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Jake LaMotta, el perfil de un toro dentro y fuera del ring

tauromaquia.

(Del gr. ταῦρος, toro, y μάχεσθαι, luchar).

1. f. Arte de lidiar toros.

 

Su sobrenombre ha sido, probablemente, de los más acertados en el mundo del boxeo. Jake “el toro salvaje” LaMotta fue lo que fue; un toro en plena corrida desde que nació.

Para 1931, LaMotta tenía 10 años y Nueva York estrenaba el Empire State Building y superaba a Londres como el área urbanizada más poblada. Superando los 10 millones se convertía en la primera mega ciudad en la historia del mundo. Esto, por obvias razones, afectaba las posibilidades de trabajo. La crisis aumentaba y la Gran Depresión era un manto que cubría a todos. El padre de LaMotta, en una forma desesperada de buscar dinero para pagar la renta, obligaba a su hijo a pelear contra otros niños del vecindario para el entretenimiento de los adultos, quienes tiraban una que otra moneda.

Esta fue la realidad que conocería Jake LaMotta desde pequeño. Para los 19 años, era 1941 y la Segunda Guerra Mundial entraba en calor. Lo que se conocería como el peor conflicto en la historia de la humanidad, fue algo que LaMotta solo pudo ver en las noticias. No fue aceptado en el ejército por una Apófisis Mastoide en una oreja.

Dentro del Ring:

13 peleas en ese mismo año comenzaron a darle a LaMotta un respeto merecido; quizás no era el mejor peleador del mundo, pero si era uno sin miedo alguno y lo suficientemente salvaje como para valer la pena.  Al vencer a Cliff Koerkle el 11 de agosto del mismo año, ya su record se remontaba en 14-0-1. Para septiembre, perdía una decisión controversial contra Jimmy Reeves que hizo al público presente lanzar sillas, gritar y abuchear. Los promotores trataban de calmarlos resonando el himno nacional de los Estados Unidos.

Fuera del Ring:

La Motta se obsesionaría con una joven de 15 años, Vicki, a pesar de estar casado. Comenzarían una relación problemática llena de alcohol, violencia y mentiras. Vicki era, de alguna manera, la que trataría de balancear la vida de LaMotta, pero este, lleno de inseguridades, solo lograba celarla y ser abusivo.

Dentro del Ring:  

Entre 1942 y 1943, LaMotta pelearía contra todo oponente posible, pero no conseguiría aún una posibilidad por el título. Estos años marcarían sus primeras peleas contra su eterno oponente Sugar Ray Robinson. La primera fue el debut de Robinson en el peso medio, el Madison Square Garden vio a LaMotta tumbar a Robinson, solamente para ponerse de pie y controlar por completo la pelea.

El rematch tuvo un round histórico y LaMotta le regaló a Robinson su primera derrota profesional, pero lo bueno dura poco, o al menos así no los hace ver el tiempo, y Robinson, en una tercera pelea, volvería a ganar.

Fuera del ring:

El hermano de Jake piensa que Robinson ganó la tercera pelea por puntos, solamente porque Robinson se había enlistado el ejército y era un orgullo nacional.

Los tratos con la mafia ya eran conocidos, y al menos en sus comienzos, todo se compraba a través de dinero lavado y mafioso. LaMotta entrena duro y su alcoholismo también se fortalece.

Dentro del Ring:

Entre 1944 y 1947 LaMotta tendría 32 peleas. Vencería a Fritzie Zivic, Ossie Harris, perdería ante Lloyd Marshal.

Se volvería a enfrentar contra Sugar Ray Robinson, noquearía a Costner y a Walter Woods. Le costó hacer el peso de súper welter, pero logró ganarle a Tony Janiro en una pelea muy difícil.

Fuera del Ring:

LaMotta no quiere ser controlado por la mafia, no quiere repartir sus ganancias y por eso, su hermano, quien era su manager, no logra conseguirle una pelea por el título. El boxeo era controlado por la mafia. Vicki se convertiría en la esposa de LaMotta, este sufriría constantes ataques de celos. Desconfiaba de Vicki, e inclusive es abiertamente conocido como su pelea contra Janiro la tomó personal cuando Vicki admitió que este joven peleador era atractivo. Jake casi mata a Janiro por algo más personal que profesional.

Dentro del ring:

Entre 1947 y 1950, sucederían los mejores y peores momentos para el boxeador. Se enfrentó contra Billy Fox, comenzó por derribarlo con una izquierda, solo para al final dejarse golpear brutalmente una y otra vez sin defenderse. Fox no era real competencia para LaMotta y sin embargo, le propició la golpiza de su vida.

Durante el 48 y el 49 ganó ocho combates y para el 16 de junio de 1949, Jake LaMotta estaría viviendo su momento más esperado; una pelea por el título. Se enfrentaría al francés Marcel Cerdan. LaMotta, con una mano izquierda lesionada, conectaría más de 100 golpes en el noveno round. Cerdan, con un hombro dislocado se rendiría y LaMotta se convertiría en campeón. Marcel Cerdan fallecería. LaMotta defendería su título un par de veces y tendría una Pelea Del Año contra Laurent Dauthuille.

Fuera Del Ring:

La pelea contra Billy Fox había sido arreglada, la mafia le había propuesto perder la pelea si quería conseguir una oportunidad por el título. Años después, esto sería admitido en un juicio contra el crimen organizado. LaMotta y Salvy Batts, un mafioso de la época, discuten hasta los golpes. LaMotta se vuelve cada vez más obsesionado con Vicki, pensando que esta lo está engañando con otros hombres.  Inclusive sospecha de su propio hermano. Se vuelve una persona antisocial y angustiada, llena de violencia.

La masacre de San Valentín:

Jake LaMotta y Sugar Ray Robinson se enfrentar por última vez el 14 de febrero de 1951. En los últimos rounds, LaMotta empieza a recibir una cantidad impresionante de castigo, una golpiza brutal. Robinson conectó golpe tras golpe ganando la pelea pero nunca lograría tumbar a LaMotta a la lona. Los comentaristas repetirían constantemente que “ningún hombre puede soportar tanto castigo” pero LaMotta nunca tocaría el suelo. Robinson ganaría la pelea y tendría el cinturón.

La vida es la misma dentro y fuera del ring: 

Después de perder el título, LaMotta no era el mismo peleador. Trataría de cambiar de categoría, ganaría y perdería algunas peleas, pero la esencia del toro parecía, por fin, estar siendo domada.

Toma un tiempo fuera del boxeo por lesiones, regresa para ganarle a Jonny Pretzie y a Al McCoy pero solo para perder contra Billy Kilgore y oficialmente retirarse del boxeo.  Vicki pide el divorcio después de que la familia se mudara a Miami y LaMotta es arrestado por dejar entrar a menores de edad al club nocturno que manejaba. LaMotta no tiene dinero, termina vendiendo las joyas incrustadas en su cinturón de antiguo campeón. Sube de peso y el alcohol sigue apoderándose de él. El club nocturno es cerrado y LaMotta se convierte en comediante de Stand-Up.

En algunos escenarios de locales nocturnos pequeños en el área, el público ve a un hombre que se parece a Jake LaMotta, pero no es él, quizás es solo la sombra. Da unos cuantos chistes y los aplausos se van secando mientras el sonido de la campana ya se escucha. Allí iba un comediante, un antiguo campeón. El humor es un defensa maníaca. El toro había sido domado.


Por segunda vez (los fariseos) llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria a Dios; nosotros sabemos que este hombre es un pecador.” Entonces él les contestó: “Si es pecador o no, no lo sé. Peor una cosa si sé: que yo era ciego y ahora veo.

Juan IX. 24–26 – La Nueva Biblia de las Américas

 

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