Ray "Boom Boom" Mancini y el trágico nocaut a Duk Koo Kim que ahuyentó a la televisión
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Ray “Boom Boom” Mancini y el trágico nocaut a Duk Koo Kim que ahuyentó a la televisión

El 13 de noviembre de 1982, ocurrió una de las noches más tristes para la historia del boxeo, cuando Ray “Boom Boom” Mancini se enfrentó al coreano Duk Koo Kim en Las Vegasuna pelea que dejaría tres muertos y que terminaría por ahuyentar a la televisión.

Ray Mancini vs Duk Koo Kim: Matar o morir

Ese día, antes de la pelea, Duk Koo Kim tenía un recordatorio grabado en una lámpara de su habitación en Las Vegas: “Matar o morir”. Kim era un peleador surcoreano desconocido hasta entonces. Sin embargo, se había colocado como contendiente número uno para el campeonato ligero de la AMB, que le pertenecía a Ray “Boom Boom”  Mancini.

Bong-min Jang, uno de los amigos más ceranos a Kim, recuerda que antes de su partida a Estados Unidos, el boxeador de 23 años le había hecho una advertencia que parecía exagerada. “Es mi última oportunidad, no volveré al menos que gane. Todas mis opciones son ganar o morir”.

Un año antes, Mancini había perdido con una dignidad memorable frente a Alexis Arguello por el título mundial. Pero poco después, Mancini pudo coronarse contra Arturo Frías en una turbulenta pelea que duró un round. Defendió ese título en Warren, Ohio –a unos kilómetros de su natal Youngstown- y recién había sido la portada de Sports Illustrated.

La pelea, transmitida por la televisora CBS

La pelea con Duk Koo Kim tenía las intenciones de hacer lucir a Ray “Boom Boom” Mancini en un sábado por la tarde a través de televisión nacional. La cadena americana CBS se había encargado de producir y resaltar la figura de un personaje tan atrayente para la cultura americana. Lo promovían como un Rocky de la vida real.

Sin embargo, el día que el equipo de Mancini empezó a ver los videos de su contrincante para estudiarlo, encontraron cosas que no les agradaban mucho. Su entrenador asistente Tank DiCioccio y su manager David Wolf se sorprendieron al ver un peleador surcoreano incansable que tiraba golpes brutales y al que nada hacía retroceder.

Duk Koo Kim hacía su debut en Estados Unidos con un record de 17-1-1, y 8 nocauts. Había ganado un campeonato ligero de la Federación Oriental y Del Pacífico, y lo había defendido en tres ocasiones. Nacido en un pueblo cerca de Seúl, Kim era apodado “Gidea”, que se podría traducir como “esperanza”.

Luego de revisar cintas de sus combates anteriores, a Mancini no le fue difícil pronosticar el viento con el que llegaba su contrincante. “Este tipo es un dolor de cabeza, será una guerra. Una guerra”. Sung-in Seo, compañero de sparring de Kim, afirma que una de las últimas palabras que su compañero le dijo antes de salir a pelear fueron: “Si yo no muero, entonces el otro lo hará”.

Puede entenderse como una sobre dramatización de los hechos, la manera en que Duk Kook Kim ligó, desde un principio, ese combate con la muerte. Pero basta con ver escenas de la pelea para confirmar que el surcoreano pronunció en serio cada una de esas palabras previas.

Los vestidores de ambos peleadores se encontraban juntos uno al otro. Antes de salir a pelear en una especie de arena improvisada como patio del Caesar´s Palace, Duk Koo Kim no hacía movimientos de calentamiento. Lo que hacía era pegarle a los casilleros como si estos fueran el rival en turno. El ruido de los golpes y los gritos de entusiasmo llegaban a filtrarse hasta el vestidor de Mancini.

La pelea en ese sentido no fue ninguna sorpresa. Temprano en la pelea Ray “Boom Boom” Mancini le pegó violentamente una combinación de golpes a Duk Koo Kim. En respuesta, el coreano levantó las manos como en señal de victoria y volvió con más fuerza. Cada round, cada golpe, cada vez que Mancini lograba ponerle las manos encinas, Kim regresaba con más potencia.

Se asoma la tragedia para Ray Mancini y Duk Koo Kim

“Tenemos que matar a este tipo para pararlo”, recuerda -con arrepentimiento- haber dicho Chuck Fagan, un asistente de la esquina de Mancini. Finalmente en el round 14, después de dos ganchos izquierdos, Duk Koo Kim retrocedió unos pasos mareado. Ahí fue rematado por una brutal derecha recta que lo mandó a la lona, de dónde ya no se levantaría.

Todavía en medio de los festejos de la gente y la familia de Mancini, el boxeador surcoreano fue sacado en camilla. Aún vestía sus shorts amarillos y las manos vendadas. Llevaba un coágulo de sangre en el lado derecho de la cabeza y un derrame que no paraba.

El neurocirujano Lannie Hammargren advirtió que Kim seguía sin reaccionar después de ser operado y permanecia en coma. Mancini, aún con las manos lastimadas y los ojos hinchados, se preparaba para ir al concierto que daría Frank Sinatra esa noche en el hotel Tropicana. Dave Wolf entró al cuarto para avisar que la situación con Kim era crítica, no se vía bien, y no iba a mejorar.

Las otras muertes que llegaron después

La mamá de Duk Koo Kim viajó a Estados Unidos sólo para confirmar que su hijo tenía una lesión cerebral irreversible. A tres días de su estancia, el 17 de noviembre, ella misma le pidió a los doctores que desconectaran el sistema de aparatos que lo mantenían con vida. Recibió los veinte mil dólares de la bolsa por la pelea y cinco mil dólares como beneficio mortuorio. A los tres meses la madre de Kim decidió suicidarse

Siete meses después el réferi que custodió aquella guerra, Richard Green, fue hallado muerto en su casa de Las Vegas, por una herida de bala que él mismo se habría infligido.

Las reacciones tras la tragedia

Las comisiones entonces buscaron hacer reformas médicas que le brindaran mayor protección al peleador y el Consejo Mundial de Boxeo se encargó de impulsar el estatuto que acortaba los combates de campeonato de 15 a 12 rounds.

Mancini perdió los contratos que tenía con muchos de sus patrocinadores. En aquella trágica tarde habían pasado diecisiete meses del fallecimiento de Lenny, su hermano mayor. A la fecha ambos días siguen siendo memorias de pesadumbre y nostalgia para uno de los orgullos de Ohio. “Mi hermano falleció en un día de San Valentín, por eso no celebro San Valentín. El 13 de noviembre es también un día de dolor, y siempre lo será”.

La cadena CBS, que había promovido con entusiasmo a Mancini, decidió cancelar sus transmisiones de boxeo luego de haber transmitido en televisión nacional, la muerte de un peleador. El de aquel día fue un trágico nocaut que ahuyentó a la televisión.

La trágica historia de la pelea de Ray Mancini vs Duk Koo Kim sería abordada a detalle en el documental “A Good Son”. Ahí, Mancini habla con candidez sobre el peso que sigue cargando tras la pelea con Kim.

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