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La historia detrás de la foto de Lupe Pintor junto al Finito López de niño

La historia detrás de la foto de Lupe Pintor junto al Finito López de niño

La admiración de un niño y el deseo de querer emular a un campeón del mundo, se conjugan en una foto que se ha vuelto viral en la que aparecen dos glorias del boxeo mexicano: Lupe Pintor, ya coronado como campeón del mundo, y a su lado un niño, futuro monarca, que lo mira hacia arriba con admiración, Ricardo “Finito” López.

El Grillo de Cuajimalpa se proclamó campeón gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) el 3 de junio de 1979 tras vencer por decisión dividida a Carlos Zárate. Fue un título que defendió ocho ocasiones, la última el 3 de junio de 1982 ante Seung Hoon Lee, y luego lo dejó vacante.

Finito López, por su parte, iba a cumplir 13 años cuando Lupe Pintor ya era monarca del mundo. La carrera profesional de ese niño aún no comenzaba, pero ya había dado sus primeros pasos al proclamarse campeón del torneo Guantes de Oro.

Lupe Pintor, y el Finito López a los 12 años
Lupe Pintor, y el Finito López a los 12 años

Por los rumbos del Gimnasio y Baños Lupita, en Tacubaya

Y tenían un común denominador: entrenaban en el emblemático Gimnasio Lupita en el barrio Tacubaya en la Ciudad de México, lugar donde el mánager Arturo “Cuyo” Hernández formó a legendarios boxeadores que dieron gloria y triunfos a México.

Precisamente afuera del gimnasio ubicado en Calzada Becerra 72, es donde se tomó una foto histórica, donde aparecen Lupe Pintor, como todo un campeón del mundo, y un niño de 13 años, Ricardo López Nava, el Finito, con sueños e ilusiones de igualar al que en ese momento era su inspiración.

“Es una foto muy bonita donde se me queda viendo con admiración”, dice Pintor sobre la foto en entrevista con IZQUIERDAZO. “En ese tiempo yo era campeón del mundo. Siempre sirve uno de inspiración, no solo para esto, sino para muchas cosas más que son importantes en la vida”.

La carrera profesional de Pintor comenzó el 26 de marzo de 1974 bajo la conducción del Cuyo Hernández y ante Manuel Vázquez, al que noqueó en dos asaltos en Tijuana. En su pelea 43 como profesional llegó la oportunidad titular y el triunfo sobre Zárate, coronación que hizo que los niños lo voltearan a ver, Ricardo fue uno de ellos.

“Los niños siempre lo veían a uno con entusiasmo”, recuerda el Grillo de Cuajimalpa, que también fue campeón supergallo del CMB. “Con sueños, y es muy importante e interesante para uno”.

La admiración del niño Ricardo López para Lupe Pintor

El Finito López ya sabía que en su destino estaba ser boxeador. A los seis años se puso los guantes, peleó por vez primera a los nueve. Fue campeón de los Guantes de Oro antes de los 13, cuando ya soñaba con ser monarca mundial como Pintor.

“Era un niño, con una admiración hacia un boxeador que en ese momento era campeón del mundo como Lupe”, recuerda Finito sobre el momento de esa fotografía. “De querer emular siempre a los campeones que son espejos, son ejemplos. Te transmitían las ganas de que si él pudo, por qué yo no. El tener sueños, y que en la vida siempre hay que tener sueños”.

Ricardo López, quien luego se proclamaría monarca mundial mínimo y minimosca, recuerda con agrado sus inicios y cómo admiraba a un monarca como Pintor.

“Tenía 12 o 13 años en esa foto”, recuerda López. “Ya había ganado los Guantes de Oro en la división de peso papel, 42 kilogramos. Y yo veía muy grande a Lupe Pintor”.

Ricardo y otros niños que ayudaban a Lupe Pintor a entrenar

Apenas formándose como boxeador, Finito y otros niños ayudaban a Pintor en sus entrenamientos. Le lanzaban golpes para que el entonces campeón del mundo mejorara en su velocidad.

“Yo le ayudaba a boxear a Lupe siendo niño”, asegura el Finito. “Le tirábamos para que se moviera rápido, le ayudábamos para que tomara velocidad, lo veíamos hacer ejercicios, era buen tipo”.

Y esa oportunidad para que los jóvenes o niños trabajaran con un pugilista profesional eran parte del proceso de trabajo de los campeones, recuerda Lupe Pintor.

“Sí trabajábamos con niños, es parte de un proceso de trabajo y hay que aprovecharlo”, aseguró Pintor. “Y también aprovechar para enseñarles algunos aspectos para la vida. Había más jovencitos, era una gran oportunidad también”.

Y así, un niño que quería emular a un campeón del mundo y el monarca fueron captados en una fotografía que puede seguir generando sueños en jóvenes que quieran ponerse los guantes, momento que no fue planeado, pero que quedó para la historia.

“Pues la fue algo circunstancial, nada planeado en especial”, concluye Pintor. “Fue un momento más en la carrera, había que vivirlo nada más. Cada que uno lo ve. lo recuerda y es muy bonito”.

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