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Más legítimo, imposible: Josh Taylor, el campeón indiscutible que es bálsamo para un boxeo lastimado

Más legítimo, imposible: Josh Taylor, el campeón indiscutible que es bálsamo para un boxeo lastimado

Josh Taylor y su condición como campeón mundial, indiscutible, lineal e invicto en la división de los súper ligeros, es una auténtica rareza.

Va en contra de la dinámica corporativa que ha mantenido al boxeo como un deporte de combate, entretenimiento profesional y como una industria para los conglomerados multimedia.

Con frecuencia, y de forma creciente en las últimas décadas, el boxeo se ha hecho daño a sí mismo en la era de cuatro organismos mundiales. Otorgan títulos a cuatro peleadores en las 17 divisiones de peso, sin mencionar los cinturones de alfabeto interino, regular, franquicia, vacante, internacional, ‘super mundial’, y satélites como el IBO y el NABF.

A la par de la burocracia del CMB, AMB, OMB y FIB está la racionalidad especulativa de negocios de los promotores y plataformas de TV/streaming para monetizar al máximo la oportunidad de tener un campeón, o hasta dos, en una división al mismo tiempo.

¿Qué ha pasado en los últimos 33 años desde que existe la posibilidad de unificar cuatro títulos para un peleador? Ha aumentado el desgaste del deporte por los claroscuros en normatividades de los organismos y el uso discrecional de estas políticas tanto de los presidentes de consejos, organizaciones, asociaciones o federaciones mundiales/internacionales de boxeo.

Sumen a esto la fragmentación de audiencias que provoca el hecho de que un peleador sólo esté bajo contrato exclusivo con una televisora, una cadena de cable, o una plataforma de streaming. Lo que tenemos es cada vez más pugnas entre los operadores del deporte para pactar casi siempre la mejor oportunidad para monetizar una pelea de altísima expectativa. Siempre con la prioridad de reducir el riesgo y priorizando también la maximización de ganancia. Y esto, a pesar de que en la mayoría de los casos represente una afrenta contra la calidad de lo que las audiencias van a ver sobre el ring. Estrategia que nos lleva a largos períodos de “marinado” que se puede tomar años.

La frase cliché de que los mejores deben pelear contra los mejores es imposible de aplicar en el boxeo actual cada fin de semana. El sólo hecho de pensar en ello le provoca aversión a los promotores y directivos comerciales de TV/streaming.

Y esto conlleva, a su vez, a lo que parece interminable: el ciclo de desprestigio hacia la ciencia dulce entre los deportes profesionales. Se termina creando, alrededor del boxeo, una burbuja donde se pone en tela de duda la legitimidad de los boxeadores que poseen uno o más títulos.

Sin embargo, esta es la superestructura del boxeo que hace posible que permanezca vigente como espectáculo y como industria redituable. En el año, para la industria boxística, ya sólo es necesario concertar media docena de peleas atractivas con los boxeadores más populares del momento. A veces, contra los los mejor clasificados, y ya con eso es suficiente para hacer costeable el resto de las aproximadamente 50 funciones en el año con alguna versión de título mundial en disputa.

Por ello, fue atípica la rapidez con la que las promotoras MTK Boxing y Top Rank lograron concertar la pelea por el título indiscutible, entre el escocés Josh Taylor y el mexicoamericano José Ramírez. Cada uno, tenía dos cinturones absolutos de título mundial, para así dirimir al campeón absoluto de las 140 libras que se alzaría con todos los cinturones y todos los títulos: CMB, AMB, OMB, FIB y RING.

Taylor (18-0-0, 12 KO’s) exhibió un boxeo clínico, contundente, y tenaz ante Ramírez (28-1-0, 17 KO’s), cuya ferocidad, golpeo de poder y agresividad en exceso no fueron suficientes. Taylor ganó por una decisión unánime pero con tarjetas cerradas en una pelea donde derribó dos veces a Ramírez.

El triunfo de Taylor lo convirtió en apenas el quinto boxeador desde 1988 que unifica todos los cinturones. Y en el proceso, se mantiene invicto para además obtener el distintivo de RING Magazine como campeón lineal.

Josh Taylor es, entonces, el hombre. No hay más títulos ni reconocimientos por ganar en la división de los súper ligeros. Como pocas veces se puede decir en el boxeo actual, Taylor es el campeón único, el legítimo, el indiscutible, el universal, el lineal. Y todo, lo ganó sobre el ring, derrotando a otro campeón. Nada le llegó en títulos vacantes o interinos. Más legitimidad, imposible. 

El de Josh Taylor, un caso atípico

El caso de Josh Taylor como campeón indiscutible, claro está, se sale de la norma. Y como Matt Christie lo comentó en su editorial en la revista Boxing News la semana pasada, nos hace recordar el enorme daño que se infringió al boxeo. Puso como ejemplo el desmoronamiento del duelo entre Anthony Joshua y Tyson Fury donde se habría definido lo mismo: campeón mundial, unificado, indiscutible y lineal de peso completo.

Nadie contaba con la carta de comodín que jugó el excampeón del CMB, Deontay Wilder, quien acudió a los tribunales para ejercer legalmente su derecho de arbitraje contractual. Así defendió su derecho para una tercera pelea antes del 15 de septiembre contra Fury. El laudo le favoreció y provocó una caída histórica entre las peleas pactadas en cualquier peso por la corona absoluta.

Al respecto Christie comentó en su editorial titulada Chaos Strikes: “Al final lo que tenemos es numerosos negociadores con poder, que son enemigos inherentes, fallando completamente para (o no deseando) comunicarse de manera efectiva”.

Como resultado tenemos la tercera versión de una pelea que el mercado no desea: Fury vs Wilder. Y esto, debido a la paliza clara y abrumadora que el británico le propinó al estadounidense para noquearlo en seis asaltos en febrero de 2020.

Con esto como referencia, el que las negociaciones entre MKT, que representa a Taylor, y Top Rank, por el lado de Ramírez, hayan transcurrido sin contratiempos, sin cláusulas claroscuras, y con claridad desde el principio, es una rareza que va contra el sistema de poder y la estructura económica del boxeo.

Cabe resaltar ante todo la actitud de Ramírez y Taylor para concertar el combate y dirimir el asunto dentro del ring con gran calidad. Siempre en el ánimo de definir sobre el ring qué hombre es el mejor en la división.

Al final, Josh Taylor hizo historia. No sólo se convirtió en apenas el quinto campeón indiscutible y lineal de esta era, sino que Josh Taylor también se convirtió en el segundo peleador escocés en adquirir esta condición desde que el legendario Ken Buchanan lo lograra en 1971 en peso ligero.

Otro mérito para los equipos promocionales de Taylor y Ramírez es que evitaron marinar en exceso la pelea de unificación. Fueron contra la norma de la racionalidad de negocios que implica hacer más peleas con tu campeón antes de que unifique o exponga contra un peligroso retador mundial. Ese “marinado” en el que es busca hacer hacer más peleas, ganar más dinero, mientras el organismo cobra más tarifas al boxeador por el derecho de que este siga siendo su ‘campeón’, antes de exponerlo a ser sacrificado sobre el ring.

Ramírez unificó su título CMB con el OMB que estaba en poder de Maurice Hooker, el 27 de julio de 2019. Taylor hizo lo propio el 26 de octubre de ese año contra Regis Prograis para unir su fajín FIB con el de la AMB que tenía el estadounidense. Con eso ganó la Super Serie Mundial de Boxeo y sumar también el Trofeo Muhammad Ali, así como el cinturón de RING Magazine.

Sólo la pandemia de Covid-19 evitó que esta unificación entre Josh Taylor y José Ramírez se realizara el año pasado para dirimir el campeón indiscutible.

Ahora, con el ejemplo de esta pelea, nada debería frenar la tendencia para que el boxeo tenga cada vez más boxeadores reconocidos en las ramas varonil y femenil como campeones indiscutibles. Se acabaría así el vicio de coronar a monarcas con cinturón de alfabeto.

El boxeo gana cuando hay una unificación, los aficionados también ¿lo habrán entendido promotores y organismos?

Eso está por verse.

Campeones indiscutibles en la era de los cuatro cinturones

  • Bernard Hopkins 2001, peso medio
  • Jermaine Taylor 2005, peso medio
  • Terence Crawford 2017, peso super ligero
  • Oleksandr Usyk 2018, peso completo ligero
  • Josh Taylor 2021, RING super ligero

*Todos adquirieron la condición de campeón lineal RING

Campeones indiscutibles

  • -Katie Taylor (2019) ligero
  • -Cecilia Braekus (2014) welter
  • -Jessica McKaskill (2020) welter
  • -Claressa Shields (2020) peso medio y (2021) super welter

*Todas adquirieron la condición de campeona lineal RING

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