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¿Quién es Jinkee, la esposa de Pacquiao? Una relación inseparable en las buenas y en las malas

Esposa de Pacquiao
Foto: IZQUIERDAZO

Jinkee Pacquiao es la esposa de Manny Pacquiao, y se ha convertido en una favorita de los aficionados al boxeo por estar siempre al lado del ídolo filipino, en las buenas y aun más en las malas, y aquí la historia de cómo PacMan conoció a su esposa Jinkee.

Y ha estado junto a Manny desde que Pacquiao estaba por cumplir 20 años y era un joven peleador en búsqueda de la gloria. Jinkee y Manny se conocieron en 1998, unas semanas antes de que Manny viajara a Tailandia a disputar, y ganar, su primer campeonato mundial, el mosca del CMB. Fue en el verano, cuando Manny Pacquiao regresaba de hacer su primera pelea fuera de Filipinas. Había ido a Japón a noquear en el primer round a Shin Terao.

¿Quién es Jinkee, la esposa de Pacquiao?

Quién es Jinkee
Foto: Fox Sports

Su nombre completo es Jinkee Capeña Jamora Pacquiao, tiene 43 años y nació en General Santos, South Cotabato, Filipinas. Se ha desempeñado como productora de cine ocasional, política (vicegobernadora de Sarangani) y es una personalidad de clase alta en su país.

Aquí te compartimos la historia de amor entre ella y el boxeador:

“Después de mi pelea en Japón, regresé a General Santos para unas vacaciones cortas”, recuerda Manny en su libro autobiográfico Pacman: My Story of Hope, Resilience, and Never-Say-Never Determination.Mientras estaba ahí, me topé con un viejo amigo llamado Reinaldo Jamora. Me hizo una pregunta que cambiaría mi vida, me preguntó si quería conocer a su sobrina”.

Fue Reinaldo Jamora, tío de Jinkee, quien orquestó la relación.

“Tomamos un taxi hacia el centro comercial de General Santos donde trabajaba su sobrina”, recuerda Manny. “Cuando entré a la tienda, casi me voy al suelo con la sobrina de Reinaldo. Jinkee era muy hermosa, y yo estaba abrumado por su belleza. Sentía que me quedaba ahí parado mucho tiempo en silencio, pero no podía dejar de mirarla. Simplemente estaba contento de qué Jinkee no pensara que yo era alguien raro, o que era algún tipo de idiota. Afortunadamente, Reinaldo hizo la mayor parte de la plática y y sugirió que nos reuniéramos después para cenar”.

Jinkee recuerda la misma historia para el momento en que conoció a Manny Pacquiao en el centro comercial de General Santos.

“Nunca olvidaré ese día en 1998, en un centro comercial en la ciudad de General Santos”, narra Jinkee. “Fue cuando conocí al hombre con el que me casaría, el hombre con el que tendría cuatro hijos y el hombre con el que tendría el amor de un país entero, el hombre que un día se convertiría en un héroe para el mundo”.

Jinkee recuerda cuál fue su primera impresión de aquel muchacho que apenas salía de la adolescencia, y que era apenas unas semanas mayor que ella.

“Yo trabajaba como una consultora de belleza para productos de cuidado de la piel”, recuerda Jinkee. “Y un día, llegó mi tío Reinaldo Jamora. Y justo detrás de Reynaldo venía un joven flaco que no media más de 1.70. Ni en mi más loca imaginación habría adivinado que ese hombre era un peleador, un boxeador, y un hombre de guerra dentro del ring. Se veía muy dulce y apacible. Sus gestos no necesariamente eran tímidos, porque parecía tener confianza, pero era muy callado y reservado. Mi tío caminó hacia mí, y me dijo ‘Jinkee, quiero que conozcas al próximo campeón mundial’. Y después, apuntó orgullosamente hacia ese joven delgado que estaba a su lado. Manny sonrió un poco y mi tío dijo, ‘este es Manny Pacquiao‘”.

Y así fue cómo Manny Pacquiao conoció a su esposa Jinkee. El tío de Jinkee, Reinaldo Jamora, había sugerido que ambos se reunieran para cenar después de ese primer encuentro en el centro comercial.

“Por supuesto acepté. La cena con Jinkee fue inolvidable”, recuerda Manny. “Tuve la oportunidad de admirar su belleza, que después aprendí era un regalo de la mezcla de su sangre filipina y española. Afortunadamente pude hablar durante la cena y nuestra conversación fluyó. Era muy fácil hablar con Jinkee, y no quería que se terminara la cena para que no se terminará la conversación. Pero por respeto y cortesía, aceptamos reunirnos otra vez. No había duda, y ella después lo confirmó, de lo que pasó en esa tienda. Ella sabía que se había ganado mi corazón desde el momento que nuestros ojos se conectaron. Ella me robaba el aliento, simplemente de ser ella misma”.

Manny quedó impresionada con la chica, y empezó a inventar maneras de seguirla viendo, y ayudando, pues la familia de Jinkee era humilde.

“Cuando estaba en General Santos no llenaba de ver a Jinkee, y seguía buscando razones para conocerla mejor”, narra Manny. “Fui muy creativo con eso. Jinkee vivía con su hermana gemela Janeth, una estudiante universitaria, y con su hermana mayor Haydeé. Yo sabía que no tenían mucho dinero, una historia que yo entendía. Así que yo hacía lo que yo podía para ayudar y para ganarme su amistad. Después iba por su casa en las mañanas, y le llevaba desayuno esperando ver a Jinkee. Pero esa táctica no funcionó tan bien, porque ellos estaban muy ocupados cuando arrancaba el día. Casi cada vez que la puerta se abría, era su hermana mayor la que aceptaba la comida, me agradecía, y luego cerraba la puerta. Reconociendo lo inútil de mis intentos matutinos, busqué una táctica diferente, y comencé a llegar con cena por las noches. Esto funcionó, y pude pasar tiempo con Jinkee al final del día”.

Jinkee y Manny Pacquiao en 1999
Jinkee y Manny Pacquiao en 1999

Así, Manny Pacquiao fue conquistando el amor de Jinkee, de quien ya no se separaría.

“Ese fue el comienzo de lo que sería un hermoso romance”, recuerda Jinkee. “Manny no hablaba mucho, pero cuando lo hacía, tenía ideas poderosas sobre ayudar a su gente, y ayudar a su país. Eso me impresionó, porque yo siempre había trabajado con la iglesia, y con muchas caridades en nuestra comunidad. El amor llegó pronto. Cuando empecé a conocer este hombre, yo no sabía mucho de boxeo, pero Manny me enseñó a disfrutar el deporte, especialmente cuando lo veía pelear, aunque siempre hubo una cosa como de amor y odio con eso. Me encantaba su talento, pero odiaba cuando lo golpeaban”.

 

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Manny Pacquiao decidió que quería casarse con Jinkee, pero lo haría como campeón mundial. En diciembre de 1998, Pacquiao viajó a Tailandia para noquear a Chatchai Sasakul y coronarse campeón mundial mosca del CMB. Regresó a Filipinas para pedir a Jinkee en matrimonio.

“Después de mí siguiente pelea, que fue en Tailandia, regresé a General Santos con estilo”, recuerda Pacquiao. “Era la primera vez que estaba detrás del volante de mi propio auto, un Toyota Corolla de segunda mano. Me sentía en la cumbre del mundo, y sentía que tenía un gran éxito al tener mi propio carro. Y Jinkee y yo nos habíamos enamorado. En una noche lluviosa, le pedí permiso a sus padres para casarme con ella y dieron su aceptación. Cuando le pedí que se casara conmigo, ella aceptó. Nos casamos en 1999 y el día siguiente, yo tenía que irme a Manila para entrenar para otra pelea en Tailandia”.

La vida de Pacquiao y Jinkee en matrimonio

Quién es Jinkee
Foto: GMA Network

Jinkee recuerda que no tuvieron luna de miel, pues Manny tenía que seguir peleando para poder mantener su carrera boxística a flote.

“Nos casamos poco después de que nos conocimos”, recuerda Jinkee. “No tuvimos luna de miel porque al día siguiente Manny salía para Manila para entrenar para una pelea y luego se fue para Tailandia por cuatro semanas. Yo estaba muy triste. Pronto lo conocí algo más allá de su actitud callada, pues era un gran bromista que siempre estaba haciendo bromas a todos los que están cerca de él. Era también muy encantador, me llevaba a cenar, y me traía comida a casa para mi familia casi cada noche. Era obvio que quería complacerme y hacerme muy feliz, y lo logró”.

Manny y Jinkee no lo sabían, pero vivirían juntos todo lo que una persona puede vivir, y más saliendo desde la pobreza. Juntos vivieron los altibajos de Manny en sus últimos días en Filipinas, la migración a Estados Unidos para probar suerte, y luego la gloria, la riqueza y la fama.

Y vivirían también, su momento más dramático. Manny estaba tirado en el ring, inerte, desconectado teas una brutal mano derecha de Juan Manuel Márquez. Todos temían lo peor, y Jinkee también, pues en agonía y llanto forcejeaba para intentar llegar hasta el ring a ver como estaba su esposo, y no la dejaban acercarse. Esa se convirtió en la imagen icónica de Jinkee.

Más que las de las victorias, las imágenes que perduran de Jinkee, junto a Manny Pacquiao, son las de su solidaridad a su esposo en las derrotas. En la última pelea de Manny Pacquiao como profesional, una derrota contra Yordenis Ugás, Jinkee se mantuvo al lado de su esposo en las duras horas posteriores a la pelea. Inflamado, Manny no lograba abrir los ojos, y era Jinkee quien le daba la sopa directo en la boca. Siempre juntos, codo a codo, desde el día que Manny Pacquiao conoció a Jinkee, su esposa, hasta hoy.

Hijos de Manny y Jinkee:

  • Emmanuel Jr. (Jimuel) Pacquiao
  • Michael Stephen Pacquiao
  • Israel Pacquiao
  • María Divina Gracia 
  • Reina Isabel

 

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Written by César González Gómez

Fundador y Director General de IZQUIERDAZO. Obsesivo del periodismo deportivo y el marketing digital. Siempre en búsqueda de las grandes historias del deporte. Ha escrito de deportes en VICE, Remezcla, Publimetro, Juanbeisbol, Cuarto Bat, FAST Mag, y muchos medios más.

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