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Nacho Beristain cumple 83 años sin planes de retiro: “Quiero otro campeón del mundo”

Nacho Beristain cumpleaños 83

Ignacio “Nacho” Beristain cumple 83 años y es un entrenador de época. El boxeo es su vida y aún tiene cuerda para seguir en este mundo que le ha dado todo, quiere otro campeón del mundo y tiene la condición para, si es necesario, subir y bajar del ring los 12 rounds que le permitan cumplir su objetivo.

Nacido el 31 de julio de 1939 en Actopan, Veracruz, Don Nacho, el afamado entrenador que ha estado en la esquina de más de 20 campeones del mundo, está de fiesta. Y pese a sus 83 años no piensa jubilarse, no hay manera de pensar en el Gimnasio Romanza sin su presencia, y él no quiere dejar de ir.

Para vivir del deporte de los puños hay que aprender a amarlo, es una recomendación de Beristain al que quiera adentrarse en este mundo, y él lo hizo hace más de 60 años, desde que se puso los guantes, en una carrera que lo llevó a ser uno de los entrenadores más reconocidos del mundo.

“Yo vengo desde temprano, soy el primero en llegar al Romanza”, dice Don Nacho en plática con IZQUIERDAZO. “Mis ayudantes se van solos se corren solos. por huevones, les digo siempre que si quieren vivir del box tienen que aprender a amar el box”.

Don Nacho llega antes de las 8:00 horas al Romanza, a veces primero que el encargado de hacer la limpieza. Luego empiezan a llegar los pugilistas, uno que otro ya profesional y muchos que sueñan con consagrarse.

Todos llegan ilusionados, pero Don Nacho se encarga de bajarlos a su realidad. Es sincero, mal hablado y está lleno de historias. Visitar el Romanza y platicar con él es un viaje en el tiempo, un día de anécdotas y de recuerdos dentro y fuera del boxeo. Don Nacho es todo un personaje.

Con su taza de café y un pan, el entrenador espera que vayan llegando sus boxeadores y ayudantes. Y desde las 8:00 ya empiezan a escucharse las anécdotas del afamado entrenador.

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La importancia del Romanza en la historia del boxeo

Así como habla de sus legendarios campeones como Juan Manuel Márquez y las peleas con Manny Pacquiao, recuerda con especial aprecio a Gilberto Román y Daniel Zaragoza, quienes fueron parte vital para la creación del gimnasio.

“Son mis dos primeros campeones del mundo, primero Daniel Zaragoza y luego Gilberto, de los cuales una composición de los dos nombres de ellos lleva el nombre del gimnasio”, recuerda con nostalgia. “La construcción de este gimnasio fue por el aporte de los porcentajes que ellos dejaban en un principio, compré el predio y construí el gimnasio”.

La lista de campeones que han pisado el Romanza es extensa, incluso ni el mismo Nacho sabe cuántos, pero de algo está seguro: no sabe cómo se fue dando esa fama ni por qué llegaban tantos y tantos monarcas.

“Esa es la importancia de la historia, que está construido con el esfuerzo de lo que dejaban en ese tiempo”, agrega. “Y luego fue creciendo la cantidad de campeones del mundo, no sé ni siquiera por qué se fue dando”.

Mientras toma su café, llegan los boxeadores y algunos aspirantes. Lo saludan y Don Nacho tiene palabras para todos. Más tarde, sale de su oficina y se dirige al sitio donde está el ring para dirigir los sparrings.

Da indicaciones, les dice con precisión cómo conectar los golpes, en qué trabajar y cómo hacerlo. Los jóvenes atienden todo lo que les dice y el los observa atento para corregir cualquier cosa.

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Consejos, diversión y charla, la vida de Beristain en el Romanza

Regresa a su oficina y platica con gusto. Y así como van llegando sus pupilos, también se despide. A todos tiene algo qué decirles, desde algún consejo o divertirse con ellos.

“Tenlo corriendo más de 20 minutos, que descanse uno y otra vez, pero que se abrigue, que nos esté haciendo pende**”, es una de las indicaciones de Nacho a uno de sus ayudantes para que ponga a trabajar a uno de sus pupilos. El lenguaje florido del entrenador es el de siempre.

Don Nacho es una celebridad en el boxeo. Ha recibido invitaciones para muchos eventos y, aunque revela que ha causado cierta incomodidad, no le importa.

Los boxeadores siguen llegando y saliendo del Romanza. Cerca de las 11:00 horas hay unas 30 o 40 personas, amateur, profesionales o aspirantes, que se entregan. Corren, golpean la pera, hacen sparring y más. Y Nacho luce contento. Y sigue dando consejos.

“Cuando pelees tienes que venir, venir al otro día, checar si no te pasó nada, si no te regañó tu señora”, le dice a otro pugilista. “Para que vuelvas a pelear, o qué, ¿no te gusta ganar dinero?”

Luego platica con otra de las chicas que se alista en el Romanza, le dice que parece artista de cine y luego regresa a su pasión, al boxeo, para platicar con ella de un boxeador brasileño que lleva 10-0.

“Es buen boxeador, bien mamey (fuerte)”, le dice. “La primera pelea que tuvo conmigo que lo regaño, metió un gancho al hígado y pum, se acabó la pelea. Se quejó de que cuando llegó de Brasil luego luego lo pusieron a 10 rounds, le dije ‘no llore cabrón, en el boxeo no se vale llorar’”.

Los minutos y las horas pasan. Nacho es feliz en el Romanza. Además de la gente que acude todos los días, recibe llamadas y a algunos aficionados que van por la foto del recuerdo, y él accede sin problemas. Eso sí, todo eso lo hace hasta antes del medio día, pues ya es hora de irse a casa.

“Estoy agarrando la onda de irme a mi casa al 10 para las 12, llego rápido, me cambio y me pongo a chingarle”, dice. “Hago unos 30 o 35 minutos en caminadora, pero la cardióloga me dijo que le bajara a 25 o 20”.

Nacho Beristain cumple 83 años y aprovecha para presumir de su condición con el brasileño que va 10-0, pues cuando le pregunta cuánto corre, él pugilista le dice que 6 kilómetros diario.

“No es nada, es muy poco. Yo los camino porque tengo 83 años, pero es muy poco”, le dice. Y además le recomienda qué hacer. “Calentar 10 minutos, luego trotar y así hasta completar 90 minutos, no correr como loco. Juan Manuel Márquez corría 12 kilómetros, nunca necesitó más”.

BERISTAIN

“Yo no soy mentiroso”, asegura Beristain, a quien corrieron del seminario

Aparece uno de sus ayudantes, el “Hijo de la leyenda”, y le da indicaciones para otro de sus pupilos. 4 rounds de sombra, 4 de costal y otro tanto de pera y ya, suficiente. Y el ayudante atiende la indicación y da la orden de Nacho.

“No soy mentiroso”, asegura. Y lo dice mientras platica cuando probó ganso en una cena de Navidad. Tanto le gustó que lo considera un manjar, y el caldo lo comió toda una semana.

Mientras platica de sus campeones y de los robos que ha sufrido con algunos peleadores, también recuerda que a los 11 años lo metieron a un seminario, pero lo corrieron cuando se saltó la barda para ir al cine.

“Cuando estaba chavo mi abuela me metió al seminario, pero no tardé mucho ahí. Estaba en la avenida Ávila Camacho, mis compañeros iban a burlarse de mí. Decía, ‘dejen que deje la sotana y les voy a romper la madre”, cuenta. “Me salté la barda para ir a ver una película, el Gavilán Pollero de Pedro Infante, nos torcieron y nos corrieron”.

Nacho Beristain cumple 83 años sin planes de retiro: “Quiero otro campeón del mundo”

Nacho Beristain cumple 83 años y quiere más campeones

Nacho Beristain cumple 83 años y ha estado en la esquina de más de 20 campeones del mundo. Coronarlos es una satisfacción que no puede pagar con nada y con tantos años en el boxeo se declara satisfecho de lo que ha logrado.

“Creo que debo de darme por satisfecho de estar con vida y tener uno que otro cuate del medio”, dice Don Nacho, quien celebrará su cumpleaños descansando, quizá con una comida con su pareja.

“Una vez en Juegos Olímpicos no me acordaba que era día de mi cumpleaños, sino llegan los rusos cantando”, recordó. “Yo volteaba a ver y era mi cumpleaños, en otras ocasiones ni siquiera me di cuenta, estaba en chinga”.

Y aunque no habrá fiesta como tal, pues “la fiesta es venir al gimnasio”, no piensa en jubilarse aún, no se imagina descansando y sin acudir al Romanza, a su gimnasio.

“Me cuesta mucho trabajo pensar que no voy a venir aquí al gimnasio vengo”, asegura. “Estoy al pendiente de todo lo que pasa aquí, voy a algunas peleas, acabo de ir a una pelea con muchos trabajos y voy con gusto, vengo a mi gimnasio con gusto”.

Ya van a dar las 12:00 y Don Nacho tiene que irse para su rutina de ejercicio en casa, y antes de despedirse asegura que quiere un campeón más. O los que se puedan.

“Quiero tener otro campeón del mundo, sí se puede, hay material para eso”, dice ilusionado. “Acabo de ir a una pelea de campeonato del mundo (con Rey Vargas), subí 12 veces al pinche ring me vitoreó la gente, una pinche ovación que me echaron ahí en San Antonio”.

Y mientras asegura que hay material para coronar a alguien más, sigue platicando y deja limpio el escritorio de su oficina, donde hay fotos de muchos de sus campeones, todavía se despide uno de ellos, y Nacho no pierde su picardía.

“Pinche Cachetes, estás aquí y es sábado… es el primer sábado que viene”, acusa Don Nacho Beristain cumple 83 años, genio y figura.

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Written by David Torres

Periodista deportivo de toda la vida. Redactor, editor y reportero durante más de 16 años en la agencia Notimex, los últimos cinco enfocado 100% y 24/7 a la fuente de boxeo. Privilegiado de entrevistar a leyendas del boxeo mexicano e internacional como Julio César Chávez padre o Roberto 'Manos de Piedra' Durán. Ahora contando historias, exclusivas y primicias en IZQUIERDAZO de figuras consagradas de la talla de Andy Ruíz y Gilberto Zurdo Ramírez; promesas actuales como Isaac 'Pitbull' Cruz o David Benavidez; además de entrenadores, familiares, representantes o el círculo cercano de todos los nombres top a seguir en el pugilismo hoy en día.

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