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Buscando al fantasma de Ringo Bonavena en Mustang Ranch

Buscando al fantasma de Ringo Bonavena en Mustang Ranch

Unos muchachos, cazadores de fantasmas, aseguran haber encontrado –de manera más espectacular que científica–  la última chispa de Óscar Bonavena, “Ringo”, el alma atormentada del ídolo argentino que fue asesinado a balazos en Mustang Ranch, Nevada, en 1976.

Dicen, científicamente dicen, que al morir pesamos 21 gramos menos. Es lo que pesa el alma, comprobado. ¿Todas las almas pesan lo mismo? Inclusive dentro de su supuesto marco empírico, es difícil de creer. Pero la teoría se vuelve un poco más amable cuando el biólogo y neurocientífico británico, Francis Crick, define al cuerpo inerte como “materia sin chispa”.

El equipo del programa estadounidense Buscadores de Fantasmas, en su episodio 9 de la octava temporada, visita el primer prostíbulo legal de Nevada inaugurado en 1971, el Mustang Ranch. Y desde ahí se comunican con Bonavena, quien a través del dispositivo de audio especializado para la caza de espectros, Ovilus III, dice algo sobre sombras y senos. Y arroja una fatídica premisa: “Los disparos duelen”.

Ringo Bonavena fue asesinado de un balazo en el pecho, a la entrada del Mustang Ranch en la mañana del 22 de mayo de 1976.

En la habitación B1 del burdel de carretera, las chicas amanecen con marcas rojizas en los pechos. Sienten que alguien las agarra bruscamente por las noches. O renuncian, porque son molestadas por una presencia extraña, o eso es lo que dicen.

¿Qué asuntos pendientes podría tener Bonavena? ¿Acaso quiere redimir sus derrotas con Floyd Patterson, Muhammad Ali o Joe Frazier? ¿Quiere robarse un campeonato mundial?

Se le acusó a Ringo de sostener un lazo sentimental con Sally Conforte, una italiana de más de 60 años, discapacitada de una pierna, esposa –divorciada– de Joe Conforte, la pareja era co-propietaria del Mustang Ranch.

“Con mi esposa puedes hacer lo que quieras, pero con mis negocios no te metas”, fue la amenaza lanzada por Joe luego de que Bonavena discutiera con Williard Brymer. Era el guardaespaldas exclusivo del empresario italiano a quien le atribuían nexos con la mafia. Sally estaba intentando manejar la carrera de Ringo, quien estaba ansioso por mejores combates. Pasaban tanto tiempo juntos que le era fácil al mundo asumir que eran algo más que amigos.

A pesar de tener prohibido volver al Mustang Ranch bajo advertencia, Bonavena regresó al burdel seis días después de aquel altercado con Brymer, quien ya había incendiado el trailer park que el argentino utilizaba como vivienda.

La razón por la que Ringo apareció en la entrada del lugar donde sería abatido a las 6 de la mañana, es todavía inconclusa. Le encontraron una pistola calibre .38, la cual iba a intentar sacar de su pantalón, según los hechos en la versión de Brymer.

Óscar Bonavena nació el 25 de septiembre de 1942 en Parque Patricios, Buenos Aires. Esa era una parte de la ciudad en donde se quemaba la basura urbana, los residuos citadinos, por lo que es conocido como “El barrio de La Quema”.

Luego de su último combate con Billy Joiner, unos meses previos a su asesinato, Ringo tenía la intención de regresar a la capital Argentina. “No sé qué carajo hago acá”, le confesó a Dora Raffa, su esposa, de la que estaba separado pero con la que siempre mantuvo una relación más o menos cálida.

Un día antes de su muerte le prometió a ella estar presente para festejar su cumpleaños, que era el 23 de mayo. Ringo volvería para estar con Dora el día 24.

Docenas de gotas de sudor escurren sobre la frente de quien intenta tomar con humor la supuesta hazaña de tres gringos que dicen contactar más allá del plano físico a uno de los más queridos boxeadores de los pesos pesados. Y al mismo tiempo obligándome a no omitir la seriedad y el respeto que merece la muerte, especialmente cuando es ajena.

Las gotas de sudor se multiplican y caen encima del teclado cuando las hélices del abanico de techo van deteniéndose lentamente y el calor de mediodía inquieta a este cuerpo ya de por sí inquieto.

Un apagón en la casa interrumpe este fragmento en memoria de Ringo. La luz no regresa hasta después de varios minutos. Habrá sido una chispa de 21 gramos la culpable del corto circuito, tal vez. ¿Gran Bonavena, estás ahí? ¿Sigues buscando el camino de regreso hacia La Quema? ¿Qué manifestarías si hubiera en este cuarto un dispositivo Ovilus III?.

Seguramente dirías que tienes 33 años y que hoy, como todos los días, es 24 de mayo. El día en que tú festejas el cumpleaños de Dora.

https://youtu.be/nRIDJGxwhkg?t=1470

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