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¡Histórico! Tyson Fury arrasa a Deontay Wilder hasta el nocaut técnico

¡Histórico! Tyson Fury arrasa a Deontay Wilder hasta el nocaut técnico
¡Histórico! Tyson Fury arrasa a Deontay Wilder hasta el nocaut técnico

Tyson Fury dio la pelea de su vida y dominó totalmente a Deontay Wilder a quien derribó en dos ocasiones hasta que su esquina le paró la pelea y decretó el nocaut técnico en el séptimo round.

Fue un Deontay Wilder irreconocible, en la peor noche de su vida. Confundido. Impotente. Sin plan B.

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Desde el primer round, Fury fue amo y señor de la pelea. El inglés parecía el gran pegador y Wilder parecía el débil. Fury iba al frente, y Wilder peleaba en reversa, a la defensiva. Ambos meten un par de golpes de poder. Wilder conectó un par de derechas fuertes que Fury absorbió bien; y Fury metió los suyos, de izquierda principalmente, y Wilder se cimbra un poco. El comando del ring era para Tyson Fury que empezaba a ganar rounds.

El segundo round confirmó la confusión que reinaba en la mente de Deontay Wilder. Fury se sigue viendo en comando del ring y Wilder parece incómodo, rebasado. Wilder se basa solo en tirar su derecha y logra conectar un par de ellas, que son fuertes, pero Fury las absorbe bien.

En ningún momento, parecía Fury sentir la pegada de Wilder. Y en contraste, Tyson Fury empieza a establecer su jab. Esa será el arma que le dará la pelea.

Lo extraño: Wilder parece sentir más los golpes de Fury, que Fury los de Wilder.

El jab, decíamos, fue la principal arma de Tyson Fury. Y es que el lo mismo estuvo tirando ese jab duro, pesado, sólido para sacudirle la cabeza a Wilder. Pero también lo usaba para obstruirle la visión a Wilder, y luego cruzarlo de derecha.

Así llegó la primera caída en el tercer round. Fury tiró el jab y le dejó el guante en la visión de Wilder, para rematarlo de derecha. Wilder no está viendo esos golpe, y el uno-dos de Fury le da sólido en la sien al estadounidense que se va a la lona.

Deontay Wilder está muy lastimado. Se levanta aturdido, con las piernas débiles, como pasta. Así sobrevive el round.

La cara del campeón del mundo en el cuarto round lo dice todo. Se ve aterrado, tocado, con miedo, tambaleante, ido, ausente. Deontay Wilder presenta todos los síntomas de lo peor. No tiene plan B, está importante, perdido. Tira algunos golpes no acierta. Su único aliento es poder lanzar una de sus derechas destructivas y cambiar la suerte de la pelea.

Wilder no ha ganado un solo round. Sale al quinto con un aspecto débil, cansado. Recarga su mano en la cuerda superior buscando guarida, protección, seguridad. Algo le pasa.  Se va a la lona con un gancho de izquierda que Fury le mete en el estómago.

El estadounidense se levanta pero lo hace débil y tambaleante. La pelea está perdida.

Para el sexto round, Deontay Wilder intenta reorgnizarse. Sale a buscar un round de recuperación, intenta poco, busca aire. Tiene una pausa. Pero cada que se enfrasca en el combate con Fury sale tocado. Un par de golpes secos de Fury vuelven a sacudir a Wilder, quien no responde a la agresión. Wilder ha ido desdibujándose. El final está cerca.

El réferi salió al séptimo round a revisar de cerca los síntomas de Wilder. A medio round, Tyson Fury arrincona a Deontay Wilder en la esquina, lo castiga con cuatro o cinco golpes, Wilder medio responder y ahí es cuando el réferi interviene para el nocaut técnico a petición de la esquina del propio Wilder.

Tyson Fury fue amo y señor de toda la pelea. Ganó todos los rounds, y derribó dos veces a Wilder. Ganaba ampliamente la pelea, y tras seis rounds, cuando llegó el nocaut técnico a WilderFury iba arriba en la tarjeta oficial de IZQUIERDAZO por 60 a 53.

Tyson Fury hizo historia. Ese peleador que siempre parece ir en desventaja, y no ser el favorito, lo volvió a hacer. Salió con valentía, honor y corazón a trascender en la historia. No le importó ir al frente contra el más grande pegador del boxeo actual. Salió a matar o morir, y aquel hombre que en 2015 dio la sorpresa al ganarle a Wladimir Klitschko, hoy hizo la mejor pelea de su vida. Lo de Klitschko fue histórico también, pero lo de esta noche lo rebasa.

Esta noche, se ha escrito historia. Será una pelea que se recordará para siempre.

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