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En emotiva pelea, Teófimo López venció a Lomachenko y es nuevo campeón universal en los ligeros

En una emotiva pelea, Teófimo López venció a Lomachenko y es nuevo campeón universal en los ligeros

En una gran pelea, Teófimo López derrotó por decisión unánime a Vasiliy Lomachenko para convertirse en el nuevo campeón mundial indiscutible por los cuatro organismos en la división de los ligeros la noche del sábado en Las Vegas.

Fue una pelea claramente dividida en dos mitades. La primera sección de la pelea hasta el sexto round fue de mucho estudio, y pocos golpes. Solo había golpes aislados, sin combinaciones ni continuidad en la acción. Como prueba de ello, es que el primer abrazo del combate vino hasta el sexto round. Pero quien lució más cómodo en esa primera mitad de la pelea fue Teófimo López, quien dominaba al ucraniano que no lograba encontrar ritmo ni distancia.

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Y la segunda mitad pareció cargarse hacia el lado de Lomachenko. El ucraniano prendió el acelerador a partir del séptimo round. Fue al frente, se convirtió en el agresor y empezó a perseguir a López que buscaba boxear y mantener la distancia.

Quizás, Lomachenko pecó de estudioso. Dejó ir la mitad de la pelea entregando poca acción, y sin encontrar ritmo de pelea. Cuando intentaba entrar se topaba con las manos de López quien hizo sentir su poder y lograba parar en seco al ucraniano cuando buscaba entrar. Y es que en esa primera mitad de la pelea, López era el que contragolpeaba bien. Así era como frenaba a Lomachenko.

Asimismo, López castigaba sistemáticamente al cuerpo a Lomachenko para tratar de minarle la movilidad. En el quinto round, por ejemplo, Teófimo se dedicó a punzar el cuerpo de Lomachenko. Es cierto que Teófimo no lucía como el gran pegador explosivo que conocíamos, pero su estrategia se comentaba abajo. Y así ganaba puntos.

Al terminar seis rounds, la tarjeta no oficial de IZQUIERDAZO tenía a Teófimo López ganando la pelea 58 a 56 sobre Lomachenko. Teófimo había ganado cuatro rounds, y Lomachenko dos.

Pero a partir del séptimo, Lomachenko empezó a remontar en la pelea. Se convirtió en el agresor. Era como si supiese que estaba perdiendo la pelea. Era como si Lomachenko, el mejor Libra por Libra en el mundo, se diera cuenta en ese momento que su legado y su lugar en la historia estaba en juego.

Hasta ese momento, Lomachenko había sentido la poderosa pegada de Teófimo López cada que buscaba entrar. Se le veía en la mirada, en los gestos, y en la manera en que cambiaba su ritmo de pelea cuando sentía las manos de Teófimo.

Pero, del séptimo round en adelante, Lomachenko supo que no tenía otra opción más que ir al frente. Arriesgar recibir el golpeo de López para poder empezar a marcar puntos y buscar remontar la desventaja.

El octavo round fue el de una nueva pelea. Los rounds de estudio excesivo, las sutilezas y el ajedrez quedaron atrás. Vimos intercambios, combinaciones, agresiones. El ritmo intenso que Lomachenko imprimió a su boxeo hicieron que viéramos abrumado por primera vez a Teófimo López en la pelea.

Los rounds siguientes, siguió el dominio de Lomachenko quien marcaba con nitidez el jab y encontraba su ritmo. Lograba ya conectar combinaciones, y darle continuidad al jab. López permitió muchos puntos porque se dejaba entrar el jab de Lomachenko, ocupando sus manos en empujar a Loma hacia atrás en lugar de protegerse del jab.

En el round 11, Lomachenko coronaba su dominio sobre la segunda mitad de la pelea. Combinaba con efectividad, y era más preciso que Teófimo López, que por momentos parecía abrumado nuevamente por el ritmo del ucraniano.

El último round se lo llevó Teófimo, gracias a conectó con más poder sobre un Lomachenko que hacía el último intento de llevarse la pelea. Lomachenko corría los riesgos, y López capitalizaba con poder esos descuidos. En ese último round parecía que alguno de los dos podía irse a la lona, y parecía más factible que Loma lo fuera. En el forcejeo, Lomachenko conectó un cabezazo accidental que le abrió una cortada fuerte a López sobre el ojo derecho.

Del round siete al 12, la tarjeta no oficial de IZQUIERDAZO vio ganar cuatro rounds a Lomachenko, y dos a López.

La tarjeta no oficial de IZQUIERDAZO marcaba un empate a 114. Misma apreciación de Andre Ward, quien estaba puntuando la tarjeta para ESPN en la transmisión por televisión.

Ciertamente, era una pelea pareja con dos mitades muy marcadas de dominio para cada peleador. Pero las tarjetas fueron desconcertantes. Una fue de 116-112, otra fue de 119-109 y la tercera fue de 117-111, todas en favor de Teófimo López. Las tres tarjetas fueron holgadas para una pelea que fue mucho más cerrada que eso.

Pero eso no desmerece en nada el triunfo de Teófimo López. Con una experiencia mucho menor a Vasiliy Lomachenko se puso al tú por tú con el ucraniano. Le demostró que no es solo un pegador, sino que sabe pensar sobre el ring, que puede boxear, y que puede competir contra el mejor peleador del mundo. Lomachenko, como un león, ajustó y arriesgó cuando se dio cuenta que era necesario porque s ele iba la pelea y como un gran campeón pudo remontar en las tarjetas hasta apretar el combate.

Quizás no fue la pelea llena de truenos y relámpagos que se esperaba, pero fue una pelea donde hubo de todo. Donde vimos brillar al veterano, y donde vimos emerger al joven.

Hay un nuevo campeón mundial universal en los ligeros, y se llama Teófimo López. Aunque por lo polémico de esas tarjetas holgadas, parece muy posible que esta historia continúe. La saga de Lomachenko y Teófimo López apenas comenzó con esta pelea.

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