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José María “Mono” Gatica, el campeón del pueblo argentino y el campeón del Peronismo

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José María "Mono" Gatica.

José María Gatica, el gran campeón del pueblo argentino, dejó una huella imborrable. Su boxeo fue espectáculo, su existencia se marcó cual leyenda y su historia es digna de ser contada.

El Mono Gatica nació en Villa de Mercedes, San Luis, el 25 de mayo de 1925. Para tal fecha, Argentina celebraba el aniversario 115 de la creación de su primer Gobierno Patrio.

Corrían tiempos difíciles para la familia Gatica, por lo que el embrión de estrella no tuvo una niñez como cualquier otra. Para 1935, debieron mudarse a la Ciudad Autónoma Buenos Aires. Trabajó desde una muy temprana edad, como lustrabotas en la Plaza Constitución.

Quizás desde esos complejos momentos es que el Mono debió hacer valer la fuerza de sus puños. Los lugares para trabajar eran muy limitados, por lo que peleaba diariamente contra otros niños para quedarse donde creía que le correspondía.

Además, una vez finalizada su jornada como lustrador, el puntano se presentaba en diferentes estaciones de trenes. Ahí mismo, realizaba duelos callejeros como modus vivendi adicional. Su particular y atrevido estilo llamó la atención de algunos comerciantes con contactos en el negocio del box. Ellos le ofrecieron participar de algunas veladas clandestinas en viejos alojamientos para marineros británicos.

Las jugosas apuestas se hacían realidad noche tras noche, golpe a golpe. Al pícaro jovencito le quedaban minucias de estas sumas, que le servían para vivir. Además, su boleto era más abstracto de lo que parecía: el argentino sabía que, de concretar triunfos rutilantes, su ingreso al profesionalismo sería un hecho.

El debut y la carrera profesional de José María Gatica

Pasada su atractiva etapa amateur, a José María Gatica le llegó su gran chance en el profesionalismo boxístico.

No cualquiera se sube al ring del histórico Luna Park a hacer su primera contienda rentada y, como si fuera poca cosa, gana por nocaut. Dado hito se marcó el 7 de diciembre de 1945.

El primer oponente del Mono Gatica, de muy poca exigencia, fue Leopoldo Mayorano. Al momento de tal riña, Mayorano llevaba un récord negativo compuesto por 10 derrotas. Finalizó su trayectoria sin victorias, con 17 reveses y un único empate.

Cuando le tocó despedirse del boxeo rentado, Gatica cerró consigo el histórico número de 86 ganadas, 72 por la vía rápida, siete perdidas y dos empates.

Los apodos de José María Gatica y su relación con la política

Por su bravura sobre el cuadrilátero, José María Gatica fue bautizado como “El Tigre Puntano“, por quienes lo seguían noche a noche.

Gatica era un ídolo popular, de los primeros que hizo soñar a los más pobres con la gloria. Por esa misma razón, los poderosos del ringside lo miraban de costado. No simpatizaba, no gustaba. Claro, ¿Cómo un pobre iba a llegar tan alto?

La frutilla del postre se colocó cuando el General Juan Domingo Perón, quien presidía la República Argentina por esos tiempos, le brindó su apoyo al muchacho de San Luis. Era el detalle que faltaba para que la clase alta lo deteste, y lo apode peyorativamente como “Mono“.

Se ensanchó la grieta cuando, además del afecto expresado, Perón se apersonó en una de las peleas del pugilista sensación y lo saludó cariñosamente.

“¡Mi General! ¡Dos potencias se saludan!”, gritó el boxeador cuando estrechó su mano con la del histórico político.

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José María Gatica y Juan Domingo Perón se saludan amistosamente.

El agrado de ambos le facilitó a José María Gatica todo el apoyo de la clase política y de los más humildes. Esto le sirvió para pelear en Estados Unidos, y apuntar al título mundial de Ike Williams, que jamás llegó.

Alfredo Prada, el gran rival de José María Gatica

Todo superhéroe tiene su villano. Todo blanco tiene su negro. Todo punto tiene su opuesto. José María Gatica tenía su némesis, el gran Alfredo Prada.

No tan distintos, pero sí algo distantes, Gatica y Prada exhibían estilos similares, con duros golpes y sin miedo a las heridas. Particularmente, al ser el rival del Mono, el Cabezón le simpatizaba a los de la alta alcurnia, que estigmatizaban a los carenciados desde la cima.

Pero estaban equivocados, aunque no lo sabían o no querían saberlo. Resulta que el santafesino era aún más peronista que su enemigo deportivo, a quien padeció en una oportunidad y derrotó en otras dos.

Estaba afiliado al Partido Justicialista, militaba como activista político, y se acercaba a cada acto de Juan Domingo Perón, cuando podía.

El ocaso de su carrera, y la lesión que sufrió hasta el último de sus días

Más ligado a la farándula que al deporte, José María Gatica comenzó su declive llegado el año 1953. No entrenaba como antes, y pensaba más en salir de noche que en continuar por el sendero del éxito.

Cercana a la desaparición, la carrera del Mono padeció la estocada final con el golpe de estado que derrocó a Juan Domingo Perón. La autodenominada Revolución Libertadora le quitó la licencia a Gatica, y le prohibió boxear. Si quería pelear, debía hacerlo en Argentina y de manera clandestina.

Después de que el Tigre Puntano derrotó a Jesús Andreoli, el 6 de julio de 1956 en Lomas de Zamora, la policía se hizo presente en el recinto. Clausuraron el espectáculo, y se llevaron a varios de los presentes en condición de detenidos.

Por su derroche y despilfarro, sumado a la imposibilidad de combatir y a su alcoholismo, el deportista retornó a la miseria. En dependencia de la caridad, realizó algunas changas en Villa Domínico y hasta se prestó a participar de Titanes en el Ring, ciclo de lucha libre producido y dirigido por Martín Karadagián.

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Gatica toma el brazo de Karadagián con una feroz palanca.

El evento se dio en 1957, y no contó con las simulaciones ni la simpatía típicas de la lucha. Con el correr de las tomas, las cosas se pusieron bastante calientes. Gatica conectó una derecha que lastimó a Karadagián, quien se vengó e impactó al de Villa Mercedes en uno de sus tobillos y lo dejó rengo de por vida.

La Bombonera, estadio de Boca Juniors donde tuvo lugar la jornada benéfica, enmudeció ante el dolor demostrado por el ex peleador.

Su trágico fallecimiento

Condenado a la pobreza, una inundación se llevó los pocos bienes materiales que le quedaban a José María Gatica.

Llovido sobre mojado, y con una lesión que no le permitió volver al deporte en ninguna faceta, el Mono vendía muñequitos en la puerta de las canchas de fútbol para poder comer.

Gatica murió atropellado por un colectivo de la línea 295, cuando intentó emprender su vuelta desde el ahora denominado Libertadores de América, Estadio de Independiente, hasta su casilla. Tenía 38 años, y sus restos fueron velados en la sede de la Federación Argentina de Boxeo.

Actualmente, el cuerpo del Tigre Puntano descansa en forma vertical bajo la estatua que tiene en su Villa Mercedes natal. En ese lugar, también fue inaugurado un paseo boxístico en su honor. Dicha ceremonia fue impulsada por el gobernador Alberto Rodríguez Saa, y contó con la presencia de Óscar De La Hoya, quien dejó su puño izquierdo grabado en el pavimento.

“Gatica, el Mono”, la película de Leonardo Favio

Gatica, el Mono“, fue el nombre que el multifacético Leonardo Favio eligió para la película biográfica de José María Gatica.

La leyenda fue encarnada por Edgardo Nieva, quien compartió protagonismo con Horacio Taicher y Virginia Inocenti.

El film retrata con lujo de detalles la vida y obra de Gatica, desde su cruda infancia hasta su terrible fallecimiento.

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