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Sebastián Heiland, el peleador que rechazó el triunfo que le dieron los jueces

Sebastián Heiland, el peleador que rechazó el triunfo que le dieron los jueces

El 21 de mayo de 2011, en la localidad de Pigüé, Argentina, la fecha quedaría marcada como el día en que Sebastián Heiland rechazó abiertamente la victoria que le habían dado los jueces sobre Sergio Sanders. Heiland, el “Gauchito de Pigüé” creía que había perdido el combate y así lo reconoció en el ring, y en la televisión.

Los habitantes de Pigüé, una ciudad ubicada a 600 kilómetros de Buenos Aires, tenían la oportunidad de ver boxeo. No es común que las cámaras de los medios capitalinos se acerquen hasta allí. Una velada especial. Ese sábado era la chance de sus habitantes para alentar a su hijo predilecto, Sebastián Heiland, en su enfrentamiento ante Sergio Sanders.

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La batalla fue larga, pero al escuchar el fallo de los jueces el público festejó. Todos gritaban, menos una persona. El boxeador local, Sebastián Heiland, que apenas escuchó las tarjetas tomó la decisión de que el triunfo no le pertenecía y no lo quería.

Con el dedo, Heiland decía que no, rechazando públicamente el triunfo que le habían dado los jueces.  Fueron 10 rounds en los que no hubo caídas.  El “Gauchito de Pigüé” tuvo momentos de lucidez en los cuales pudo impactar sobre el rostro de su rival. De a ratos se pareció al joven púgil que alcanzó el título latino de los medianos ante Gustavo Falliga un año antes y que se proyectaba como una promesa.  Sin embargo, durante más tiempo fue una sombra que se dejó avasallar por Sanders.

El resultado era obvio. Analistas,  expertos y fanáticos del boxeo suponían una victoria de Sanders o, como mucho, un combate empatado.  No fue así.  Los jueces Juan Bressan (97-95, 5), Néstor Sabino (97-95, 5),  y Osvaldo Sequeiros (97-95) fueron unánimes y vieron ganar a Heiland.

Los espectadores gritaban y sacaban pecho por el orgullo de su pueblo. Festejo, algarabía y puras sonrisas. Pero Heiland explotó y con vozarrón desaforado manifestaba:  “No, yo no gané”.

A los gritos en medio del cuadrilátero y con mirada desafiante hacia los propios dueños de las tarjetas, el “Gauchito de Pigüé” manifestó su derrota. Tomó de la mano a Sanders y con su dedo índice señalándolo gritaba: ganó él.

Los jueces se llenaron de vergüenza. Su beneficiado los plantó, no lo creían y entre risas nerviosas se escaparon sin hablar.  Aunque, para Boxrec todavía el vencedor sea él, Heiland dijo que perdió.

“Ganó Sanders la pelea”, dijo Heiland en la entrevista para la televisión. “Yo soy de contar las manos que pego yo, y las manos que pega el rival. En mi cuenta, no da eso. Estoy en contra de los fallos localistas. Es una vergüenza como fallo. Yo, como claro perdedor, en vivo digo que la pelea la ganó Sanders“.

El público tenía una sensación extraña, la cara no era de felicidad. La incómoda incertidumbre de no saber qué hacer. La ciudad había perdido la chance de tener un campeón. Cada una de las personas que pagó su entrada quería ver un ganador, no un buen tipo. Sin embargo, sin darse cuenta cambiaron el chip y los aplausos empezaron a bajar. Al fin y al cabo, es un ejemplo.

Números extraños en tarjetas infames han sido el flagelo del boxeo a lo largo de su existencia. Con boina, vestido de gaucho junto a su poncho. El zurdo boxeador tuvo, aunque sea, un momento para cambiar el deporte. Lo quiso convertir en uno de caballeros en el cual las bestias no existen.

No obstante, esa batalla también significó un fantasma en su carrera. A fines de 2011 estuvo cerca de abandonar el boxeo. La decisión de “entregar” la pelea significó una crisis de confianza. No sólo hacia sus habilidades, sino que también hacia su amor al deporte.

Sebastián Heiland logró reconstruir su carrera en la categoría de los medianos. Un nocaut fulminante que le aplicó al contendiente Matthew Macklin en 2014, lo catapultó hasta convertirse en 2015 en el primer clasificado del CMB en la categoría. En esa posición duró un par de años sin recibir una oportunidad titular.

En vez de darle la pelea por el título mundial, el CMB ordenó una eliminatoria contra Jermall Charlo, donde el ganador pelearía por el cinturón. Heiland subió lesionado de una pierna y cayó noqueado frente a uno de los más notables prospectos del momento.

Heiland, el “Gauchito de Pigüé”, el de la honestidad brutal, decidió retirarse. La derrota con Charlo le destrozó el sueño de un título mundial, y en 2019 anunció su retiro.

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