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Pedro Lovell, el argentino que actuó en Rocky, peleó con Ken Norton y jugó en inferiores de Independiente

Pedro Lovell, el argentino que actuó en Rocky, peleó con Ken Norton y jugó en reservas de Independiente

Pedro Osvaldo Lovell no desperdició ni un segundo de sus 75 años de vida, actuó en dos de las películas de Rocky Balboa, jugó al fútbol semi profesionalmente con las grandes leyendas de Independiente en la Argentina, fue boxeador profesional y hasta peleó con Ken Norton.

Lovell nació en la localidad bonaerense de Quilmes, el 9 de junio de 1945. Emigró joven a Estados Unidos, para forjarse como pugilista. Acumuló en su récord 18 victorias, 14 por nocaut, tres derrotas y dos empates. Si bien brindaba grandes espectáculos, su trayectoria se vio obstaculizada por lesiones y problemas prostáticos.

Con talento y simpatía, aunque con un muy bajo perfil mediático, este multifacético argentino captó a una parte del público, que le fue fiel hasta en su última actividad.

Pedro Lovell fue Spider Rico, el primer rival de Rocky Balboa

Con esfuerzo y una historia empapada de épica, Sylvester Stallone pensó, escribió, construyó y hasta colaboró en la dirección de la saga establecida en base a Rocky, un ficticio pugilista limitado, pero que llegó a ser campeón mundial de peso completo.

La placa inicial de la película anuncia el duelo entre Spider Rico y Rocky Balboa, con fecha del 25 de noviembre de 1975. Ambos se midieron en un ring precario, dentro de una especie de bar, con espectadores ebrios y comida que volaba de lado a lado.

La primera película de la saga de Rocky se empezó a filmar en enero de 1976, y el actor que se escogió para interpretar a Spider Rico era el boxeador argentino Pedro Lovell, que tenía una modesta carrera en el boxeo. Su máximo logro era haber peleado el 10 de enero de 1976 contra Ken Norton. Para esos días, ya había iniciado el rodaje de Rocky, y seguramente Lovell ya había sido escogido en el casting para interpretar a Spider Rico. De hecho, Ken Norton también fue considerado para interpretar a Apollo Creed, pero al final optó por no participar.

Ante la campanada de inicio, Rico y Balboa cruzaron golpes, se fundieron en un clinch y el personaje interpretado pro Pedro Lovell le dio un cabezazo al Semental Italiano, quien recibió el impacto ilícito mansamente, pero se enfureció al ver que eso le generó un corte.

El de Filadelfia, embravecido, noqueó a su contrincante con una combinación interminable de golpes curvos. A paso cansino, bajó del cuadrilátero, le pidió un cigarro a un aficionado, y se dirigió a los vestuarios, a donde llegó con la imperiosa necesidad de cambiarse.

“Oye, tuviste suerte esta noche”, le dijo Spider a Rocky, en cuanto el vencedor ingresó al camerino. Arrojado en una suerte de camilla, con una lata de cerveza en su mano, Rico recibió el pago y se durmió.

Lo mismo para Balboa, quien manoteó sus 40 dólares con 55 centavos, y esperó a que llegue el médico para la revisión reglamentaria.

En la sexta película de la saga, Rocky Balboa, el personaje interpretado por LovellSpider Rico, cayó en la pobreza. Rocky se apiadó de su viejo contendiente y decidió invitarlo a comer a diario en su restaurante.

Con un gesto de gratitud que lo enaltece, y a cambio de diversos platos, Spider lavó la vajilla del restorán al finalizar cada jornada, sin dejar de pensar y expresar que el héroe interpretado por Stallone, lo derrotó porque “aquella noche tuvo suerte”. Ahí, aparece de nuevo Pedro Lovell en pantalla, lavando los platos en el restaurante de Rocky.

Quizás fue breve, pero la participación de una figura popular como Pedro Osvaldo Lovell, ayudó a darle un toque sublime al inicio de la taquillera saga de películas de Rocky.

La muerte de Spider Rico en Creed II, y la escena suprimida

Una vez cerrada la saga de Rocky, la continuidad de la historia tuvo por nombre Creed, que narra la historia de Adonis Creed, el hijo de Apollo, y que fue protagonizada por Michael B. Jordan.

A fines de 2020, salió a la luz una escena de Creed II en la que Balboa asistió al funeral de Spider Rico, para despedirse de ese contendiente que mutó en amigo.

Pero al enterarse Stallone, de que Pedro Lovell atravesaba un momento delicado de salud, optó por no incluir esa escena en la película. Consideró de mal gusto mostrar el velorio de un personaje, cuyo intérprete se encontraba luchando por su vida, y hasta como un muy mal augurio.

Rico, dentro de los juguetes y videojuegos de Rocky

Con el éxito y los galardones recibidos a posteriori del estreno, los vivos del mercado no tardaron en ofrecer productos de todo tipo relacionados a Rocky. Y así, embolsados en el combo del merchandising, aparecieron las figuras de acción de la película. Sorpresivamente, el muñequito de Spider Rico fue tan vendido como cualquier otro, bajo el precio de 8 dólares. Al día de hoy, para los fanáticos y coleccionistas, el valor puede variar entre 40 y 80 dólares, en relación al estado de cada pieza.

El álter ego de Pedro Lovell también llegó a aparecer en los videojuegos. Rocky, estrenado en 2002, fue el primero que contó con la presencia de Spider Rico entre el reparto seleccionable, para GameCube y PlayStation. Para utilizar a Rico en el modo exhibición, el jugador debía ganarle en el modo historia, y así desbloquearlo.

Rocky Legends se lanzó en 2004, y fue la segunda entrega de videojuegos con la participación de Spider. Dicho juego adjuntó una mejora gráfica cuantiosa, para la mítica PlayStation 2. Casi con la misma temática, Rocky debía imponerse a Rico para habilitar al personaje secundario.

Por su parte, la PlayStation portátil, conocida también bajo la sigla de PSP, tuvo su versión bajo el nombre de Rocky Balboa, lanzada al mercado en 2007 y con materias semi idénticas a las pasadas.

La carrera profesional de Pedro Lovell y su pelea con Norton

Pedro Osvaldo Lovell y Ken Norton subieron al cuadrilátero el 10 de enero de 1976, en la pelea más significativa de la carrera del argentino. Por esos días, iniciaba el rodaje de la primera película de Rocky, en la cual Norton estaba contemplado originalmente para interpretar a Apollo Creed. así que muy probablemente algo tuvo que ver esa pelea, para que Pedro Lovell se quedara con el papel de Spider Rico en la primera película de Rocky.

El inmortal Ken Norton se había ganado un lugar de privilegio en la historia del boxeo, al romperle la mandíbula a Muhammad Ali, además de ganarle y arrebatarle el cetro de la Federación Norteamericana de Boxeo, el 31 de marzo de 1973.

Tiempo después, el gigante de Illinois completó la trilogía con Ali. Aunque perdió los otros dos combates, quedó grabado en los anales del pugilato mundial como el hombre que le quebró la quijada a The Greatest.

Si bien actuó dignamente, poco pudo hacer el argentino Pedro Lovell ante la estrategia y precisión ofensiva de su rival. El estadounidense dominó casi la totalidad de los pasajes de la reyerta, con combinaciones tan fuertes como exactas. También neutralizó las embestidas de su oponente, quien logró conectar algunos lanzamientos sin resultados mayores.

Llegado el quinto asalto, y luego de una lluvia de golpes curvos que dejaron a Lovell muy sentido, el árbitro decidió finalizar el espectáculo en el Centro de Convenciones de Las Vegas.

Pedro Lovell también fue futbolista

Con una genética privilegiada para el deporte, Pedro Osvaldo Lovell también incursionó en el fútbol profesional. Si bien nunca jugó partidos oficiales en la primera categoría, se sabe que brilló como pocos en la reserva del Club Atlético Independiente.

Pedro Lovell llegó a las inferiores del Rojo de Avellaneda a mediados de los 60, con recias características defensivas. Siempre ocupó la posición de lateral derecho, y era bastante áspero al momento de chocar con sus contrarios.

Ricardo Elbio Pavoni, uno de los máximos ídolos de Independiente, coincidió con Lovell en el equipo y lo recuerda con simpatía, a pesar de que perdió contacto con él desde hace varias décadas.

Pedrito es un tipo bonachón dentro del vestuario”, describió Ricardo Pavoni en entrevista con IZQUIERDAZO. “Había muchos jugadores que se merecían el respeto de todos, una serie de muchachos que manejaban todo el grupo. Pedro y yo éramos los nuevos. Tranquilos, no opinábamos ni hablábamos mucho”.

Pavoni recuerda que desde ese momento, antes de incursionar en el boxeo, Pedro Lovell ya tenía una inclinación hacia el deporte de los puños.

Pedro era muy alegre, muy jovial”, remarcó Pavoni. “Siempre le gustó el boxeo. Por ahí, estaba dentro del vestuario y se ponía a hacer fintas de box. Eso, por su forma de ser, nos causaba gracia. Tenía un muy buen físico. Era alto, grandote, pero no se dedicaba de lleno al boxeo”.

El Chivo Pavoni, hasta hoy, lleva tatuada en sus retinas una anécdota que casi termina en hecatombe.

“Un día, le metieron fichas para que trajera dos pares de guantes. Se puso a boxear con (Rubén) Hacha Brava Navarro. Nosotros hacíamos de hinchada. Sin querer, Lovell le pegó fuerte a Navarro en la mandíbula, que se enojaba rápido y se le fue arriba. Los frenamos, lógicamente. No queríamos que pasara a mayores, y no pasó tampoco”, relató el zaguero.

En tanto, Pavoni sostiene que Pedro Lovell tenía condiciones para ser futbolista profesional, pero los tiempos y el plantel largo del Diablo le dificultaron su sendero.

“Pedrito no tenía muchas posibilidades de jugar, porque estaba Hacha Brava Navarro, (David) El Lobo Acevedo. Una banda de jugadores de experiencia y personalidad. No había, prácticamente, tecnología, por lo que duraban mucho más tiempo los más experimentados. No se iban nunca. En esa época, no podías agarrar un teléfono y llamar al mundo. Si quedabas libre, un poco te perdías”, opinó El Chivo.

El legado boxístico de la familia de Pedro Lovell

Pedro Lovell no fue el único de su familia que se dedicó al pugilismo rentado. Varios de los integrantes de su árbol genealógico llevaban cuerdas para entrelazar sus venas, rellenas del más puro boxeo.

Alberto Lovell, padre de Pedro, fue quien inició la tradición a fuerza de puños. Obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1932. Se retiró luego de perder por nocaut ante el histórico Archie Moore, en el emblemático Luna Park. Sumó a su trayectoria 76 triunfos, 55 por la vía rápida, ocho reveses y tres paridades.

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Alberto Lovell, tapa de El Gráfico

Guillermo Lovell, tío del quilmeño, logró hacerse con el segundo puesto en los Juegos Olímpicos de 1936, con lugar en Berlín. Con intermitencias e inconvenientes, Guillermo no logró asentarse en el profesionalismo, donde solamente ganó dos de sus contiendas y perdió la restante, todas antes del límite.

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De espaldas, Guillermo Lovell en Berlín 1936

Santiago Lovell, hermano del actor, mantuvo una rivalidad con Oscar Natalio Bonavena. Ambos se enfrentaron en dos oportunidades por el título argentino pesado, todas ganadas por Ringo.

Tal como contó el prestigioso periodista Ernesto Cherquis Bialo en La Comedia no se Mancha, el primero de los enfrentamientos comenzó bajo de expectativas entre el público y la prensa, pero Bonavena se las supo ingeniar para atraer la atención de todos.

“¡Me cagué la mano, me cagué la mano!”, gritaba el de Parque Patricios por los pasillos del gimnasio del Luna Park. Un cúmulo de periodistas corrió, en seguimiento de los resonantes alaridos.

Cuando el simpático boxeador salió del vestuario y saludó a la muchedumbre, los reporteros se desesperaron por preguntarle cuál era el puño que se había lastimado y cuán grave era la lesión.

“No hay ninguna lesión. No dije que me lastimé la mano, dije que me la cagué”, explicó entre sonrisas Oscar Bonavena. Los cronistas, atónitos, no hicieron más que consultarle cómo y cuándo se había “cagado” su mano.

“Je, cuando fui al baño y no había papel higiénico”, bromeó Ringo a los allí presentes, que estallaron en carcajadas y le dieron el movimiento mediático necesario al duelo, para que sea un éxito en ventas.

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