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Golovkin domina a David Lemieux y gana por TKO en ocho rounds

Los juicios que tomaban como referencia a Marco El Veneno Rubio para pronosticar lo que sucedería en el combate entre David Lemieux y Gennady Golovkin, resultaron ser, para bien o para mal, difíciles de contradecir, aunque bien se tenga entendido que las peleas generalmente se desarrollan por los estilos de los boxeadores y cada encuentro tiene sus propios matices y circunstancias. Sin embargo, el púgil de Kazajistán se amarró un cinturón más al hombro de una manera muy común para él: machacando a su rival por todos lados.

Triple G es ahora el campeón mundial peso medio de la AMB, OIB, “interino” del CMB, y de la FIB.

El jab. Golovkin mantuvo alejado a su rival, controlándolo; y también fue el arma que utilizó para preparar sus crueles embates empezando casi siempre con la mano izquierda, la cual estuvo aterrizando en el rostro de David Lemieux durante toda la noche. El canadiense salió precavido en el primer par de episodios pero cuando intentaba sorprender con una ofensiva, Golovkin ya había dado uno o dos pasos para atrás, quitándole la distancia así de fácil y por lo tanto mermando el poder del que tanto se habló rumbo al encuentro.

En el cuarto round David Lemieux salió de su esquina un poco más bravo, y dispuesto a buscar al peso medio más temido del momento, pero Golovkin boxeó. Se le vio hacer efectivos pasos laterales y en ocasiones pelear yendo hacia atrás. Una izquierda de gancho que sacudió la cabeza del canadiense fue el preámbulo para lo que vendría después y sentó de una vez por todas, el tono de la contienda.

Ya en el quinto episodio una combinación de Golovkin que terminó con un gancho de izquierda al cuerpo de Lemieux, hizo que éste se hincara en la lona, sólo para recibir un golpe tardío en la cara y un conteo del réferi. El canadiense ya tenía el rostro hinchado y la nariz comenzaba a regar sangre. La campana salvó al peleador de 26 años de ser terminado antes de que llegara la primera mitad de los doce rounds.

Cuando todo parecía definido David Lemieux saltó a la sexta vuelta con una valentía envidiable y tanto intentó que logró conectar a Govlokin con un par de golpes que lo hicieron retroceder por momentos, lances que hicieron llevarse el único round que probablemente ganó el canadiense en toda la noche. Pero para los dos episodios siguientes regresó la misma línea y a David Lemieux le siga rebotando la cabeza con cada jab que tiraba Golovkin, y a veces lo remataba con una combinación, generalmente buscando el cuerpo.

Se le había advertido en el séptimo round a Lemieux que tenía que mostrar algo antes de que se parara la pelea, y el canadiense enseñó prácticamente lo mismo que durante casi todos los rounds, y aunque él no estuviera de acuerdo con la detención de la pelea, el octavo episodio fue un momento correcto para impedir que siguiera una demostración de poder cargada hacia un solo lado, el costado de quien sigue posicionándose como el más temido de los pesos medianos y uno de los púgiles más evitados de la actualidad: Gennady Golovkin.

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Golovkin y defender con los pies y la mandíbula

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