in

El boxeo mexicano y tres estampas de bravura

El boxeo mexicano y tres estampas de bravura
El boxeo mexicano y tres estampas de bravura

A lo largo de las décadas, México nos ha dado algunos de los peleadores más excitantes que el mundo boxístico ha conocido. Cuando piensas en peleadores mexicanos piensas en guerreros que lo dan todo, que nunca retroceden, siempre dispuestos a enfrascarse en la guerra, y que tienen mandíbula granítica. Aquí presentamos tres estampas de bravura del boxeo mexicano.

Lo mejor de DAZN

Fue con esta curiosidad con la que, siendo yo escocés, decidí adentrarme en las entrañas del boxeo mexicano para buscar su bravura. Al ver peleas antiguas se me erizó la piel, y por momentos, me encontraba alzando mis brazos, totalmente inmerso en la acción de la que era testigo.

Algo de lo que vi ya lo había visto. Y algunos de los peleadores que vi ya me eran familiares. Otros no. Lo que sabía de cierto es que vería mucha intensidad de acción y no me decepcionaron.

Los escalafones para ascender en México parecen estar entre los más duros del mundo. Los peleadores mexicanos parecen ser embajadores del ambiente del que salieron. Un espíritu de guerrero que parece vivir en ellos e impulsarlos.

Parecen ser siempre humildes y agradecidos cuando alcanzan el éxito. Algunos de los peleadores que me cautivaron fueron Gilberto Román, Rubén Olivares, Chucho Castillo, Miguel Canto, Carlos Zárate, Vicente Saldívar, el trágico Salvador Sánchez y otros peleadores más obvios, por recientes, como Julio César Chávez, Erik Morales, Marco Antonio Barrera y Juan Manuel Márquez.

Rubén Olivares y Chucho Castillo

Fue mientras leía la historia del boxeo mexicano y Rubén Olivares, viendo sus viejas peleas, que me encontré con su rivalidad con Chucho Castillo. Olivares era puesto como el chico malo arquetípico, con su estilo duro de pelea y su personalidad desparpajada, era fácil poner al “Púas” como el villano. Y Rubén parecía disfrutar los reflectores, a menudo visto en la fiesta y conviviendo con celebridades.

Chucho Castillo era todo lo contrario. Evadía la celebridad, era moderado en su hablar e intentaba mantener un perfil bajo en la medida de lo posible. Todo culminaría en una trilogía épica entre ambos.

Previamente, ambos peleadores habían tenido un rival en común al disputarle a Lionel Rose sus campeonatos CMB y AMB en peso gallo. Castillo se quedó corto, pero Olivares lo destronó ganándole por nocaut. Olivares venció a Castillo por puntos en la primera pelea. La revancha se realizó seis meses después y todos sabían qué esperar dada la intensidad de su primer encuentro. Sin embargo, pocos pudieron haber anticipado lo gratificantemente brutal que sería la segunda pelea.

Un choque de cabezas le abrió un corte a Olivares sobre el ojo izquierdo. Los primeros cinco rounds fueron brutales, con ambos intercambiando, en una acción realmente emocionante.

La intensidad con la que peleaba Olivares iba en decremento, quizás cuidando el corte. Castillo era el agresor en los rounds intermedios, logrando combinar sobre el Púas. Pero para ser honestos, Olivares daba lo mismo que recibía y el momento de la pelea se iba hacia uno u otro lado con frecuencia.

En el noveno, Olivares replegó a Castillo sin piedad. Pero sin asustarse, Castillo regresaba, impulsado por la aprobación de una multitud rabiosa en la arena. Este ritmo perduró hasta el round 14, con nutridos intercambios aquí y allá. El réferi detuvo las acciones al final del round 14 por el corte que había sufrido Olivares. Castillo, que ponía su récord en 40-10-2, era el nuevo campeón gallo, propinándole a Olivares su primera derrota.

Y tan solo seis meses después, se enfrentarían por tercera y última vez. Rubén Olivares tuvo que levantarse de la lona otra vez y remontar hasta llevarse una decisión en 15 rounds. Había recuperado sus títulos.

Probablemente fue un final adecuado para la trilogía. Ver a estos hombres peleando con tal intensidad y con tal frecuencia marca un claro contraste con la actualidad, que parece ser un juego para proteger el “0” a toda costa. Estos hombres pelearon una de las trilogías más brutales de la historia en un año. Y Olivares se las ingenió para meter otras cuatro peleas en ese lapso.

Marco Antonio Barrera y el Terrible Morales

Más recientemente, otros dos peleadores mexicanos protagonizaron otra trilogía llena de emoción. Marco Antonio Barrera y Erik Morales. A veces en el boxeo tienes a dos peleadores que parecen un gran enfrentamiento en el papel y crees que darán una pelea emocionante, pero al final la pelea resulta una decepción. Bueno, en este caso tuvimos un enfrentamiento que lucía bueno en el papel, y que se confirmó en el ring.

En febrero del 2000, Morales ganó la primera pelea en una decisión dividida para quedarse con el título súper gallo de la OMB. La pelea fue condecorada como la mejor del año por la revista The Ring. Fue una pelea de proporciones épicas con acción para ambos lados. Y también fue controversial pues muchos vieron ganar a Barrera, principalmente basados en que Barrera derribó a Morales en el doceavo. Morales aceptó después que Barrera fue el más duro pegador al que enfrentó. Por lo mismo, ambos peleadores estaban casi obligados a enfrentarse de nuevo, y lo hicieron.

La revancha se fijó para junio de 2002, y esta vez, con el campeonato mundial pluma del CMB en juego. Morales parecía dispuesto a no dejar dudas de quién ganaría esta vez. Dominó la primera mitad de la pelea sobre un Barrera que parecía al cauteloso.

Barrera se fue a la lona a media pelea pero fue dictaminado como un resbalón, aunque muchos vieron una caída legítima. Y Marco regresaría fuerte en la segunda mitad de la pelea, aunque parecía que Morales ya había hecho lo suficiente.

Barrera recibió el veredicto esta vez. Y de nuevo, parecía controversial. Sin embargo, pocos podrían debatir que luego de dos peleas, era justo que fueran empatados en triunfos, y la idea de volverlos a enfrentar era muy atractiva.

El tercer encuentro se dio en peso pluma y fue en disputa del título CMB. Ambos estaban determinado a demostrar quién era, en definitiva, el mejor peleador, y poner así un colofón a su rivalidad.

Esta vez fue Barrera quien comenzó fuerte. Marcó el ritmo y sacudió a Morales al final del primer round. Morales se fortaleció en la segunda mitad de la pelea y lastimó a Barrera en el round 11. Pero fue Barrera quien se quedó con la decisión en una pelea cerrada. La pelea fue premiada como la mejor del año por la revista The Ring.

Cualquier aficionado que no haya visto estas peleas, debería tomarse un par de horas para ver las tres. El nivel de acción fue increíble, ambos mostraron un gran corazón, valentía, bravura y la habilidad para sobreponerse aún en la cara de a la adversidad, en resumen, una estampa del boxeo mexicano.

Marco Barrera y el Terrible Morales, del odio al amor: Su rivalidad en 7 puntos

Juan Manuel Márquez

Al investigar este artículo sobre el boxeo mexicano, un nombre seguía surgiendo. Hay mucho que yo o quien sea podría escribir sobre Juan Manuel Márquez y su increíble carrera. Pero en mi opinión, basta una cosa para recordarle: su brutal nocaut sobre Manny Pacquiao.

Cualquiera que haya visto sus tres peleas previas, sabrá que Márquez se sintió agraviado con justicia, y que debió haber ganado al menos dos de esas peleas. Con un récord oficial de 0-2-1 frente a Pacquiao, estaba absolutamente determinado a ganar esta pelea, y lo hizo.

Pacquiao se llevó los dos primeros rounds con un Márquez que se veía cómodo estudiándolo. Pero todo cambió en el tercero cuando Márquez conectó algunos buenos golpes, al cuerpo principalmente. De esa forma, Márquez fintó un golpe al cuerpo, pero lanzó un largo volado de derecha para derribar a Pacquiao por primera vez en la saga. El filipino no intercambió mucho durante el resto del round.

El mexicano también se llevaría el cuarto round por un ligero margen en lo que la revista Ring condecoró como el mejor round de ese año.

Pacquiao pareció echar el reloj hacia el pasado a una época en que le pasaba por encima a todos, y castigó a Márquez antes de derribarlo con un recto de izquierda. Márquez se levantó y respondió conectando una derecha recta que sacudió a Pacquiao.

La acción se volcaba a uno y otro lado, con un Pacquiao que logró conectar varios golpes sin respuesta sobre Márquez incluyendo un gancho de derecha que pareció romperle la nariz al mexicano. Kenny Bayless observó a Márquez de cerca buscando cualquier indicio para detener la pelea.

Era claro que Márquez estaba en problemas y necesitaba algo grande. En el sexto, Pacquiao reanudó lo que había comenzado, conectando consistentemente a Márquez.

La mesa estaba puesta, con menos de 10 segundos en el round, Pacquiao hizo su emblemática finta para lanzar el uno-dos. Márquez lo estaba esperando se quitó el primer golpe y lanzó un bombazo de mano derecho sobre Pacquiao que terminó con la pelea. Márquez, por fin, lo había logrado. Y lo hizo de una manera en la que ninguno de nosotros se pudo haber imaginado. Con un nocaut brutal.

En ese proceso, Juan Manuel Márquez creó uno de los momentos más emblemáticos en la historia del boxeo mexicano.

Caleb Plant responde a las acusaciones de De la Hoya; "hicieron lo mismo con Kovalev".

Caleb Plant responde a las acusaciones de De la Hoya; “hicieron lo mismo con Kovalev”.

40 figuras del boxeo dan su pronóstico para la revancha entre Deontay Wilder y Tyson Fury

40 figuras del boxeo dan sus pronósticos para la revancha entre Deontay Wilder y Tyson Fury