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Pascual Pérez, la medalla de oro olímpica y el campeonato mundial que conmovió a Argentina

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Tras tiempos difíciles, Pascual Pérez se consagró como el campeón que el pueblo argentino necesitaba, primero con medalla olímpica, luego como campeón mundial.

Pérez logró con éxitos, habilidad y entrega absoluta, para sorpresa de muchos, que sus compatriotas vuelvan a ilusionarse con el pugilismo.

A comienzos de la década de los 20, Luis Ángel Firpo le dio de probar a los suyos las dulces mieles del éxito, pero los dejó con las ganas. En 1923, estuvo cerca de derrotar a Jack Dempsey por el título mundial de los pesados, pero no logró coronar el trabajo.

De todas formas, el legado de Firpo permitió, entre otras cosas, que el boxeo fuera legal en Argentina. Sin su actuación ante Jack Dempsey, la historia sería otra. Firpo desató en la Argentina un furor por el boxeo.

Luis Ángel Firpo, padre del boxeo argentino.
Luis Ángel Firpo, padre del boxeo argentino.

Pascual Pérez, el pequeño que se convirtió en campeón

Pascual Nicolás Pérez nació en Tupungato, Mendoza, Argentina, la fría mañana del 4 de mayo de 1926. Fue el menor de nueve hermanos, en el seno de una familia de recolectores de la vid.

Desde pequeño, Pascual Pérez ayudó a los suyos en la tarea familiar, hasta que se mudó a la localidad de Las Heras. Ese traslado fue otro punto clave en su vida.

En cercanías a Rodeo de La Cruz, Pérez comenzó a frecuentar un gimnasio de esa zona. Primero, por curiosidad. Tiempo más tarde, por vocación y por gusto.

Ante la negativa de sus padres, Pascualito insistió y recurrió al amparo de un tío que había sido boxeador, de nombre Juan Pérez.

Su físico podía generar prejuicios, que se esfumaban cuando lo empezaba la acción. Con poco más de un metro y medio, junto con unos 45 o 46 kilogramos, pegaba cual peso pesado.

Quizás, por esas cualidades, es que muchos lo bautizaron como “El Pequeño Toro de La Pampa“, por su bravura, que lo asemejaba con Luis Firpo.

Pascual Pérez, portada de El Gráfico en 1948 tras su medalla olímpica
Pascual Pérez, portada de El Gráfico en 1948 tras su medalla olímpica

Pascual Pérez y la medalla de oro en Londres 48

Solamente un boxeador argentino logró hacerse con un título mundial y una medalla olímpica de primer puesto, y ese es Pascual Pérez.

A los 22 años, Pascual trabajaba como empleado en la Cámara de Diputados, mientras combinaba sus labores con el boxeo. Se ganó el derecho de representar a Argentina en los Juegos Olímpicos de Londres 48.

Estaba a plenitud la época de gloria del boxeo olímpico argentino. En 1923, Luis Ángel Firpo demostró que un argentino podía pisar los máximos escenarios del boxeo, y sus compatriotas siguieron el ejemplo.

Entre los Juegos Olímpicos de 1924 en París, y los de 1932 en Los Ángeles, los boxeadores argentinos cosecharon 11 medallas olímpicas: cuatro de oro, cinco de plata y dos de bronce.

Cuando Pascual Pérez emprendió el sueño olímpico, el boxeo argentino pisaba suelo firme. Sin embargo, su aventura no estuvo ajena a la controversia. Y es que Pascual fue descalificado antes siquiera de sostener su primera pelea en Londres 48 por excederse del límite del peso mosca.

Ante la sorpresa de Pérez, los supervisores se dieron cuenta del error: estaban confundiendo a Pascual con su compañero Arnoldo Parés, que peleaba en peso gallo.

En la final, por la medalla de oro, Pascual derrotó al italiano Spartaco Bandinelli, para coronarse campeón olímpico. En un día histórico, ese mismo día, otro argentino, Rafael Iglesias también ganó medalla de oro en la categoría pesada.

Como era de esperarse, la legendaria revista argentina El Gráfico le dedicó la portada a Pascual Pérez, y un bello reportaje a la hazaña de Pascual y de Iglesias para Argentina.

El Gráfico narra la hazaña de Perez e Iglesias para Argentina
El Gráfico narra la hazaña de Perez e Iglesias para Argentina
Pascual Pérez
Pascual Pérez posa junto a su trofeo olímpico.

Pascualito, de apenas 1.50 de estatura, dio siempre menos de 49 kilogramos, en tiempos que tenían al peso mosca como categoría ínfima, con un límite mínimo de 50 kilos con 802 gramos.

Además, el de Tupungato reinó cuando solamente había una entidad en regimiento del pugilismo, por lo que muchos ubican a este mendocino como el mejor boxeador argentino de la historia.

Tras la gloria olímpica, Pascual incursionó en el profesionalismo, donde se coronó campeón mundial mosca el 26 de noviembre de 1954. Como lo hizo en Londres, Pascual ganó de visitante. Viajó hasta Japón para vencer a Yoshio Shirai por decisión unánime al término de 15 arduos asaltos. Anteriormente, Shirai y Pérez habían empatado en el Luna Park de Buenos Aires.

Defendió el título nueve veces antes de perderlo en 1960. Pequeño gran golpeador, Pascual Pérez amasó un porcentaje de nocaut de 62 por ciento.

Hasta hoy, el récord establecido por Pascual Nicolás Pérez, de ganar oro olímpico en el amateurismo y ser campeón mundial como profesional, continúa imbatible. Solo se le pudo acercar Pablo Chacón, quien se hizo con el bronce en Atlanta 1996, y luego se coronó campeón mundial pluma de la OMB en 2001.

Pérez fue premiado por los gobernantes de Argentina

Como la gran mayoría de los ídolos populares argentinos, Pascual Pérez fue recibido por las autoridades gubernamentales de la época, cuando consiguió el éxito olímpico.

Para 1948, Juan Domingo Perón presidía la Argentina y fue él, justamente, quien encabezó el acto de bienvenida para vanagloriar a Pérez.

Luego de cumplir con la escala reglamentaria en Uruguay, el avión de la Fuerza Aérea aterrizó y un incalculable gentío se abalanzó sobre el vehículo. Todo, con la intención de saludar al campeón.

El primero en abrazar a Pascualito, lógicamente, fue el General Perón. Seguido a él, otras autoridades y, por último aunque no menos importante, sus fanáticos.

Con el trofeo en la mano, el pequeño gigante se dirigió con custodia a la sede de la Confederación Argentina de Deportes, donde también fue homenajeado.

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