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El adiós de la leyenda: Yordenis Ugás gana decisión unánime a Manny Pacquiao

El adiós de la leyenda: Yordenis Ugás gana decisión unánime a Manny Pacquiao

Yordenis Ugás dio la sorpresa y se llevó la decisión unánime sobre Manny Pacquiao la noche del sábado en Las Vegas con una actuación sólida en técnica, disciplina, y estrategia. Ugás conservó así, el campeonato mundial welter de la AMB.

El cubano dio una cátedra con su mano derecha, que resultó la clave en la histórica victoria. Ugás demostró que tenía bien estudiado a Pacquiao y utilizó la mano derecha en la misma forma en que lo hizo Juan Manuel Márquez contra el filipino en la cuarta pelea.

Ugás metía la mano derecha volada por encima de la guardia de Pacquiao, conectando una y otra vez. Con ello, neutralizó la legendaria mano izquierda de Manny Pacquiao, pues el filipino mantenía su guante izquierdo arriba cuidándose de los peligrosos derechazos de Ugás. Y cuando Pacquiao buscaba tirar izquierdas, la mano era errática, imprecisa y con frecuencia terminaba perdiéndose en en el aire.

Con inteligencia boxística, Yordenis Ugás nulificó uno de los mejores golpes en la historia del boxeo como ha sido la mano izquierda de Manny Pacquiao.

Y, además, Ugás dirimió con autoridad quién es el legítimo campeón mundial welter de la AMB. Era el título que el organismo le había quitado a Pacquiao para dárselo a Ugás en el escritorio. Pero esta noche, Ugás demostró que es un verdadero campeón, digno de portar el cinturón.

La pelea inició con un Manny Pacquiao que recordaba al Manny de sus mejores años. El Manny del primer round era intenso, cambiaba ritmo, a veces pausado, y a veces atacando a velocidad con combinaciones. Por momentos, Ugás se ve abrumado por la velocidad y el volumen de las combinaciones.

Pero para el segundo round, Ugás empezó a a ajustar. Trabajó bien su jab, metiéndolo con velocidad y precisión al rostro de Pacquiao. Una vez que estableció el jab, Ugás empezó a buscar remates fuertes de derecha. En ese segundo capítulo, Ugás conectó a Manny con tres remates de derecha fuertes, arriba y abajo. El cubano empezaba a mostrar la clave de la victoria: la derecha.

El tercer round fue muy parejo. Ugás conecta con varias derechas fuertes y explosivas, pero Pacquiao responde con combinaciones explosivas, casi al momento y al instante. Pacquiao gesticula que la pelea es seria. Ha entendido que Ugás no será un rival fácil y mete el extra de concentración. Ambos peleadores conectan y se responden.

En el cuarto round, Ugás se vio mejor, metiendo el jab con regularidad. Y las derechas las tira, con diversas intenciones, a veces de forma volada sobre la guardia de Pacquiao, y a veces recta sobre la entrada de Manny. Esos derechazos de Ugás, hacían recordar a aquellas manos con las que Márquez lastimó a Pacquiao en la cuarta pelea.

Para el quinto round, Ugás tenía plenamente establecida su mano derecha. La conectaba una y otra vez con poder sobre la guardia de Pacquiao. Manny aprieta en los últimos segundos del round y busca combinaciones rápidas.

Por momentos, en la pelea, Yordenis Ugás bajaba la intensidad. Y ahí era donde Manny Pacquiao aprovechaba para ganar rounds. En el sexto round, Manny es más activo, busca más el combate. Entra, sale, cambia ángulos, y ya se cuida más la mano derecha de Ugás.

El séptimo es un round parecido. Ugás baja el ritmo, y la intensidad de su golpeo. Manny es más activo, aunque no hay golpes muy claros. Al final del round, ambos intercambian con intensidad sin una ventaja aparente para alguno. Manny gana el round por mayor actividad y agresividad.

Para el octavo round, Ugás retomó lo que estaba haciendo bien: esa mano derecha que estaba entrando sobre Manny. Pacquiao carece de explosividad, no mete golpes de poder, ataca y es contragolpeado bien por Ugás. Yordenis se ve más en dominio del ritmo y el espacio.

El noveno fue un round de poco golpeo de poder. Manny se ve ligeramente mejor por ser más agresivo y más propositivo en la pelea. Ugás sigue dependiendo de su mano derecha, el jab de Yordenis se esfuma, pero el volado de derecha sigue entrándole a Manny, aunque lo tira con menos frecuencia.

El décimo es un round en el que Yordenis insiste con la mano derecha. Otra vez ese volado sobre la guardia de Pacquiao y lo sigue conectando con limpieza. Pacquiao mete algunos golpes pero no son explosivos, ni llevan la misma fuerza de las derechas de Ugás. Le falta meter el acelerador al ritmo a Pacquiao.

En el filipino parecía como si tuviera una velocidad más en el tanque que nunca utilizó. Se antojaba que Manny subiera la intensidad de su golpeo como en sus mejores años, pero ya no entraba esa potencia extra.

En el undécimo round, Pacquiao es un poco más activo, y mete manos a velocidad, pero sin tanta explosividad. Esta vez, Ugás no responde con derechas fuertes. Pacquiao no combina con intención, sus combinaciones parecen más perdidas e improvisadas, arrebatadas y atropelladas. Gana el round por actividad, aunque no por explosividad.

En el último round, mirando a la historia a los ojos, Ugás se ve mejor sobre Manny. Conecta siempre con la derecha. Neutralizando la mano izquierda de Pacquiao, que la tiene pegada a la cara cuidándose de la derecha de Ugas.

Yordenis Ugás hizo la pelea de su vida. Mostró diversas cualidades como el estudio del rival, la estrategia, la ejecución y la disciplina. Y todo ello, en una pelea en la que tuvo poco tiempo desde el anuncio.

Aun dominado sobre el ring, Manny Pacquiao pudo tener una pelea cerrada. Los tres jueces vieron ganar a Ugás. El primero, por 115-113 y los otros dos, 116-112. La tarjeta de IZQUIERDAZO vio ganar a Ugás 115-114.

Es el adiós del guerrero. Lo que vimos esta noche en Manny Pacquiao son los destellos de uno de los mejores peleadores de la historia, pero que hoy ya no le alcanza para buscar hazañas contra Terence Crawford o Errol Spence. Le alcanza para peleas competitivas contra Keith Thurman o Yordenis Ugás. Ese es su límite hoy.

Probablemente, veamos una vez más a Pacquiao sobre el ring, aunque en una pelea más de despedida y homenaje que de aspiración real.

Hoy, el retiro está más cerca que nunca. Gracias por todo, Manny Pacquiao. Nos regalaste hazañas que parecían las historias más improbables. Inspiraste a generaciones de boxeadores.

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