Bernard Hopkins y los mejores peleadores defensivos la historia
Bernard Hopkins y los mejores peleadores defensivos la historia
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Los 8 mejores peleadores defensivos de la historia

Y estos son los 8 mejores peleadores defensivos de la historia. La defensa, a menudo, es un arte incomprendido en el boxeo, la dulce ciencia de pegar y que no te peguen. Sin embargo, los entarimados han tenido grandes exponentes en el arte de escapar y desquiciar.

Aquí presentamos los 8 mejores peleadores de la historia con extraordinarios, y a veces hasta increíbles, recursos defensivos para no ser castigados. Si sumamos las peleas totales de estos 8 peleadores, nos totalizan 744 peleas de las cuales solo en 14 de ellas, fueron noqueados.

Cabe enfatizar que no están presentados en algún orden específico

1.Wilfred Benítez

No por nada le decían el “Radar”. Un infaltable en cualquier listado de los mejores peleadores defensivos de la historia.

Pocos peleadores se han visto más cómodos peleando arrinconados en una esquina frente a uno de los pegadores más temidos de su tiempo. Y para comprobarlo, habría que ver el video de la pelea entre Benítez y Tommy Hearns de diciembre de 1982. Ahí en esa esquina, Benítez se quedó durante la mayor parte del segundo round, y en los últimos segundos de ese episodio, el “Radar” alcanzó el virtuosismo cuando Hearns lanzó un embate furioso que se perdió en el aire una y otra vez, mientras el boricua se contorsionaba, esquivaba, y aprovechaba para punzar con su mano izquierda.

Otro artista del bending, Benítez era un peleador soberbio en las sogas, y además un gran estratega del boxeo. Bud Schulberg llegó a decir que para el boxeo, Benítez era lo que Boris Spassky para el ajedrez. Y todo lo empezaba desde su defensa. Con 17 años y 5 meses, el “Radar” se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia al coronarse como monarca súper ligero de la AMB y luego fue monarca welter y súper welter por el CMB. Wilfred Benítez perdió 8 veces, 4 de ellas por nocaut, aunque cabe decir que de esos 4 nocauts 2 llegaron ya en la fase final de su carrera cuando muchas de sus cualidades se habían evaporado y cuando empezó a recibir golpes innecesarios que le dejaron lesiones cerebrales irreversibles.

2. Willie Pep

Pep fue un adelantado a su época. Campeón mundial pluma entre 1942 y 1950 con una interrupción de unos meses, Willie Pep fue un maestro del escape y de la elusividad. No tenía una gran pegada, entonces aprendió a ganar conectando lo suficiente para no dejarse pegar.

Nunca representaba un blanco fijo, era un artista del paso lateral, siempre estaba en un alcance que le beneficiaba. Tenía grandes reflejos para quitarse el jab del rival, y solía fintar para un lado y salir por el otro en un escape magistral. Era hábil también para hacer girar al rival sobre su propio eje y hacerlo rearmar su guardia. Y, por supuesto, tenía el bending, un maravilloso juego de cintura para quitarse golpes.

Y como suele ocurrir con los grandes defensivos, también era un gran contragolpeador. Aprovechaba los yerros del rival, para responder y conectar. Era como una cobra que se replegaba y atacaba en el momento justo con una combinación nítida. Llegaba a ganar rounds sin tirar muchos golpes, solo con hacer ver mal al rival, como en aquel tercer round frente a Jackie Graves.

3. Pernell Whitaker

Si la tarea principal de un maestro de la defensa es desquiciar al rival, pocos fueron más exitosos en esa tarea que Pernell Whitaker. Un peleador desadaptado y a la vez incomprendido, casi como una expresión de arte contemporáneo, algo que se nos metía en las entrañas sin poder descifrar exactamente lo que habíamos visto. Era un boxeo oscuramente bello, frustrantemente encantador.

Dueño de un bending extremo, interminable, con la guardia desmayada y sobre unas piernas como de fideo que parecían a punto de ceder, pero Whitaker, lejos de caer, seguía quitándose golpes, y terminaba casi de rodillas hasta librar el último bombazo, y regresaba a la vertical mofándose odiosamente de su rival.

Excelso manejo de pies, la finta por un lado para salir por el otro, hasta acostumbrar al rival, y de pronto fintaba por un lado, pero no salía. En vez de eso, lo que sí salía era un violento gancho de izquierda al mentón cuando el rival creía que Whitaker saldría por piernas, pero para cuando el rival entendió la trampa, ya estaba en la lona.

4. Muhammad Ali

Cuando el aún Cassius Clay salió a pelear el primer round de su primer encuentro con el temible Sonny Liston, no sabía que estaba a punto de ofrecer uno de sus rounds más brillantes. El Muhammad Ali de años posteriores siguió siendo, como bien sabemos, un peleador de leyenda, pero ese Cassius Clay con sus pies intactos, era un virtuoso.

Con la guardia desmayada, Clay salió sobre las puntas de los pies a esquivar los envíos de un golpeador feroz, un asesino en potencia como Sonny Liston. Rápido apuntó el narrador del peligro que representaba para Clay su guardia desmayada, pero así era él, un hombre capaz de caminar por el filo de la cornisa sin preocuparse por caer al vacío.

La clave estaba en los pies y en la distancia. Siempre sobre las puntas, Clay no ofrecía rango para los golpes de Liston. Con la guardia desmayada bastaba un leve movimiento de cintura, y a veces, bastaba solo con mover la barbilla para quitarse los golpes. Era fintar a un lado y salir por el otro, en un movimiento terso y fluido sobre las puntas de los pies.

Y otro de los objetivos de un maestro de la defensa es meterse a la mente del rival, desquiciarlo, hacerlo creer que está en la “casa de los espejos” y entonces atacarlo. Ese round, Clay terminó lanzando combinaciones rápidas, poderosas ante un Liston azorado.

5. Floyd Mayweather Jr.

Es un peleador que está construido por la naturaleza para no dejarse pegar. Es igualmente hermético en su guardia de “shoulder roll” como en la guardia tradicional. La longitud de brazos le permite convertirse en un caparazón cuando monta su guardia, pues los codos le protegen como espinas las zonas blandas, mientras que sus guantes protegen el rostro.

Es el máximo exponente de la guardia “shoulder roll”, en la que sus brazos están cruzados y se planta de perfil frente al rival, eso da poco ángulo de golpeo, le permite girar la cintura dependiendo la dirección del impacto y tener siempre la mano derecha lista para soltar un golpe rápido y como látigo volver a su posición defensiva.

Además su manejo de pies le permite ese relampagueante paso lateral para salirse del ataque del rival. Y su manejo de cintura es soberbio no solo para quitarse golpes, sino para mitigar la fuerza de los pocos impactos que le llegan.

6. Bernard Hopkins

Si alguien dijera que Bernard Hopkins tenía un ojo en la oreja derecha, pocos tendrían dudas en creerlo luego de verlo pelear. La maestría de Hopkins para quitarse el gancho izquierdo del rival es inverosímil y, sin duda, la muestra inequívoca de inteligencia boxística, pensar, saber lo que viene, y quitarse, con un movimiento de cintura, un golpe que nunca ve venir, a menos, claro, que tenga un ojo en la oreja derecha.

Si eso es increíble, lo es más cuando parece que Hopkins tenía también un ojo en la oreja izquierda, porque con la misma maestría con que se quita el gancho izquierdo, se quita los golpes de derecha. Y de la misma forma, sin verlo, solo sabiendo que el golpe viene y moviendo la cintura para dejar el golpe pasar.

Solo así, con esa capacidad para quitarse golpes es que un peleador puede ser campeón mundial semi pesado a los 48 años y mantener un alto nivel boxístico.

7. Nicolino Locche

Locche era impresionante. Parecía ver unos segundos del futuro y saber lo que el rival le iba a lanzar para evadirlo con un soberbio trabajo de bending. Probablemente, el mejor bending de la historia. De los mejores secretos guardados en la historia del boxeo entre los peleadores defensivos.

Para el bending no solo se necesita una cintura suave, sino también reflejos, velocidad de pensamiento para evadir, en una fracción de segundo, la intención del rival. Y, además, conlleva también un estudio del lenguaje corporal del rival para poder ejecutar una anticipación tan artística como la que tenía el argentino.

El “Intocable” fue campeón súper ligero de la AMB entre 1968 y 1972. Ganó 117 peleas y solo perdió 4. En su récord solo hay una derrota antes del campanazo final y fue ante Antonio Cervantes “Kid Pambelé”, que cortó al argentino y éste ya no salió de su esquina para el décimo round por la cortada.

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8. James Toney

James Toney era un peleador espectacular que fue campeón de peso medio, súper medio, crucero y llegó a ganar una pelea titular en los pesados antes de dar positivo en el antidoping y ser despojado de ese título. Hoy, Toney está considerado como uno de los peleadores con mejor defensa de los últimos años y como prueba, perdió 8 veces en su carrera pero nunca fue noqueado.

Cuando hoy vemos pelear a Floyd Mayweather es imposible no recordar a James Toney, un peleador que usaba la guardia de “shoulder roll”, es decir, plantarse de perfil, con los brazos cruzados y usar la mano de atrás para estar punzando y contragolpeando al rival.

Toney era soberbio quitándose golpes a pesar de su tonelaje, y solía ganar cuando peleaba en la bolsa gracias a su manejo de la cintura y del contragolpe. Era en las cuerdas donde brillaba con gran intensidad.

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