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El “noble arte” de ser aficionado al boxeo al boxeo

El boxeo es un deporte especializado. Tanto amateurs como profesionales necesitan un mínimo de conocimiento para poder enfundarse los guantes y subirse al encordado para exponer el físico. A diferencia de otros deportes, el pugilismo no lo puede practicar cualquiera, pues implica un choque filosófico sobre el ser humano, cuyo tópico primario es la supervivencia.

Exponer la vida es contra la naturaleza

Los aficionados al “Noble Arte”, por consiguiente, también se especializan en el deporte que los apasiona. El aficionado al boxeo no le va o apoya a un peleador. Su gusto por un “boxeador” se da por la técnica, bravura o táctica que despliega sobre la tarima.

En el pugilismo no existe la hinchada, una masa fiel que forma parte de una cofradía, cuyo apoyo se da por la fe, que lo mismo se vuelve incondicional en la victoria, pero se radicaliza en la derrota.

Al aficionado del “Noble Arte” no se le puede engañar

Las funciones que tratan al boxeo como parte del espectáculo, y no el centro del mismo, sólo entretienen a quienes creen que el pugilismo es un deporte en el que dos hombres o mujeres que se suben al cuadrilátero a tirar golpes, intentando dañar al oponente, cuando implica un nivel de exigencia física y mental superior a lo que se piensa.

El seguidor del deporte de los puños habla con conocimiento de causa, no porque quiera sorprender a alguien: necesita saber lo que dice porque es fácil desenmascarar a quien no sabe. Es decir, aunque un aficionado empiece a ver el boxeo por diversión rápidamente debe aprender si quiere charlar.

En el boxeo no aplican los juicios a partir de gustos personales. Es posible que se tenga una afinidad con un boxeador, pero los seguidores se centran más en ver cualidades y defectos antes de argumentar a favor o en contra.

El verdadero aficionado a la fistiana respeta a todos los boxeadores porque reconoce que no cualquiera se juega la vida. Puede que sea producto de la mercadotecnia, pero para ser “vendido” tuvo antes que demostrar aptitudes y destacar sobre cientos de pugilistas.

Los aficionados al boxeo necesitan tener conocimiento del arte de los puñetazos para combatir las críticas. Es más fácil ser seguidor a un deporte con aceptación global como el futbol, que defender a una actividad como el boxeo, calificado de violento y comparado, incluso, con el toreo por lo despiadado.

El amante al pugilismo se emociona pero no se fanatiza. Le gusta la sangre, pero que no se desborde fuera del ring; disfruta el sonido del cuero al chicotear con la humanidad de los boxeadores, pero pugna por la paz colectiva. Es por ello que no cualquiera puede ser aficionado al boxeo.

 

 

 

 

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