Hablemos de los verdaderos méritos del Finito López entre los mejores cinco mexicanos de la historia
Hablemos de los verdaderos méritos del Finito López entre los mejores cinco mexicanos de la historia
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Hablemos de los verdaderos méritos del Finito López entre los mejores cinco mexicanos de la historia

Cuando se habla de hacer una lista de los mejores peleadores mexicanos de la historia, con Ricardo “Finito” López siempre surge el debate. Hay quienes lo ponen hasta arriba, entre los mejores tres, o hay quienes lo mandan muy abajo, más allá del décimo lugar. Las razones que más se citan son la calidad de la oposición que enfrentó López.

Eduardo Lamazón, por ejemplo, actualizó su lista de los 30 mejores peleadores mexicanos de la historia en febrero de 2020. Y en ese listado, el Finito quedó hasta el lugar 15. Víctor Cota, historiador del boxeo mexicano, ubicó a López en el lugar 14. La revista Boxing News, por el otro lado, ubica a López como el tercer mejor mexicano de la historia. El historiador Bert Sugar ubicó a López como el quinto mejor mexicano de la historia, detrás de Chávez, Olivares, Nápoles y Zárate.

Los anterior nos da una idea de la discrepancia que hay para valorar el legado del Finito López respecto a los mejores peleadores mexicanos de la historia.

Es cierto que el Finito López nunca enfrentó a un futuro miembro del Salón de la Fama. Eso es un hecho, y no una opinión. Y en eso se basan los escépticos del Finito para ubicarlo en el listado. Argumentan un currículum débil, carente de leyendas. El Finito no destruyó imperios como sí lo hizo Julio César Chávez, Salvador Sánchez o Rubén Olivares. Y eso es cierto.

Pero hay que aclarar, antes que nada, que solo hay 10 peleadores de pesos chicos (de súper mosca para abajo) entre los 139 peleadores inmortalizados en la etapa moderna del Salón de la Fama. O sea que los pesos mínimos, los mini mosca, los mosca o súper mosca, están semi olvidados en el recinto de Canastota.

Y un punto a favor de los escépticos es que el Finito nunca quiso subir de mínimo a mini mosca donde la Chiquita González y Michael Carbajal sostenían una guerra que los llevaría a ese mismo Salón de la Fama. Cuando el Finito se animó a subir a mini mosca en 1999, la Chiquita y Carbajal ya se habían retirado.

Ese es un clavo bien enterrado en el zapato del Finito.

Pero en el historial del Finito López hay un mérito al que se le tiene que dar su justa dimensión. Es el peleador mexicano con más victorias en peleas de campeonato mundial peleando en el Lejano Oriente.

En total, el Finito López tuvo seis peleas titulares en Asia. Fueron tres peleas en Japón, dos en Corea del Sur y una más en Tailandia. Ganó las seis, y cinco de ellas por nocaut. Su primera coronación como campeón mundial se dio en octubre de 1990, cuando fue a Japón a noquear a Hideyuki Ohashi. Sus primeras dos defensas de ese título de peso mínimo fueron en Japón y en Corea.

Ir a ganar al Lejano Oriente puede ser el equivalente a derrotar a un futuro miembro del Salón de la Fama. Y más en esas divisiones chicas, que están semi olvidadas por el Salón de la Fama.

En términos de promoción boxística y dinero, los pesos chicos son otro planeta. Las mejores bolsas en esas categorías (de peso mínimo hasta súper mosca, y a veces también en gallo), están en Asia. Es común, entonces, que los grandes peleadores de esos pesos tengan que ir a Japón, Corea del Sur, Tailandia o Filipinas a retar a los campeones locales.

Y además, como dificultad agregada, lo hacen en condiciones de total adversidad. Van contra el público, contra la cultura, el horario, los jueces, el réferi, la comida, contra todo. Dice el viejo refrán que en Oriente hay quienes no ganan ni siquiera noqueando al rival. Lo mismo aplica para quienes van a pelear a la casa del rival.

Un ejemplo muy claro de esto es la otra gran gloria de los pesos chicos mexicanos, Miguel Canto. El yucateco peleó 10 veces en la casa del rival. Fueron cuatro veces en Japón, tres en Venezuela, dos en Corea y una en Chile. En esas 10 peleas, se fue con récord de siete triunfos, dos derrotas y un empate. Pese a la enormidad del mérito, no logró ganar todos los combates como sí lo hizo el Finito López en Oriente.

Ir a pelearle a un rival a su país le suma un nivel de dificultad adicional a cada pelea. En los pesos intermedios y grandes es usual que las mejores peleas se realicen en alguna ciudad de Estados Unidos como Las Vegas, Los Ángeles, Nueva York, Atlantic City, San Antonio o Dallas. Y esas ciudades pueden considerarse neutrales, o aunque sean en país neutral, presentan condiciones favorables para un peleador mexicano.

Podríamos revisar el récord de Julio César Chávez, por ejemplo. La mayoría de sus peleas fueron en territorio neutral. Es cierto que tuvo muchas peleas ante estadounidenses peleando en Estados Unidos, pero son peleas que deben considerarse como terreno neutral, pues casi siempre Chávez era el Lado A de esa pelea, con las ventajas que implica ser el imán de dinero y taquilla. Y entre esas ventajas pueden estar el tener jueces y réferi amigable en la pelea, protección del organismo, un público predominantemente mexicano en las tribunas, entre otras cosas.

Las únicas dos ocasiones en las que puede considerarse que Chávez peleó en Estados Unidos en condiciones de adversidad fueron ante Óscar de la Hoya, quien era la estrella estadounidense del momento y quien movía una cantidad de dinero y publicidad similar, o incluso superior, a la de Chávez.

Por eso, es importante que les demos un mérito más justo a los peleadores mexicanos que tuvieron el valor de ir al Lejano Oriente y salir victoriosos. Y más mérito aún a los peleadores que, como el Finito López, hicieron eso varias veces.

Era ir a ganar como visitante a otro país, a una arena donde de entre las miles de personas presentes, el único que quería que ganaras era tu propio entrenador. En esos escenarios de completa adversidad y exotismo, construyó su nombre el Finito López. Y en esos escenarios también, construyó su leyenda.

Por su récord invicto, el virtuosismo de sus habilidades boxísticas, y su valentía para ganar en los escenarios más adversos, el Finito López es uno de los cinco mejores peleadores mexicanos de la historia. Ahí en el podio junto a Julio César Chávez, Salvador Sánchez, Rubén Olivares y Baby Arizmendi.

Honor a quien honor merece.

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