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“Ahora ya puedo comer tres veces al día”: Manny Pacquiao y su ilegal debut profesional a los 16 años

Ahora ya puedo comer tres veces al día: Manny Pacquiao y su ilegal debut profesional a los 16 años

A los 15 años, Manny Pacquiao sabía que para hacer su debut profesional en el boxeo tenía que marcharse de la ciudad de General Santos, y mudarse a Manila, la capital de Filipinas. Y tendría que hacerlo sin dinero y sin permiso de su familia.

En 1994, en General Santos, Pacquiao vivía en una zona rural, en un estado de pobreza y con una madre que debía mantener a seis hijos. Manny había empezado a entrenar boxeo de forma precaria, y tuvo sus primeras peleas amateur.

Polding Correa, un empresario de la ciudad de Malabon, en la zona metropolitana de Manila, le llamó a su buscador de talentos en General Santos. Le pidió que le enviara varios muchachos con potencial de hacer algo en el boxeo.

“Un día un promotor de Manila me contactó”, recuerda Manny en su autobiografía Pacman: My Story of Hope, Resilience, and Never Say Never Determination. “Me dijo que quería que yo me mudara Manila, donde podría tener un mejor entrenamiento y pelear contra los mejores peleadores. Me dijo que yo era lo suficientemente bueno como para pelear en todo Filipinas y quizás en otros países”.

La travesía de Manny Pacquiao de General Santos hasta Manila

Junto a Manny, había otros amigos boxeadores que soñaban lo mismo que él. Abner Cordero, Eugene Barutag y el propio Pacquiao, eran los principales prospectos, pero necesitaban salirse de ese lugar. Tenían sueños y tenían hambre. Ellos también tendrían que mudarse a Manila.

El boleto de avión costaba 80 dólares, y era impagable para Manny. El promotor que quería llevarlo a Manila le dijo que él tendría que pagar su traslado. El joven aspirante a boxeador, que se convertiría en una de las más grandes leyendas del deporte, ni siquiera tenía los 50 dólares para viajar en bote.

Fueron sus amigos, tan empobrecidos como Manny, quienes decidieron no dejarlo atrás. Robert Barrón, Eugene Barutag y seis amigos más decidieron reunir, entre todos, el dinero para que Manny pudiera comprar su boleto y viajar a Manila.

La decisión de ese Manny Pacquiao adolescente le cambiaría la vida. Nada volvería a ser igual, y el propio Manny lo sabía.

“A pesar de que añoraba todo lo familiar, sabía que era momento de irme”, recuerda Manny. “Sabía lo que necesitaba hacer, pero me dolía el corazón. Iba a dejar mi ciudad, mi familia, incluyendo a mi amada madre y mis amigos para tener una mejor vida mejor. Me juré a mí mismo que un día regresaría con ellos, y les entregaría el mundo conmigo. Les dije que cuando fuera un boxeador famoso en el mundo, nunca dejaría en mi casa de nuevo, solamente para pelear”.

Y Manny decidió marcharse de General Santos sin informarle a nadie, ni siquiera a su madre.

“Mientras iba en el bote sentía una sensación de culpa, porque me había escapado de mi pueblo sin decirle a nadie, ni siquiera los miembros de mi familia”, narra Manny en su libro. “Adiós no era una palabra que yo les podía decir. Simplemente fue más fácil para para mí irme.

Manny reconoce que viajar de General Santos a Manila era como ir al otro lado del mundo, pese a que ambas ciudades las separaban casi 1,000 kilómetros.

“Cuando llegue por primera vez en Manila estaba sorprendido de lo que vi”, reconoce Pacquiao. “La ciudad era pujante y dinámica para alguien que venía de las selvas de Tango y de las calles sucias de General Santos. Manila era ruidosa, confusa y caótica. Mis ojos casi se salen de mi cabeza cuando vi la primera intersección de calles. Había más gente y autos en esa intersección que todo lo que yo había visto en toda mi vida. Yo era realmente un chico de campo en la gran ciudad”.

En sus primeros días en Manila, Manny tuvo que buscar en la calle un lugar para pasar la noche.

“Después de intentar en diferentes puntos de la ciudad, eventualmente encontré algunos pocos lugares seguros para dormir por la noche, incluyendo un parque”, recuerda Manny. “Yo hacía mi cama sobre el suelo duro. Supongo que todas las noches durmiendo en el piso sucio cuando era niño me ayudaron a adaptarme”.

Manny empezaba a entrenar boxeo, sin haber debutado profesionalmente, y tenía que ganarse el dinero de otras formas.

“A mis opciones de empleo en la ciudad de Manila eran más amplias que en General Santos”, narra Manny. “Fui jardinero, fui albañil, trabajé en un restaurant. Incluso fui sastre. Recuerdo mi primer trabajo en Manila era quitando óxido en un negocio de metal. Yo usaba ese ingreso para pagar mi comida todos los días”.

El apoyo de su madre

Por eso, a Manny Pacquiao se le complicaba enviar dinero desde Manila a su familia en General Santos porque apenas le alcanzaba para sobrevivir. Y, además, tomó valor para poder decirles dónde estaba.

“Me tomó 30 días finalmente escribirle a mi mamá para decirle dónde estaba, qué estaba haciendo y explicarle por qué me fui”, recuerda Pacquiao. “Parte de la razón por la que nunca tuve una despedida formal, es porque yo sabía que mi madre nunca me iba a dejar irme. Escribí en la carta que estaba muy dolido por haberme ido, y que también estaba muy dolido de no tener dinero para enviarle a la familia. En ese momento ganaba 160 pesos al día y necesitaba eso para sobrevivir”.

La respuesta de su madre desde General Santos fue amorosa y comprensiva.

“Una semana después recibí una carta de mi madre en el gimnasio donde entrenaba”, narra Manny. “Ella estaba muy contenta de saber de mí, aunque estaba muy triste de qué me hubiera ido. Entendió lo que estaba haciendo y por qué. Mi madre me dijo que no me preocupara por ella o por la familia. Me dijo que me cuidara y que me enfocara en sobrevivir. Me escribió: ‘Hijo, la forma de sobrevivir es recordar todo lo que has aprendido en la vida’. Y sobrevivir fue lo que hice”.

Pese a que la televisión decía que tenía 18 años, Manny Pacquiao realmente tenía 16
Pese a que la televisión decía que tenía 18 años, Manny Pacquiao realmente tenía 16

Tras quitarse el peso de encima y tener la bendición de su madre, Manny Pacquiao se concentró en trabajar y sobrevivir. Pero siempre, con dignidad.

“Mis primeros días en Manila fueron de poco trabajo”, recuerda Manny. “Había semanas en las que el trabajo no existía. Y en esas noches, yo dormí en las calles y no tenía para comer. Era justo como volver a mis días cuando era niño, excepto que ahora mi estómago era más grande para llenarlo. En esos días iba a restaurantes y esperaba afuera, y aunque algunas veces tuve la tentación de pedir limosna, nunca lo hice. Pacientemente me escondía afuera de la puerta de la cocina en las sombras hasta que los meseros y los manejadores del restaurante venían a darme comida”.

Sin embargo, Manny y sus amigos de gimnasio, se habían prometido entre todos para ayudarse, y nunca pedir limosna. Si alguno de ellos, tenía dinero compraba comida para todos. La madre de Pacquiao, recuerda que en alguna de las cartas que Manny le escribió desde Manila le decía que ese día solo había hecho una comida, y solo había sido arroz.

“Nunca acepté la comida sin trabajar por ella”, asegura Manny. “Siempre lavé platos o limpié el interior del restaurant para ganarme mi comida. Como nunca acepté su generosidad sin trabajar por ella, muchos de los trabajadores de los restaurantes me trataban justamente y con respeto. Ojalá pudiera recordar sus nombres para poder agradecerles de nuevo por apoyarme en esos días. Finalmente, mi trabajo duro pagó y pude mandar algo de dinero extra a mi familia, y eso llenó mi espíritu de una forma que fue satisfactoria. Durante tres meses llenos de trabajo, le escribí a mi mamá cada semana, incluyendo 300 pesos con cada carta”.

El debut profesional de Manny Pacquiao a los 16 años

En Manila, Manny Pacquiao llegó a entrenar al gimnasio L&M, en la zona de Sampaloc, un gimnasio con cierta reputación en el boxeo filipino. Ahí mismo empezó su primer entrenamiento formal en el boxeo, un peleador que tiraba golpes como si nadara, y con un físico devastado por el hambre y la poca alimentación. Los mismos periodistas que cubrían boxeo, se turnaban para compararle algo de comida al joven de 15 años.

Unos meses después llegaría la oportunidad del debut en el profesionalismo, unos después de que Manny Pacquiao había cumplido 16 años en diciembre de 1994. No cumplía con la edad reglamentaria de 18 para pelear profesionalmente en Filipinas.

Así que Manny simplemente mintió, para poder aparecer en una cartelera televisada que se transmitiría el 22 de enero de 1995. Un amigo lo ayudó a tramitar una licencia de boxeo falsa para poder pelear de forma profesional.

Y así, ese 22 de enero, Manny Pacquiao hizo su debut en el boxeo profesional a los 16 años y de forma ilegal. Le ganó por puntos en pelea de cuatro rounds a Edmund Enting Ignacio. 

“Ahora, ya puedo comer tres veces al día”, le escribió Manny a su madre.

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