in

Por la sangre de mis campeones, Chuck Bodak

“Crecí en la época de la Gran Depresión. La vida era buscar algo, pelear por ello y mantenerlo. No había otra forma, fue difícil. Fui un niño tosco, me gustaban los deportes de contacto y así fue como me enamoré del boxeo”, responde Chuck Bodak en una entrevista con Thomas Gerbasi.

Hablamos del hombre que trabajó con más de 50 campeones mundiales. Bodak limpió la sangre y cerró las heridas de Ali, Julio César Chavez, Holyfield y una lista impresionante de lo más grandes del deporte.  Después de más de 100 peleas como amateur, Bodak decidió que no quería convertirse en profesional. Su pasión verdadera era enseñar y ayudar a otros peleadores.  Disfrutó de ocho años de peleas, donde mantenía a su familia con el dinero que ganaba. No, no ganaba nada peleando, pero Bodak vendía las medallas y trofeos que obtenía en las peleas por dinero en efectivo, y así ayudaba a su familia.

Los días eran difíciles y para los años treinta, más de nueve mil mexicanos se habían mudado a Gary, Indiana para trabajar en productoras de acero como la U.S. Steel. No había trabajo para nadie más y los vecindarios se volvieron peligrosos con el movimiento de drogas.

La vida no se pondría más fácil para Bodak, pero las tormentas son las que forman a los capitanes. Enlistado en el ejército, Bodak fue parte de la Batalla de las Ardenas, una ofensiva alemana, lanzada a finales de la Segunda Guerra Mundial. Recibió la condecoración de Corazón Purpura, después de haber recibido dos disparos y haber sobrevivido. Regresó de la guerra, para continuarla, pero esta vez en el boxeo.

Comenzó entrenando el equipo nacional Golden Gloves a finales de los años cincuenta, donde trabajaría con un joven llamado Cassius Clay, sí, el mismo que luego se llamaría Muhammad Ali. Bodak entrenó los últimos cuatro años de amateur de Ali, que culminaría con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.

“Enseñar, es un arte que se ha perdido”, repetía Bodak, “hay muy pocos profesores hoy en día. Todos son entrenadores, y para mí, hasta la palabra “entrenar” me molesta. ‘Entrenar’ lo asocio con animales. Entrenar es dominar, dar instrucciones, pero a mí lo que me gusta es enseñar; cuando enseñas, educas. Para mí, esa es la diferencia”

Y no solo momentos históricos dentro del ring tienen a Bodak, también fuera de él; la última foto del gran Rocky Marciano, poco antes de perder la vida en el trágico accidente del Cessna 172, es con Bodak.

Publicaría, junto a Neil Milbert, el libro Boxing Basics en 1979, desarrollando teorías para la preparación mental y la psicología del ring, estrategias ofensivas y demás.

Chuck Bodak fue incluido en el Salón de la Fama del boxeo, el WBHF. Recibió un premio por su todo su trabajo en el Museo de Leyendas del Boxeo del CMB y fue honrado por el Cauliflower Alley Club en 1993. Bodak fallecería a los 92 en el 2006, dejando un gran legado. Después de ser parte del trabajo de 52 campeones mundiales, deteniendo hemorragias y consagrando leyendas.

Márquez: “Que Provodnikov pique piedra, y al ratito peleo con él”

Floyd Mayweather, ¿ha sido el mejor de su época?