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Ringo Bonavena y un sueño de revancha con Ali que terminó en su asesinato

Ringo Bonavena y un sueño de revancha con Ali que terminó en asesinato

Oscar Natalio “Ringo” Bonavena perdió su pelea con Muhammad Ali en 1970, y buscó su revancha por todos los medios posibles, con una obsesión que quizás le costó hasta su propia vida.

Bonavena cayó derrotado con una performance aceptable y digna. Y lo hizo frente a un grandísimo campeón como Ali. Ringo, el rey sin corona argentino, regresó a su país con el revés a cuestas, pero con sobradas intenciones de afirmarle a los suyos que su actuación había sido algo más que respetable.

“¿Vieron que guapeé? Guapeé de verdad”, le reiteraba Ringo a su equipo, durante el vuelo de vuelta a Buenos Aires.

Quizás fue en ese instante, entre los sentimientos generados por el duelo vivido, que The Greatest se transformó en una manía para Bonavena. En la mente y el espíritu del argentino, se empezó a construir la idea de que algo había quedado pendiente en esa contienda.

En la previa al pleito, Ringo Bonavena generó un personaje con un carisma equiparable al de su oponente.

Quien representaba a los Estados Unidos, metido en su papel de hablador y juguetón, intentó hacer lo de siempre, pero se topó con un pícaro que lo sacó varias veces de balance y arrancó las risas de los presentes, ¡Hasta las del mismo Ali!

Bonavena, fue un súper estrella. Por lo menos, lo fue durante unos días. Ese breve lapso en que se contagió del aura radiante del estadounidense. Aquel evento obtuvo el récord de teleaudiencia en Argentina, con 79.1 puntos de rating. Ringo tuvo como idea fija prolongar lo más posible su estrellato. Enfocó su misión en hostigar a Ali por todos los flancos posibles hasta concretar una revancha.

Cuando Bonavena fue a buscar a Ali hasta Venezuela

Ken Norton y George Foreman combatieron por los títulos pesados del CMB y la AMB el 26 de marzo de 1974. La pelea fue en el Poliedro de Caracas, Venezuela.

Ringo sabía que Ali estaría en Venezuela, trabajando como comentarista de la contienda para la televisión estadounidense. Y hasta allá fue el argentino a intentar provocarlo.

poliedro de Caracas 1974
El Poliedro de Caracas, en la noche de su estreno

A unos minutos de que iniciar la pelea entre Norton y Foreman, y mientras se escuchaba la presentación, Oscar Bonavena subió al ring y le deseó suerte a sus colegas. También se encontró al mítico Joe Louis, a quien saludó con admiración.

Bonavena caminó junto a Louis hacia la parte del ringside en la que se encontraba Muhammad Ali. Llevaba todo un guion escrito en su mente para sacar de sus casillas al de Kentucky. En cuanto vio a Ali, lo señaló con su índice, se quitó el saco y le pidió a Louis que se lo sostuviera.

Ringo iba tan concentrado en lo que le iba a decir a Muhammad Ali, que no se dio cuenta de la falta de respeto al magnánimo Louis. Extrañado, Joe Louis tomó la prenda de Bonavena y esperó a que hiciera su acto.

El argentino fue sobre Ali, quien se puso de pie, y se acercó al cuadrilátero. Intercambiaron insultos, y amagos de golpes que se perdían en el aire. Ringo sobre el ring y, quien le había ganado cuatro años antes, en primera fila, entre los narradores que simulaban contenerlo.

Louis, enfadado con la escena, le devolvió de mala gana el saco a Bonavena y se marchó del ring con disgusto, mientras el argentino seguía en lo suyo.

Los reporteros cuestionaron a Ali sobre los retos de Bonavena, y el de Louisville contestó con su cuota de show.

“Lo noqueé en el round 15, la pelea estuvo algo cerrada”, sentenció Ali, cuando le consultaron si quería volver a chocar con Bonavena. “Él dijo que, si no lo hubiese noqueado en el 15, me hubiera ganado. Pero se equivoca en querer amenazarme a mí. Yo soy quien amenaza”.

Ringo Bonavena logró su objetivo de provocar a Ali, en una transmisión televisiva muy seguida alrededor del mundo pero debía tejer más para concretar la revancha.

Ringo firma con la mafia y la promesa de una revancha con Ali

En el final no tan anunciado de su trayectoria, Oscar Bonavena sucumbió a las trampas del mafioso Joe Montano, quien le prometió conseguirle una revancha con Muhammad Ali.

Ringo recibió la visita de Montano, apenas concretado su triunfo ante Raúl Gorosito, en la última presentación que el argentino dio en su país, el primero de noviembre de 1975.

El puertorriqueño le ofreció un contrato de representatividad, a cambio de una “prima” por el valor de 20,000 dólares, con el augurio de un desquite con Ali. Y Ringo firmó.

El contrato, sin embargo, fue transferido a Joe Conforte, un siciliano de 57 años igual o más canalla que quien convidó el vínculo inicialmente. Este infame acaudalado era dueño del Mustang Ranch, el primer burdel licenciado en Nevada.

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Joe Conforte, junto a su esposa Sally.

Entre presentaciones propias de los más bizarros circos, con mujeres semidesnudas y comidas escandalosas, Bonavena inició un juego de seducción con Sally Conforte, esposa de Joe. Con miradas y cumplidos, el amorío secreto no tardó en llegar.

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Ringo Bonavena junto a Sally Conforte, protagonistas de un amor prohibido

Luego de que el mafioso se enterase de la relación, varios de sus matones quemaron la casa rodante que habitaba el argentino junto a Julio “El Gordo” Morales. Alcoholizado y con la desesperación de ver su único bien material hecho cenizas, decidió desafiar a Conforte en su propia casa.

Ya no era un deportista, tampoco tipo divertido y amigable. El porteño era entonces una fiera, un toro embravecido que no creía tener nada para perder, pero terminó por perder su vida.

El hombre que asesinó a Ringo

William Ross Brymer es el nombre del autor material del asesinato de Ringo Bonavena. Este guardaespaldas tuvo un resentimiento personal hacia el peleador, quien se casó con su ex pareja para obtener la ciudadanía estadounidense. Asimismo, el matón también sufrió las burlas y los golpes de Ringo, en reiteradas oportunidades.

Brymer gatilló una escopeta Remington, desde una de las torres de seguridad del lugar. Una de las seis balas, atravesó el pecho de Bonavena y lo mató perforando su corazón.

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William Ross Brymer, detenido por matar a Ringo.

Cabe destacar que Brymer, el escolta de Joe Conforte, contó con la ayuda de su patrón, quien tuvo arreglos económicos incalculables con la policía. Dadas esas condiciones, la investigación sigue envuelta en la sospecha.

Un grupo de familiares de Ringo Bonavena aduce que al boxeador lo mataron mientras dormía. Otros, por su parte, confían en que el asesinato se produjo en la puerta de la casa de Conforte. Ambas corrientes coinciden en que el cadáver del simpático deportista fue plantado en la puerta del Mustang Ranch.

La polémica principal data del arma que encontró la policía en el tobillo derecho del cuerpo. Si bien combatía en posición diestra, Bonavena era zurdo con sus manos y pies. Por lo mismo, Ringo disparaba con la mano izquierda, y no tendría nada que hacer un arma en su costado derecho.

Ross Brymer tampoco tuvo declaraciones convincentes. Sus testimonios estuvieron cargados de mentiras posteriormente desactivadas y contradicciones totales sobre su presunto accionar aquella madrugada.

El rey sin cetro murió en la eterna espera de su revancha con Ali. Esa obsesión que lo llevó a firmar un pacto con el diablo, a quien tuvo que ofrendarle su propia vida. Con la mafia, dicen, puedes entrar, pero nunca salir. Ringo nunca salió.

Su leyenda todavía ríe en las callecitas de la Ciudad de Buenos Aires. 58 triunfos, 44 antes del límite, 9 derrotas y 1 empate en su trayectoria rentada no alcanzan para explicar qué significa entre los argentinos Oscar Natalio Bonavena.

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