tocado por la mano de Linares y tuvo que recurrir al modo supervivencia y a los abrazos para no irse a la lona. Pero más allá de esos episodios, Devin Haney mostró todas las dotes técnicas de velocidad, repertorio de golpeo, y ajustes de pelea que lo hacen ser uno de los peleadores jóvenes más emocionantes del momento, hasta llevarse la decisión sobre Linares.

En su contra, Devin Haney demostró una mandíbula vulnerable, y confirmó la falta de poder de pegada que se le ha visto en su corta carrera. Golpea nítido, claro y sólido, pero no sacude a los rivales, a pesar de la plasticidad de sus envíos.

Jorge Linares, por el otro lado, perdió el encuentro por guardarse la mano derecha la mayor parte de la pelea. Su mano diestra es la que tiró a Lomachenko y es con la que ha logrado sus nocauts más memorables. Es una mano derecha con poder noqueador. Sin embargo, hizo dos terceras partes de la pelea dependiendo excesivamente de su mano izquierda, como si la diestra estuviera lastimada porque no la sacaba con poder.

Esa dependencia de su mano izquierda hizo que Devin Haney comenzara a telegrafiarlo, leerlo y anticiparlo. Pero cuando, por fin, Linares se animó a sacar la mano derecha con poder, Haney la sintió, se lastimó, y la pelea se niveló.

Devin Haney inició el combate estableciendo ese jab lleno de plasticidad. Lo tira con velocidad, precisión, y técnica. Aprovecha toda la dimensión de sus largos brazos para punzar y recoger. Lo demostró desde el primer round. En ese primer round, Linares intentaba sorprender contragolpeando corto con el gancho izquierdo en la salida de Haney. El venezolano conectó con nitidez la mayoría de las manos izquierdas que lanzó en ese primer round.

El estadounidense demostró que tiene una interesante inteligencia boxística, al leer su fallo. Y ajustó en el segundo round. Al leer que Linares que venía dependiente de su izquierda, Haney empezó a leer, enfocarse en ella y quitársela. Así empezó a construir ventaja en la puntuación.

Para el tercer round, Devin Haney estaba en perfecto dominio de la pelea. Desplegaba toda su destreza técnica y hace fallar todo a Linares. Haney punzaba con el jab arriba y abajo. Habían encontrado ya el timing y la distancia para someter al venezolano, que ya no encuentra blanco con su mano izquierda.

Jorge Linares también hizo sus ajustes. Cambió la dinámica del combate, y se llevó el cuarto episodio con su mejor round hasta ese momento en la pelea. Volvió a encontrar rango con la izquierda. Sin embargo, eran golpes aislados, sistemáticos. Linares quería resolver todo con la misma herramienta: el gancho de izquierda. Para ese momento, era ya evidente que la mano derecha estaba amarrada. No la tiraba más que para dar seguimientos tímidos a su decidida mano izquierda. El venezolano sembraba la duda sobre si esa mano diestra estaba lastimada, pues no la lanzaba, más que con timidez.

En el quinto round, Devin Haney establecía que venía a dar combate. No llegó a correr, o a rehuir la pelea. Está decidido a pararse a intercambiar con Linares. Por fin, la primera mano derecha contundente del venezolano se asoma, y para en seco a Haney. De inmediato, se percibió en toda la arena el poder de la mano diestra de Linares. Se tardó casi media pelea en conectar su mejor golpe con esa mano.

Al llegar a la mitad de la pelea, Devin Haney cedía poco en su dominio sobre el ring. Tenía leída la dependencia de Linares sobre su mano izquierda, y con esa confianza se paraba a intercambiar. Cuidarse de solo una de las manos, siempre anima a la valentía. Por momentos, Linares se veía más que superado, abrumado. Iba alentándose su combate, y su ánimo, como si empezara a entregar la rendición. No eran los mejores momentos de Linares en el sexto round.

En el séptimo round se confirmó esa baja en Linares, pues tuvo su round más pasivo del combate. Haney establecía y brillaba con su jab, pero también empezaba a usar con luminosidad otras herramientas. Entre ellas, el uppercut. El upper de Haney es poesía. Tiene plasticidad, elocuencia, extensión, y ángulo. Lo tira para sorprender. Cuando el rival está esperando cualquier otra cosa, Haney suelta el upper, sin siquiera tener que cambiar su parado. Esos upares entraban nítidos, perfectos en el rostro de Linares. Pero, nuevamente, a pesar de su nitidez, eran golpes sin poder noqueador.

Antes de salir al octavo round, la esquina de Linares ya trabajaba a marchas forzadas para contener el primer corte y las inflamaciones en el ya muy curtido rostro del venezolano. Jorge había perdido ya un paso de velocidad. Sus contras de mano izquierda, su única herramienta útil hasta ese momento en la pelea, no tenían la misma chispa que en rounds pasados, y Haney no tenía problemas en quitarse el golpe.

En el octavo round, Jorge Linares recobró algo de aliento en la pelea. Cierra fuerte el round, y empieza a animarse a tirar combinaciones a dos manos, y a olvidarse un poco del recurso del gancho izquierdo aislado.

La mano derecha de Linares, empezaba a asomarse. Y la presencia de esa mano diestra le daría una pincelada de dramatismo e incertidumbre a la pelea.

El décimo round era un round con dominio para Haney. Pero en los últimos segundos y en el último escarceo del round, Linares soltó una derecha recta que encontró el mentón de Devin Haney. Todos en la arena sintieron la explosividad del golpe. El mismo Linares festejó de inmediato, mientras Haney se marchaba caminando de forma vacilante hacia su esquina, que ya lo estaba esperando con regaderas de agua helada para devolverle los sentidos.

La mano derecha, la que Jorge Linares se guardó toda la pelea, ahora hacía mella importante en Devin Haney. Y con un solo golpe.

Devin Haney salió al round 11 en modo supervivencia. Jorge Linares lo buscó con cierta moderación y lo encontró. Cada que el venezolano acertaba, las piernas parecían doblársele a Haney. Sin embargo, Jorge Linares fue poco vehemente. No buscó ir a liquidar a Haney, quien logró recuperar la lucidez a medio round, y cerró sólido el capítulo. Se le había ido la presa viva al venezolano.

El último round, Jorge Linares salió a buscar el último esfuerzo. Nuevamente, su mano derecha volvió a lastimar a Haney, que recurrió otra vez al abrazo para mantenerse en pie. Rehuye el combate, y busca prolongar los abrazos lo más posible para comerse el reloj. Hasta que lo logró.

El dominio que Devin Haney había construido en la primera mitad de la pelea, cuando Jorge Linares amarró su mano derecha, bastó para llevarse la pelea por decisión unánime.

Los jueces vieron ganar a Devin Haney sobre Linares, en decisión unánime y con dos tarjetas de 116-112, y una más, de 115-113.

Con ello, Devin Haney superó algo de adversidad en la pelea, y ganó con solidez su pelea más complicada hasta al fecha, ante el mejor rival de su carrera. Deja dudas, sobre todo en su resistencia al golpeo, pues milita en una división de duros golpeadores. Y deja dudas también sobre su propia pegada. Conectó varias veces y con solidez a Linares, desde todos los ángulos, pero nunca pareció lastimar al venezolano.

De Jorge Linares queda la duda de lo que habría pasado si se hubiera decidido a lanzar con más vehemencia y frecuencia su mano derecha desde el inicio del combate.

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