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El día que se soltó la bestia: Mike Tyson y el sueño frustrado de una medalla olímpica en Los Angeles 84

El día que se soltó la bestia: Mike Tyson y el sueño frustrado de una medalla olímpica en Los Angeles 84

Mike Tyson asistió a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 pero nunca obtuvo su anhelada medalla olímpica. Y es que Mike se divirtió, se motivó y hasta afirma haber tenido sexo, pero nunca compitió. Tyson había sido eliminado en los torneos clasificatorios, y solo viajó a Los Angeles 84 como observador.

La eliminación de Mike Tyson en los selectivos previos a los Juegos Olímpicos de 1984 marcaría su carrera que se quedó sin medalla olímpica. Desde los años 60, muchos de los más grandes pesados habían peleado en los Juegos Olímpicos y ganado medalla. Desde Patterson, Ali, Frazier, o Foreman, pasando por Holyfield, Lennox Lewis, o Riddick Bowe. Y llegando hasta Wladimir Klitschko, Anthony Joshua u Oleksandr Usyk.

Mike Tyson no está en esa lista de grandes pesados con medalla olímpica.

Los de Los Angeles 84, eran unos Juegos Olímpicos de grandes expectativas para Estados Unidos. Los países del bloque socialista habían boicoteado el evento, y por tanto, no estarían los peleadores soviéticos, ni los cubanos, ni los de Europa del Este, para hacer sombra a Estados Unidos. Podían llevarse todo. Y Mike Tyson estaba presupuestado para llevarse una medalla olímpica.

En su libro Undisputed Truth, Mike Tyson cuenta cómo se frustró su sueño olímpico. Y cuenta también, como esa derrota, que lo privó de un metal en Los Angeles 84, terminó por soltar los demonios en su boxeo. Se volvió más agresivo, más violento, más bestial.

Mike Tyson a los 16 años: la violencia de la calle

Tyson era uno de los prospectos mejor ponderados. Había sido dos veces campeón juvenil en el equipo olímpico de Estados Unidos dejando una estela de terror y violencia. Ese Mike Tyson, de 16 años, noqueaba a otros adolescentes en segundos. A algunos, hasta la inconsciencia.

Ese Mike Tyson adolescente, era el chico huérfano que Cus D’Amato adoptó a los 16 años para convertirlo en boxeador. Lo sacó de las calles de Nueva York, donde el joven había sido arrestado 38 veces, según sus propias cuentas. Años atrás, D’Amato había forjado otro campeón mundial pesado, Floyd Patterson.

Rápido, Cus D’Amato convirtió a Mike Tyson en una fuerza de la naturaleza. Tyson ganó la medalla de oro en los Olímpicos Juveniles de Estados Unidos de 1981 y 1982. Era el máximo torneo deportivo juvenil del país.

Los selectivos rumbo a Los Angeles 84

Con esos blasones, Mike Tyson formó parte del equipo estadounidense que buscaría ganar el pase a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. El boleto se disputaría en los US Olympic Trials, el selectivo olímpico de boxeo de Estados Unidos que se celebró en Fort Worth, Texas.

“Fui a los US Olympic Trials”, recuerda Tyson en su libro. “Cuando llegué, cuatro de los otros seis peleadores se salieron de la competencia. Mis dos victorias fueron por nocaut en el primer round”.

La realidad es que las primeras dos victorias de Mike Tyson en los selectivos difieren un poco de cómo Mike las cuenta en el libro. Primero, el 8 de junio, en cuartos de final, Tyson venció por decisión mayoritaria a Avery Rawls, donde cuatro jueces vieron ganar a Tyson, y el otro a Rawls. Después, al día siguiente, Tyson efectivamente noqueó a Henry Milligan en el segundo round de la semifinal. Así, Mike iba a la final en búsqueda del boleto olímpico.

“El 10 de junio de 1984, finalmente llegó mi oportunidad de disputar el pase a los Juegos Olímpicos. Mi pelea final por la clasificación era contra Henry Tillman, un peleador mayor y más experimentado. En el primer round, lo derribé y casi lo saqué del ring entre las cuerdas. Se levantó y los perseguí los dos rounds siguientes. Pero en el boxeo amateur, la agresión no es premiada, y mi derribe contó lo mismo que una bofetada. Cuando anunciaron la decisión, no podía creer que se la dieron a Tillman. La gente estuvo de acuerdo conmigo y abucheó”.

En esa final, Mike Tyson empezó con violencia y a golpes logró que Tillman quedara con medio cuerpo fuera del ring entre las cuerdas. Sin embargo, Tillman, con 23 años, era un peleador alto, con mucho mayor alcance y experiencia que Tyson, de 17 años. Tillman se desplazaba con naturalidad boxeando sobre el ring, y aguijoneaba con su jab a Tyson para mantenerlo a la distancia.

Cuando se leyó el veredicto de los jueces, los cinco vieron ganar a Tillman. Mike Tyson, resignado, reconoció el triunfo de Tillman, lo abrazó, lo felicitó, y le alzó el puño validándole su victoria.

Mike Tyson y la primera derrota contra Henry Tillman
Mike Tyson y la primera derrota contra Henry Tillman

Los Olympic Box Offs y la última oportunidad de Tyson de ganar el boleto olímpico

Mike Tyson tendría una nueva oportunidad de ganarse un boleto olímpico un mes después. Era en los United States Olympic Box Offs, una especie de eliminatoria final. Ahí, todos los ganadores del selectivo olímpico de los Estados Unidos en Fort Worth, tendrían que enfrentarse a los mejores perdedores.

Así, en los pesados, Henry Tillman tendría que defender su boleto olímpico, enfrentándose otra vez a Mike Tyson. Ahora, la última esperanza de Tyson tenía un escenario de lujo, el Caesars Palace de Las Vegas.

“Tuve la oportunidad de vengar mi derrota con Tillman un mes después en los Olympic Box Offs. De nuevo, lo presioné por tres rounds y esta vez hizo aun menos que lo que hizo en la primera pelea. Incluso, Howard Cosell, que narraba la pelea para ABC, y que pensaba que Tillman me había ganado en la primera pelea, tuvo que aceptar que yo tenía más razones para ganar la decisión”.

Howard Cosell sabía de la explosividad en el boxeo de Mike Tyson, y antes del campanazo inicial, señalaba el peligro que podía detonar en los minutos siguientes.

Michel Tyson se desarrolla con enorme rapidez y con un golpeo demoledor”, apuntaba Cosell. “Tillman pudo evadirlo en Fort Worth, pero ¿podrá evadirlo esta noche?”

En esa pelea, Mike Tyson fue el agresor. Persiguió a Tillman por todo el ring. Pero en honor a la verdad, Tillman logró mantener a raya a Tyson otra vez con el jab y con sus desplazamientos ágiles. Pocas veces pudo Mike conectarlo de lleno, y Tillman siempre resistió la pegada.

Al término del combate, el legendario narrador de ABC, Howard Cosell, pensaba que Mike tenía oportunidad de llevarse el boleto a Los Angeles 84.

“Creo que Mike Tyson tiene de lejos mucha mayor oportunidad de ganar esta pelea que la primera vez”, analizaba Cosell en su crónica.

El réferi, como dicta la tradición, tomó a ambos peleadores de las manos. Al escuchar el veredicto con la decisión adversa que significaba su eliminación olímpica, Mike Tyson reaccionó muy distinto que la primera vez.

Con evidente inconformidad, Mike trató de zafar su mano de la del réferi, pero el tercero no lo permitió y forcejeó ligeramente con él. Tillman se acercó a abrazarlo, y Tyson lo rechazó. Sin embargo, Tillman lo forzó al abrazo, mientras Tyson intentaba zafarse mirando hacia otro lado con evidente, pero contenida molestia. Finalmente, Mike logró pedirles a Tillman y al réferi que lo soltaran y lo dejaran ir, y así lo hicieron.

“Yo estaba seguro de que yo había ganado, y cuando el réferi le levantó de nuevo la mano a Tillman, estaba sorprendido”, narra Mike. “De nuevo, los asistentes comenzaron a abuchear a los jueces. Cus estaba furioso. Comenzó a maldecir e intentó golpear a los directivos del Comité Olímpico de Estados Unidos. Kevin Rooney y otras personas tuvieron que contenerlo”.

La molestia de Mike Tyson no paró ahí.

“Maldije después de esas dos decisiones con Tillman“, recuerda Mike. “Tomé los trofeos de segundo lugar que me dieron y los lancé al sueño para destruirlos.

La molestia de Mike Tyson tras la eliminación definitiva
La molestia de Mike Tyson tras la eliminación definitiva

El viaje de Mike Tyson a Los Angeles 84… como observador

Al notar la evidente decepción de Mike Tyson, de haber perdido en dos oportunidades el boleto olímpico, Cus D’Amato decidió enviarlo de cualquier manera a Los Ángeles. No a pelear, sino como observador.

Cus me envió a los Juegos Olímpicos para que viviera con el equipo olímpico”, explica Mike. “Me dijo que simplemente fuera a Los Ángeles y disfrutara la experiencia. Me consiguió dos boletos para cada pelea, pero como yo tenía un pase, los revendí. Y los Juegos Olímpicos no fueron una total pérdida de tiempo para mí. Estaba esta interna muy linda que trabajaba para el Comité Olímpico de Estados Unidos. Todos los boxeadores y entrenadores se le acercaban, pero yo fui el que se quedó con ella. Yo le gustaba. Después de todos esos años de privaciones, fue lindo poder tener sexo finalmente”.

Mike Tyson después de Los Angeles 84: La bestia sin medalla olímpica

Pero terminada la experiencia en Los Ángeles, el dolor volvió al alma de Mike Tyson, cuando emprendió el camino de regreso a Catskill, Nueva York, donde vivía y entrenaba con Cus D’Amato.

“Ni siquiera el sexo me quitó la decepción y el dolor que sentía de que me robaran el sueño olímpico”, narra Tyson. “Cuando se terminaron los Juegos, volé de regreso a Nueva York, pero no directamente a Catskill. Me quedé en la ciudad. Estaba realmente deprimido. Fui al cine en la calle 42 a ver una película de karate”.

En su libro, Mike Tyson recuerda con claridad esa experiencia de estar solo en el cine, tratando de rearmar sus sueños y su promesa.

“Estaba sentado en el cine, hundiéndome más y más en mi depresión”, cuenta Tyson. “Luego comencé a llorar. Cuando se terminó la película, me fui directo a la estación de tren y de regreso a Catskill. Todo el camino de regreso pensé que tenía que dedicarme completamente al entrenamiento para el boxeo profesional. Tenía que ser espectacular cuando me hiciera profesional. Al acercarme a Catskill me empecé a hablar a mí mismo”.

Ese momento, puede definirse como el instante en que se gestó la bestia en Mike Tyson. En su fase amateur se notaba algo de esa agresividad explosiva que veríamos en Mike. Pero ante Tillman, nunca terminó de emerger su animalidad, su violencia. Pero ahí, en su camino de regreso de Los Angeles, Mike Tyson empezó a sentir que la bestia nacía en él.

“Nunca ven a alguien como Tyson“, cuenta Mike que se decía a sí mismo. “Él trascenderá el boxeo. Estará en el panteón de los grandes peleadores junto a John L. Sullivan y Joe Louis y Benny Leonard y Joe Gans y los demás. Tyson es magnífico”.

Mike Tyson estaba decidido a incursionar en el boxeo profesional. Sin embargo, la sombra de la derrota en los clasificatorios a Los Angeles, oscurecía su promesa. El electrizante prospecto se había apagado para los demás, cuando Mike Tyson se quedó sin la medalla olímpica.

“Viniendo de esas dos derrotas contra Tillman, yo no era precisamente la propiedad más excitante en el mundo del boxeo”, explica Tyson. “Cus había planeado que yo ganara la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y luego empezar mi carrera con un lucrativo contrato de televisión. Pero no funcionó. Ningún promotor profesional estaba interesado en mí. Muchos pensaban que yo era muy chaparro para ser un pesado efectivo”.

Pero, si los demás no lograban ver a la bestia en Mike Tyson, él no tenía la menor duda de lo que estaba por venir.

“Estaba totalmente motivado cuando me bajé de ese tren y tomé un taxi rumbo a la casa de Cus“, recuerda Mike. “El mundo estaba por ver un peleador de un estilo que nunca antes habían visto. Iba a trascender el deporte. Con todo el debido respeto, y sin ser arrogante, yo estaba consciente de mi prominente futuro como boxeador en ese momento. Sabía que nada podía detenerme y que sería campeón con la misma seguridad con la que el viernes viene después del jueves. No perdí una pelea por los próximos seis años”.

Dos años y medio después, en noviembre de 1986, Mike Tyson arrasó y noqueó en el segundo round a Trevor Berbick. A los 20 años, se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia de los pesados.

Y en 1990, ya como profesional, Mike Tyson se volvió a enfrentar a Henry Tillman, el verdugo de su sueño olímpico. En el mismo primer round, un espeluznante gancho derecho de Tyson explotó en la sien de Tillman que cayó desconectado. La bestia cumplió su revancha.

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