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Los incongruentes manejos de la USADA en el caso de dopaje del Terrible Morales

Erik “Terrible” Morales dio positivo por clembuterol en tres ocasiones en octubre del 2012 antes de la última pelea que tuvo en su carrera, la revancha con Danny García en el Barclays Center de Nueva York. La última de esas ocasiones, el resultado se hizo público, pero las dos ocasiones previas no, según reporta Thomas Hauser en su explosiva investigación en la que señala que Floyd Mayweather recibió una inyección ilegal, y que la Agencia Estadounidense Anti Dopaje protege a ciertos peleadores. Previo a la pelea, al campeón mexicano le fue detectado clembuterol en tres pruebas realizadas al azar por la USADA (Agencia Estadounidense Anti Dopaje). El primer examen fue efectuado el 3 de octubre, el segundo el 10 de octubre, y el último fue el 17 de octubre, tres días antes de la pelea. Los tres exámenes arrojaron el mismo resultado positivo.

La sacudida informativa provocada en gran medida por el reporte que escribió Thomas Hauser para SBNation.com sobre el caso de una inyección ilegal que le fue aplicada a Mayweather Jr. en su casa un día previo a su pelea con Pacquiao, ha generado cuestionamientos para la USADA y el manejo flexible de sus programas y pruebas antidopaje. El artículo de Hauser toma como ejemplo, para ilustrar la conducta de la USADA, el caso ya mencionado de Erik Morales.

El 18 de octubre del 2012 el sitio HarlemSports.com fue el primero en informar que Morales había dado positivo por una sustancia prohibida rumbo a la revancha con García. Dan Rafael de ESPN.com reportó en esos días que de acuerdo a dos fuentes la pelea seguía en pie debido a que la muestra “A” del examen de Morales había dado positivo pero el resultado de la muestra “B” no estaría disponible hasta después del combate. Y según la USADA éste resultado podría ser negativo o positivo, no se sabría hasta después.

Cabe mencionar que al momento de hacer una prueba anti dopaje se llenan dos recipientes, uno será la muestra A y el otro la muestra B. Primero se examina la muestra A, y si da negativo, entonces se considera que el atleta está limpio. Pero si la muestra A resulta positiva por la presencia de alguna sustancia prohibida, entonces el atleta tiene el derecho a pedir que se examine la muestra B antes de ser declarado culpable, y si la muestra confirma el resultado positivo, entonces el atleta es declarado culpable, pero si resulta negativa, entonces el atleta se considera que está limpio.

Mediotiempo.com publicó el mismo 18 de octubre una nota en donde Morales se pronunciaba sobre el hecho, asegurando que no había dado positivo en ninguna prueba: “Quiero aclarar que la información que les han dado es incorrecta. Mañana es el pesaje y la pelea va, no he dado positivo de nada. Me estoy matando para bajar los últimos gramos que me faltan. Me han hecho dos exámenes olímpicos, serán tres. Voy limpio en los dos, falta el del día de la pelea.”

José Sulaimán, presidente del CMB en aquel momento, expresó ese mismo día a la prensa que ya estaba enterado del dopaje. La pelea tenía en juego el cinturón superligero del Consejo Mundial de Boxeo. “Ya me avisaron del doping y es lo que estoy investigando. No conozco el reglamento de la Ciudad de Nueva York. Pero si la pelea se realiza y es a los 12 rounds, el Consejo Mundial sí la aceptará.”

De esa manera a Erik Morales se le aplicaron en total tres exámenes antidopaje. El protocolo de la USADA indicaba que después de que la muestra “B” diera positivo, la información sobre los exámenes de Morales tenía que ser notificada a la Comisión Atlética de Nueva York, pero ni la USADA ni Richard Schaefer –entonces CEO de Golden Boy Promotions, promotora del combate– se encargaron de hacerlo en el tiempo requerido.

Travis Tygart, el director ejecutivo de la USADA, afirma que: “el cuerpo encargado de sancionar el combate [es decir la Comisión de Nueva York y el CMB] estaba enterado de los resultados positivos de Morales previo a la pelea. Lo que hicieron fue decisión suya”.

Sin embargo, el 10 de agosto 2015, Hauser recibió una respuesta de Laz Benitez, vocera del Departamento del Estado de Nueva York (que supervisa a la Comisión Atlética de NY) clarificando que en los archivos de la Comisión Atlética de NY no había nada que indicara alguna notificación sobre el caso Morales antes del 18 de octubre.

El 20 de octubre en Nueva York, Erik Morales y Danny García entonces disputaron el título superligero del CMB y el súper campeonato de la AMB en la misma categoría. La pelea terminó con el mexicano noqueado de espaldas a las cuerdas en el cuarto round.

Según la lista de sustancias prohibidas por la USADA y la WADA, el uso de Clembuterol está estrictamente penalizado en cualquier medida. Es decir, no hay ninguna manera de justificar esa sustancia bajo los lineamientos de las agencias antidopajes, tal como lo señala Hauser en su artículo, según el reglamento antidopaje: “O tienes Clenbuterol en el cuerpo o no lo tienes.”

Erik Morales le concedió una entrevista al HuffingtonPost.com en una nota de publicada el 18 de marzo del 2013 por la periodista Erika Montoya. Ahí el campeón mexicano sí aceptó haber dado positivo por Clenbuterol, pero alegó que no había sido de la forma en que lo informó la USADA. Y compartió una carta de la misma agencia –firmada por su director– en donde lo declaraban un atleta “limpio” de cualquier sustancia ilegal.

“No voy a defender lo indefendible. Di positivo por Clembuterol, sí”, dijo Erik Morales al HuffPost Voces. “Pero no es como lo mostró la USADA. Di positivo en dos exámenes realizados en el Estado de México y para el tercero que se realizó en Nueva York salí negativo. Lo único que quiero es que la USADA revele el porcentaje que arrojé.”

En el artículo referido (que se puede leer haciendo click aquí) Morales argumenta que la carta –la cual viene incluida en la nota del HuffingtonPost.com– se la envió la misma USADA antes de la pelea con García, aunque dicha carta tiene como fecha de emisión el 27 de noviembre del 2012, es decir, un mes después de la pelea en Nueva York. Dicho mensaje de la USADA aclara que el resultado negativo de Morales en una prueba realizada el 16 de octubre del 2012, lo coloca como un atleta “limpio” de cualquier sustancia prohibida.

Esto contrasta de manera notable con otro mensaje publicado el 22 de marzo 2013 por la misma USADA en su sitio de internet –usada.org- en donde notifican que el boxeador profesional, Erik Morales, dio positivo por la sustancia prohibida Clembuterol, en pruebas de orina, tanto en la muestra “A” del 3 de octubre 2012, como en la muestra “B” tomada el día 10 del mismo mes. Se especifica que ambos exámenes realizados en México, pero no se menciona ningún tercer examen hecho en Nueva York

La Agencia Antidoaje Estadounidense le dio a Morales la oportunidad de defender los resultados en un proceso legal correspondiente pero el boxeador de Tijuana optó por evitar entrar en un conflicto de esa índole y por lo tanto fue acreedor a una suspensión de dos años en competencias dentro de Estados Unidosarrow icon.

Si la información anterior parece algo confusa, es porque así es. Hay una remarcada ambigüedad para explicar el manejo de la USADA sobre el caso de Erik Morales. Después Morales declaró que probablemente el resultado positivo por Clembuterol habría sido producto debido el consumo de carne “contaminada” (como se alegó en el renombrado caso de la Selección Mexicana de Fútbol).

Erik Morales dijo en varias ocasiones que pese a esto, él quería hacer una pelea de despedida en Tijuana o alguna otra parte de México para cerrar su brillante carrera. El 22 de marzo estaba programado para pelear contra el “Maromerito” Páez en la Arena Monterrey. Sin embargo, el campamento del “Terrible” reportó semanas antes del evento una lesión en su mano derecha por lo que la pelea tuvo que ser cancelada.

Nota Personal: En una nota personal subrayaría que quizá existan pruebas suficientes en el boxeo u otros deportes para asumir que la industria deportiva difícilmente se concebiría actualmente sin el uso “ilegal” de sustancias que mejoren el rendimiento de un atleta. Ya sea por desconocimiento de los lineamientos, por falta de ética profesional, por negligencia médica o por el placebo que en dado caso le puede generar a un deportista sentirse mucho más seguro cuando toma “tal o cual cosa” (como contrariamente al caso de Manny Pacquiao, quien él mismo aceptaba que a pesar de no tener una prueba científica, se negaba a realizar exámenes de sangre previos a un combate porque mentalmente se sentía debilitado).

Cualquiera que haya pasado por algún gimnasio de boxeo se habrá encontrado con al menos una persona que le ofrece “algo” para recuperarse más rápido, para estar más fuerte, para “cortar” peso o para rendir mejor en el entrenamiento. Algunas sustancias serán más conocidas que otras, pero si desde niveles amateur y semi profesionales, éstas prácticas parecen recurrentes, ¿quién asegura que tales hábitos se van a detener al nivel más alto del profesionalismo, donde en una pelea se ponen en riesgo tantas cosas? Probablemente la USADA: No.

Desde términos legales o periodísticos es totalmente equivocado acusar a alguien sin tener pruebas fundamentales de ello. Pero desde la experiencia diaria se ratifican generalidades que señalan, por ejemplo, a todos los políticos como ladrones, aunque lógicamente no se pueda comprobar legalmente que “todos” hagan prácticas fraudulentas. No obstante, hay un patrón innegable que se repite constantemente. Aquí mismo se publicó hace un mes una nota en donde el boxeador Steve Cunningham advertía que “el uso de sustancias ilegales en el boxeo es masivo” y aseguraba haber peleado con boxeadores que utilizan esteroides. “El boxeo es una comunidad pequeña. Todo mundo habla y sabemos que el uso de esteroides es flagrante”, dijo.

Así una vez un amigo me reclamó –después de un evento de Mayweather– que “no sabía porque razón a mí me gustaba tanto el boxeo, siendo un deporte tan sucio y corrupto”. Tal vez mi amigo no sepa muy bien sobre las divisiones de peso e inclusive puede que nada más sea capaz de nombrar a Tyson y Chávez como boxeadores profesionales, y desde luego que él no podría presentar una prueba con fundamentos legales o periodísticos que avalen la corrupción en el boxeo, sin embargo, no por eso su sentencia es menos verdadera. Quizá solo deberíamos de recordarle a mi amigo que no olvide el mundo en el que vive (como señala Cunningham: todos deberían imaginarlo. Hay tipos allá afuera matando a sus esposas por 200 mil dólares, ¿no crees que alguien va a engañar por una posible oportunidad de un título mundial?) y decirle que seguramente su deporte favorito–sea cual sea–sufra de las mismas prácticas tan prohibidas como normales.

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