Salvador Sánchez y sus cuatro victorias épicas ante futuros miembros del Salón de la Fama
Salvador Sánchez y sus cuatro victorias épicas ante futuros miembros del Salón de la Fama
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Salvador Sánchez y sus cuatro victorias épicas ante futuros miembros del Salón de la Fama

Cuando la muerte lo frenó a los 23 años en un trágico accidente automovilístico, Salvador Sánchez ya había hecho lo suficiente como para disputarle a Julio César Chávez el honor de ser el mejor peleador mexicano de la historia.

Y es que Salvador Sánchez llevó su carrera con prisa. A los 23 años ya había tenido cuatro peleas contra futuros miembros del Salón de la Fama del Boxeo. Y había noqueado a los cuatro.

Para entender la dimensión de esos logros en la carrera de Sánchez, hay que revisar lo que hizo Julio César Chávez, por ejemplo. Chávez enfrentó al primer futuro miembro del Salón de la Fama en 1987, con 25 años de edad. Ahí, Julio noqueó a Edwin “Chapo” Rosario. No volvería a enfrentar a otro futuro inmortal, sino hasta 1992, cuando venció a Héctor “Macho” Camacho. Al final, Julio tendría 6 peleas contra futuros miembros del Salón de la Fama, con 2 triunfos, 1 empate y 3 derrotas.

El peleador mexicano que derrotó a más futuros miembros del Salón de la Fama fue Baby Arizmendi, quien venció a cinco de ellos. Sin embargo, a diferencia de Sánchez, Arizmendi no venció a todos los inmortales que enfrentó.

1. Danny “Coloradito” López

La primera vez que Salvador Sánchez se enfrentó a un futuro miembro del Salón de la Fama fue justamente cuando buscó coronarse campeón mundial por primera vez. El 2 de febrero de 1980, con 21 años recién cumplidos, Sánchez retó a Danny “Coloradito” López por el título mundial pluma del CMB en Phoenix, Arizona.

López llegaba con récord de 42 triunfos y 3 derrotas, una racha de 18 victorias consecutivas y 8 defensas exitosas del cinturón.

Para cuando se enfrentó a Sánchez, el Coloradito ya había amasado todos los logros que lo consagrarían en el Salón de la Fama. Triunfos sobre Chucho Castillo, Rubén Olivares y una memorable victoria a domicilio sobre el ghanés David Kotey para coronarse campeón mundial pluma del CMB.

Ese era el rival contra el que Salvador Sánchez buscaría coronarse. Un peleador de 28 años, curtido, con buen recorrido y probado en batalla.

El mexicano llegaba como desfavorecido por los expertos, pero le dio una golpiza a López. La mano derecha de Sánchez era un trueno sobre el rostro de López que terminó con el ojo izquierdo cerrado. También terminó sangrando por la nariz y cortado del ojo derecho.

Salvador Sánchez demolió a López durante 13 rounds hasta que le pararon la pelea, que fue en el viejo formato de 15 rounds para peleas de título mundial.

Fue una victoria contundente, amplia, y reveladora. Salvador Sánchez entraba a las grandes ligas del boxeo.

2. Danny “Coloradito” López

Salvador Sánchez le concedió la revancha al Coloradito López casi cinco meses después de haberlo noqueado en la primera pelea. El 21 de junio de 1980, en Las Vegas, Sánchez volvería a enfrentar a López.

Ahora, la revancha sería diferente. El mundo conocería otra expresión en el boxeo de Salvador Sánchez. Fue una pelea un tanto más pareja que la primera. Danny López presionó todo el combate, y Sánchez se convirtió en un boxeador-pegador y ya no en el acosador. Sin embargo, Sánchez dio una cátedra de movimientos laterales, y pegaba sobre las puntas de los pies.

La efectividad de golpeo siguió siendo la misma, especialmente con su mano derecha. Fue mermando a López hasta que en el round 14 le volvieron a parar la pelea, cuando parecía que estaba listo para irse a la lona.

Fue otro triunfo contundente de Salvador Sánchez, retuvo su campeonato mundial, y demostró que lo que había ocurrido en la primera pelea no había sido casualidad.

De hecho, las dos victorias de Salvador Sánchez sobre Danny López mandarían al Coloradito al retiro en ese 1980. Regresaría a pelear 12 años después, en una única pelea.

3. Wilfredo Gómez

Fue una auténtica pelea grande. La previa estuvo caliente con amenazas, provocaciones e insultos. Y es que dos auténticas figuras del boxeo se enfrentarían en un duelo muy esperado.

Wilfredo Gómez venía en una racha impresionante. Invicto en 33 combates, con 32 victorias y un empate que se dio en su debut profesional, Gómez había logrado todas sus victorias por nocaut. En la división súper gallo había hecho 13 defensas exitosas antes de intentar subir a peso pluma para retar a Sánchez por el título del CMB. En su historial, Gómez había derrotado a peleadores mexicanos como Carlos Zárate, auténtico consentido de la afición mexicana, por lo que la pelea contra Sánchez ya llevaba el aroma de una rivalidad binacional.

Y como se esperaba, la pelea empezó con truenos y relámpagos. Sánchez estuvo a punto de noquear a Gómez en el mismo primer round. Lo derribó, y Wilfredo logró levantarse, pero seriamente sacudido. Se dedicó a sobrevivir el resto del round, y estuvo a punto de irse a la lona un par de veces más, hasta que la campana lo salvó.

Wilfredo Gómez logró reponerse de ese brutal primer round, y durante toda la pelea se convirtió en el agresor. Ante la presión de Gómez, Salvador Sánchez hizo prácticamente toda la pelea contra las cuerdas. Sin embargo, a pesar de pelear a la defensiva, Sánchez seguía siendo el que marcaba diferencia en el golpeo. Y es que el mexicano logró sacudir a Wilfredo Gómez en prácticamente todos los rounds que duró la pelea.

De hecho, el rostro de Wilfredo Gómez estaba desfigurado desde el sexto round, con ambos ojos inflamados. Pero Gómez era un peleador con corazón, bravura, y esperanza en su pegada. No se daba por vencido fácilmente. Apretó en la pelea, y quizás el séptimo episodio fue el mejor para él en todo el combate. Pero el golpeo de Sánchez ya le había pasado factura.

Al término de ese séptimo round, la escena en ambas esquinas durante los descansos era reveladora de lo que pasaba en la pelea. Wilfredo Gómez, desfigurado, tenía a todo su equipo trabajando en intentar con evidente urgencia bajarle la inflamación y refrescarlo hasta el último segundo posible del descanso. Salvador Sánchez, en contraste, fresco y con el rostro intacto, esperaba sentado en el banquillo varios segundos en solitario, con sus ayudantes ya abajo del ring, mientras sonaba la campana para empezar el último round.

En el octavo round, parecía la misma dinámica. Salvador Sánchez recargado en las cuerdas con Wilfredo Gómez atacando. De pronto, una derecha de Sánchez alcanzó con dureza a Gómez que pareció desconectarse de pie. Varios golpes duros de Sánchez entraron a su rostro maltrecho hasta que el boricua se fue a la lona. Con problemas y ayudándose de la soga, se levantó a la cuenta de seis, pero el réferi decidió detenerle la pelea por la cantidad de castigo que Wilfredo Gómez había recibido.

Se había consumado uno de los más grandes triunfos en la historia del boxeo mexicano. Y ese precisamente, se convirtió en el triunfo emblemático en la corta pero gloriosa carrera de Salvador Sánchez.

4. Azumah Nelson

Tan solo 22 días antes de morir en un accidente automovilístico, Salvador Sánchez había ganado la última batalla de su carrera. Y lo hizo ante otro peleador que sería un figurín y futuro miembro del Salón de la Fama, Azumah Nelson.

Esa era apenas su pelea 14 como profesional para Azumah Nelson quien aún no era la figura en la que se convertiría años después consagrándose campeón pluma y súper pluma. Sin embargo, esa noche, Nelson hizo una pelea enorme, en la que demostró su calidad. Rápido, técnico, elusivo, contragolpeador, y con un depurado trabajo de pies, Azumah Nelson estaba destinado para grandes cosas.

Esas cualidades le dieron problemas a Salvador Sánchez desde el mismo primer round. Azumah pegaba, y con chispeantes movimientos de cintura se quitaba las respuestas de Sánchez. El mexicano fallaba una gran cantidad de golpes en los primeros rounds del combate.

Sánchez se veía más lento y menos explosivo en su pegada que en peleas anteriores. Pero en parte, esto también se debía a las características de Azumah Nelson, que movía rápido la cintura y lo hacía fallar.

Quizás la velocidad de Sánchez no estaba ahí, pero sí su pegada. En el séptimo round, Sánchez fintó a Nelson que bajó el guante, y el mexicano soltó un gancho poderoso de izquierda que encontró el mentón de Nelson. El africano se replegó trastabillándose, pero logró mantenerse en pie. Visiblemente tocado, Nelson intentó sobrevivir y responder. En el intercambio, otro gancho corto de izquierda encontró el mentón de Nelson, y ahora sí, se fue a la lona. Era el cambio de marea que Salvador Sánchez buscaba en la pelea. Empezaba a resolver el acertijo africano.

Nelson se levantó de la lona, pero ya había perdido dos pasos en su velocidad. Las piernas se le veían débiles y frágiles. Sánchez empezaba a tener éxito con su gancho izquierdo que en varias ocasiones hizo que se le doblaran las piernas a Nelson.

Para el noveno round, había regresado el viejo Salvador Sánchez. Explosivo con ambas manos, persistente, asesino y certero. Esas cualidades habían estado ausentes en la primera mitad de la pelea, pero Sánchez había reagrupado cada gramo de su talento y habilidad para cambiarle el oleaje a la pelea.

Con el golpeo al cuerpo, Salvador Sánchez había logrado quitarle su vivacidad a Azumah Nelson. El africano ya no era rápido y chispeante como al principio, pero seguía teniendo un corazón enorme y una habilidad natural que aún en ese momento, era evidente. Nelson seguía yendo al frente, irreductible.

En el último round, el 15, Azumah Nelson seguía sin rendirse. Atacaba, buscaba con urgencia la pelea. Sin embargo, el de la pegada era Sánchez que encontraba con nitidez a Nelson cada que el africano iba al frente. Salvador sacudía a Nelson cada que entraba. De pronto, un gancho de izquierda de Sánchez retumbó en el mentón de Nelson y las piernas se le doblaron como fideos. Sánchez fue por él hasta derribarlo en la esquina.

Nelson se levantó con un corazón enorme a querer seguir peleando. Se reanudó la pelea, y Sánchez volvió a conectarlo reiteradamente en un par de segundos, hasta que voló la toalla blanca desde la esquina de Nelson, y el réferi paró la pelea.

De forma dramática, Salvador Sánchez logró doblegar en el último round a una futura leyenda del boxeo como Azumah Nelson que ese día fue un auténtico león. Dos años y medio después, con Salvador Sánchez ya fallecido, Azumah Nelson noquearía de forma brutal a Wilfredo Gómez para coronarse campeón mundial pluma del CMB, el cinturón que había sido de Sánchez.

Un par de semanas después, el Porsche que manejaba Salvador Sánchez chocó de frente contras un camión en una carretera de Querétaro terminando con la vida del gran peleador mexicano.

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