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¿Qué sigue para Andy Ruiz?

¿Qué sigue para Andy Ruiz?: Aprender de la historia de Tyson Fury
¿Qué sigue para Andy Ruiz?: Aprender de la historia de Tyson Fury

¿Qué sigue para Andy Ruiz? Esa es la pregunta que el mundo del boxeo intenta responder, luego de que el mexicano cayera de forma amplia, y por decisión unánime, en la revancha contra Anthony Joshua el pasado 7 de diciembre.

El gran problema para Ruiz, que ya todos sabemos, es que llegó con un gran sobrepeso a la pelea, lo que le afectó en su desempeño. Y lo peor, él mismo confesó que entrenó mal, que no hizo caso a  su equipo, que se la pasó en la fiesta y en el despilfarro. Ha sido esto último, principalmente, lo que ha provocado una enorme decepción en un sector de aficionados y de la industria del boxeo.

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De un día para otro, 16 millones de dólares

Sí, Andy Ruiz cometió equivocaciones. Pero cada vez que intento juzgarlo, primero me hago una pregunta muy sencilla. ¿Qué pasaría en mi vida si un día aparecen 16 millones de dólares en mi cuenta bancaria?

No nos olvidemos que Andy Ruiz era un peleador del montón, como tantos peleadores con talento hay en ese montón esperando su gran oportunidad. Y la oportunidad le llegó de rebote, cuando el peleador que originalmente estaba programado contra Joshua dio positivo por dopaje.

No nos olvidemos que Andy Ruiz fue prácticamente regalado por la promotora de Bob Arum a PBC a comienzos de 2019, porque Top Rank ya no veía ningún interés ni atractivo en Ruiz.

No nos olvidemos tampoco que Andy Ruiz era un tipo normal, como tú o como yo. Con carencias, necesidades y sueños. Y todo eso, de un día para otro, lo pudo cumplir.

No nos podemos olvidar de nada de eso. Un día le amanecieron millones de dólares en su cuenta bancaria: 7 millones por la primera pelea, y 9 por la segunda. De pronto, esa montaña de dinero que parecía interminable le alcanzaba para comprar los autos que había soñado, las casas para él y su familia, las joyas que le permitieran pertenecer a su nuevo estatus. Le alcanzaba para que la gente se interesara en él, para rodearse de “nuevas amistades”. Para ser alguien.

Creo que la gran mayoría de las personas normales haríamos lo mismo si de un día para otro tenemos 16 millones de dólares al alcance de la mano. Pero también sabemos que es un trance efímero, del que la realidad nos hace despertar rápido.

Andy Ruiz ha sido las dos caras de la moneda. Primero, aprovechó la gran oportunidad que le dio la vida al noquear a Anthony Joshua en una de las más grandes sorpresas en la historia del boxeo. Y segundo, despilfarró la gran oportunidad de confirmar lo hecho, de seguir siendo campeón del mundo, y seguir ganando millones de dólares.

La historia de Tyson Fury, copia al carbón de la de Ruiz

Pero lo debe saber Andy Ruiz, y lo debemos saber todos: ese no es el fin de su carrera. Está lejos de serlo. Y no nos vayamos muy lejos: la misma división de los pesados tiene hoy una historia que parece copia al carbón de la de Andy Ruiz.

La carrera de Tyson Fury era famosa en el boxeo principalmente por un meme en el que, en medio de una pelea, fallaba un golpe que terminaba pegándose a sí mismo. El único nombre, más o menos notable en su historial de 24 peleas, era Dereck Chisora.

De pronto, un día Wladimir Klitschko lo escogió como rival a modo para extender su racha de casi 10 años como campeón mundial en los pesados. Y Tyson Fury dio la pelea de su vida. Boxeó a placer a Klitschko y le ganó la decisión unánime.

Y así, igual, un día de noviembre de 2015 le amanecieron 6.5 millones de dólares en su cuenta por la pelea con Klitschko. Ademas, se firmó una revancha directa para cuatro meses después, donde Fury se embolsaría otros 7 millones de dólares.

Tyson Fury había hecho historia y se había hecho millonario. El gitano que antes dormía en una casa rodante ahora podía comprar lo que quisiera, para él y para su familia.

Literalmente, Fury se volvió loco. Su vida entró en un tobogán en cuestión de semanas. Tres meses después de su triunfo histórico aseguró que estaba en depresión, que ya no quería entrenar y que quería retirarse. La revancha se fue aplazando varias veces, mientras la condición de Fury iba empeorando.

Finalmente, la revancha se canceló en septiembre de 2016, cuando Tyson Fury dio positivo por dopaje. Había caído en las adicciones, el alcoholismo y la depresión. Además, confesó que llegó a pensar en el suicidio. Los organismos lo fueron despojando de sus cinturones, mientras su estrella se iba apagando hacia el anonimato.

En ese momento, Tyson Fury era la gran decepción del boxeo mundial. Era el Andy Ruiz de entonces. El que luego de un triunfo histórico, no pudo cargar el repentino peso de esa historia sobre sus hombros. Y despilfarró la oportunidad de su vida.

Tyson Fury pasó tres años sin pelear. Tuvo que recuperarse de sus fantasmas, de sus adicciones y de sus problemas mentales. Y tuvo también que comenzar desde cero, otra vez. Derrotó a Klitschko un 28 de noviembre de 2015, y no volvió a un ring sino hasta el 9 de junio de 2018 en una pelea a 10 rounds.

Tras dos triunfos en peleas modestas, Deontay Wilder le dio la oportunidad  a Tyson Fury de volver a pelear por un campeonato mundial.

Y Fury estuvo a la altura. Demostró boxeo, pero sobre todo, corazón. Sobrevivió a dos caídas, la última de ellas, en el último round.

“Me levanté”, dijo Fury después de esa primera pelea. “No supe ni cómo. Fue como el ave fénix resurgiendo de las cenizas. Tenía dos decisiones mientras estaba en la lona: quedarme o levantarme. Mientras haya vida en este cuerpo, seguiré peleando. Es muy fácil derrotarme, simplemente amárrenme a la lona. Me derriban, me levanto, pero nunca me mantendrán abajo”.

Y a pesar de las dos caídas, Tyson Fury había boxeado lo suficiente a Wilder para llevarse el empate y la promesa de una segunda pelea de desempate.

Más que el dinero, la lucha es por reivindicarse

Se calcula que en esa pelea contra Deontay Wilder, Tyson Fury terminó llevándose 10 millones de dólares. Y en la revancha, ya firmada para el 22 de febrero, seguramente Tyson Fury terminará con otra bolsa de más de 10 millones de dólares.

Pero lo más importante, y más allá del dinero, es que Tyson Fury se ha reivindicado en el mundo del boxeo. Se quitó de encima la imagen del loquito que no supo manejar la victoria. Ahora es el peleador de gran corazón que se levantó de la lona en el último round frente al más potente pegador de la división. Y además, es el peleador del mismo gran corazón que día a día enfrenta y vence a los fantasmas de sus enfermedades mentales.

Andy Ruiz no tiene que buscar mucho para encontrar la inspiración de recomponer su historia. Lo que él vivió lo han vivido varios, no es el primero. Y Tyson Fury es la guía en la que Ruiz debe abrevar.

El boxeo es un deporte generoso. Da oportunidades de abundancia a personas que muy probablemente no las obtendrían de otra forma. Y así como Tyson Fury recibió una nueva oportunidad del boxeo para seguir ganando gloria y dólares, también puede Andy Ruiz recibir la suya.

Pero lo que más tiene que retomar Ruiz de la historia de Tyson Fury es la humildad. El saber formarse de nuevo en la fila, volver a empezar de cero, vencer a sus propios fantasmas, y trabajar para ganarse una oportunidad. Hoy, Ruiz debe olvidarse de la trilogía con Joshua. Y pensar en los Luis Ortíz, o Alexander Povetkin para empezar a buscar méritos nuevamente

Andy Ruiz se ganó el corazón de millones de aficionados al boxeo con su victoria de junio pasado. Su pelea de revancha fue vista por millones de personas en México. Su historia fue inspiradora, y tiene todo el potencial de seguir ganando millones de dólares.

Pero solo si logra retomar el rumbo. Solo, si logra seguir los pasos de Tyson Fury en su regreso a la élite de los pesados.

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