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El ocaso del Alacrán Berchelt: ¿Hora de decir adiós?

El ocaso del Alacrán Berchelt: ¿Hora de decir adiós?
Foto: Mikey Williams/Top Rank Inc via Getty Images

Miguel “Alacrán” Berchelt conquistó la cúspide dentro del boxeo en la división super pluma, la cual dominó de 2017 a 2020 convirtiéndose en uno de los peleadores más rentables para Top Rank. Sin embargo, esa conquista le ha cobrado una factura cada vez más visible, y el Alacrán Berchelt parece precipitarse hacia un ocaso prematuro, pero evidente.

En unos meses, el Alacrán parece haber envejecido décadas sobre el ring. Apenas tiene 30 años de edad, con 41 peleas disputadas.

Su cameo en peso ligero contra Jeremia Nakathila el pasado sábado dejó en claro que ya no es el mismo Alacrán que alguna vez tuvo marca de 7-0 en peleas de título mundial por el cinturón CMB de las 130 libras. Ostentó ese título hasta febrero del año pasado, cuando fue sacado del ring en camilla como resultado del impacto fulminante que le propinó su compatriota Óscar Valdez. Esa pelea, es precisamente, la que abrió la grieta en la carrera de Berchelt.

El sábado pasado, Berchelt fue vapuleado por Nakathila hasta que el réferi decidió ya no dejar salir al mexicano para pelear el séptimo round.

William Nack, legendario periodista de boxeo de Sports Illustrated, solía decir “cuando alguien te golpea tanto en una pelea salvaje una parte de ti se queda ahí para siempre y termina arruinándote como peleador”.

Si Berchelt aún está arruinado por completo, sí está en proceso de estarlo muy pronto.

Por segunda ocasión consecutiva, el Alacrán fue trasladado en camilla del ring a la ambulancia para pasar la noche en un hospital. Tras ello, el sentir de especialistas tras su deplorable desempeño, es que ya no hay nada que pensar y su única opción es el retiro.

La preocupación de los analistas

Andre Ward, el respetado excampeón mundial de peso supermedio y campeón olímpico, comentó la pelea para ESPN y al final su consejo fue elocuente. 

“Yo no sé si Berchelt va seguir peleando, pero yo no se lo recomendaría”, advirtió Ward.

Su expresión pasó de ser una opinión a una recomendación personal de boxeador. Es la observación de alguien que comprende que en este punto, en que claramente un boxeador ha perdido habilidad, ya no se puede sobrevivir combatiendo sólo con instinto, corazón y agallas.

Tan mal lució Berchelt desde el primer round que Tim Bradley, ex campeón mundial welter y super ligero, advirtió que las piernas del Alacrán no estaban con él en el ring. Agregaba Tim, que era muy temprano en la pelea para que Nakathila estuviera acertando combinaciones de 1-2 sobre su mandíbula. Y enfatizaba que el mexicano no lograba reaccionar, incluso viendo cuándo los golpes venían sobre su humanidad.

“Está pensando más de lo que debería, por eso no está siendo el Berchelt agresivo que conocemos y Nakathila está boxeando cómodo desde el exterior acertando con potencia”, agregó Ward.

“Puedes cambiar de entrenador y aprender cosas nuevas, pero no puedes cambiar el instinto de un agresor como Berchelt”, dijo Bradley.

Desde que Valdez abusó del Alacrán en febrero de 2021, derribándolo tres veces hasta dejarlo inconsciente en el décimo asalto, siempre quedó la duda sobre el daño infligido en Berchelt, quien entonces era entrenado por Alfredo Caballero.

En realidad, si algo aprendió con su nuevo entrenador Jorge Capetillo nunca lo vimos. Fue el mismo Berchelt, sólo que en una peor versión que contra Valdez.  

Nakathila, por su parte, nunca se intimidó. Sabedor que ya había impuesto condiciones desde el primer round, pacientemente siguió medrando la resistencia de un blanco incapaz de usar reflejos y movimiento de cabeza para evadir golpes.

La manera en cómo envió a la lona a Berchelt en el tercer round, con un jab lanzado desde el hombro para tumbarlo y arruinar su balance, fue ilustrativa de la degradada condición del mexicano.

Pero eso sólo fue un aviso de lo peor. 

El golpe de derecha para botarle el protector bucal a Berchelt ante la mirada del referi Rusell Mora, sobre el final del sexto asalto, fue reminiscente del counter con el cual Valdez lo conmocionó hace trece meses. Tuvo suerte de que el namibio, en este nivel, no tiene un poder demoledor.

En el banquillo y ante la mirada de Capetillo, que fue incapaz de preparar a su peleador para un escenario como este, Berchelt lució como un boxeador arruinado por ese golpe que le arrancó el alma peleadora.

Su sangrado por boca y nariz sólo eran el registro físico de la paliza recibida, razones que fundamentaron la detención de Mora, como consejo del médico de la Comisión Atlética de Nevada.

Jeremia Nakathila castiga al Alacrán Berchelt
Foto: Mikey Williams/Top Rank Inc via Getty Images

¿Qué tanto le queda al Alacrán Berchelt?

Nada, según Kevin Iole, columnista de boxeo para Yahoo.

“Sus reflejos se han ralentizado por todas las batallas en las que ha estado”, analizó Iole. “Su quijada ya no es la misma. Fue inolvidable cómo, en 17 asaltos en dos victorias por nocaut contra Francisco Vargas, se comió golpes importantes. Siguió amenazando hacia adelante lanzando sus propios golpes aterradores. Esos golpes que tomó y asimiló en ese momento se suman y, en algún momento, el cuerpo dice: “No más”. La mayoría los ignora y continúa, y llega a la etapa final, cuando pierden pelea tras pelea y son noqueados repetidamente”.

Lapidario, pero cierto.

Otros, como el analista de Box Azteca, Eduardo Lamazón, fueron tanto realistas como crueles en su elocuencia.

“Para Berchelt no es tiempo de ver a uno u otro entrenador; tiene que buscar un neurólogo”, tuiteó Lamazón.

Uno más, Teddy Atlas, ex entrenador de 18 campeones mundiales y comentarista de ESPN, se unió a este sentir de la conversación recomendando el retiro.

Berchelt tuvo una gran carrera como campeón, pero tiene muchas millas en el odómetro, es hora de retirarse”, sentenció Atlas. “El corazón y el orgullo del ex campeón hicieron que fuera una verdadera pelea a pesar de que sus piernas no se veían bien desde el principio. Crédito a Nakathila, no fue intimidado por el escenario y las luces”.

El arco de la carrera del Alacrán Berchelt parece haber llegado a su ocaso, al menos en su parte más relevante.

Si continúa peleando, sólo veremos los remanentes de un peleador que podría acumular daño cerebral irreversible.

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