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La doble arrogancia de Adrien Broner

Sabíamos que Adrien Broner era arrogante. Le brotaba por cada poro, en cada comentario, en cada postura. Algunos pensábamos que esa arrogancia era parte del personaje bajo el ring, para captar atención y vender, confiábamos en que sobre el ring las cosas fueran en serio. Al fin y al cabo, Broner estaba moldeado a la imagen y semejanza de Floyd Mayweather un peleador que abajo del ring puede ser arrogante, pero a quien nunca se le ve con sobrepeso, que se mata en el gimnasio y que sobre el ring es inteligente como el que más. Adrien Broner, lo confirmamos, no es Floyd Mayweather.

Cuando Broner tuvo que dejar la arrogancia, esto es en las decisiones deportivas, no lo hizo. Su subida en las divisiones y su régimen de entrenamiento mostraron la misma arrogancia con que maneja su agenda publicitaria. Haberse saltado por completo la división de los súper ligeros le costó.

Hubo asomos de eso en su pelea contra Paul Malignaggi, la primera como welter, donde su pegada no pesó. Broner es un peleador que depende mucho de sus golpes rectos y de pronto, ya en las 147 libras, esos golpes que antes lastimaban, ya no eran tan contundentes. Se debut como welter, a pesar de su talento, dejó amplias dudas.

Y a pesar de esas alertas, Adrien Broner siguió confiado. Trató su pelea contra el Chino Maidana con total desdén. Buscó humillarlo públicamente, y caricaturizarlo. Mientras tanto, Broner no se entrenó como debería. Todavía el 31 de octubre pasado, mes y medio antes del combate, Broner se presentó a una conferencia de prensa en evidente sobrepeso, con barriga y papada prominentes. Esto quiere decir que su trabajo más serio y duro en el gimnasio lo hizo en apenas mes y medio. Arrogancia y confianza ciega.

Y es que esa arrogancia y esa confianza ciega estaban cimentadas en las condiciones que Broner había mostrado en súper pluma y ligero donde su resistencia era adecuada y su pegada era dañina. En welter era otra historia, se lo demostró Malignaggi y lo explotó Maidana.

La arrogancia no es nada si no está respaldada en el ring. Si Broner se siente Mayweather, tendría que comenzar por trabajar su bending  y su elusividad. El “shoulder roll”, esa guardia donde la mano derecha cubre el lado derecho del mentón y la izquierda está cruzada sobre las zonas blandas, con el codo como espina, es una herencia que Broner ha tomado de Floyd Mayweather, el gran maestro de esa técnica. El “shoulder roll” se activa moviendo el hombro de adelante en la guardia para recibir o desviar los golpes. Mayweather lo hace, por instantes y luego sale por piernas, lo que ayuda a mitigar el acoso que un peleador fajador y frontal podría hacer. Broner por el contrario, se queda en el centro del ring o en las cuerdas con su “shoulder roll” montado y no tiene forma de evadir o salirse por piernas y cintura cuando un toro como Maidana se le lanza al frente a acosarlo. Así marcó el Chino su territorio en los primeros rounds, y le metió terror en el cuerpo a Broner que tenía una cara que denotaba que en ese justo momento, se estaba dando cuenta que no es el próximo Floyd Mayweather. Que su “shoulder roll” no es tan eficaz como el de Floyd, porque no está acompañado de otras herramientas para soportarse. Su guardia era violentada una y otra vez por los golpes largos de Maidana.

Para Adrien Broner debió ser una pelea esclarecedora. Se dio cuenta de los errores que ha cometido, haberse saltado divisiones creyéndose vencedor en cualquier ring, creerse un peleador que no es y haber olvidado desarrollarse técnicamente para pulir sus deficiencias.

Tiene un gran futuro y muchas cosas por trabajar para poder encarrilar nuevamente su carrera que acaba de sufrir un golpe contundente. Quizás hacer el esfuerzo de bajar a pelear en súper ligero, donde podría recuperar poder. Serán esas preguntas que Adrien Broner tenga que responderse en las próximas semanas.

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