in

“Por amor de Dios, noquea a ese hombre”: El triunfo de Tyson Fury sobre Wilder contado desde su esquina

Por el amor de Dios, noquea a ese hombre: El triunfo de Tyson Fury sobre Wilder contado desde su esquina
Foto: Sean Michael Ham / TGB Promotions

Jorge Capetillo, cutman mexicano de Tyson Fury, recuerda round por round la guerra entre el Rey de los Gitanos y Deontay Wilder. Este es el relato desde la esquina del campeón, que sobrevivió a una de la pegadas más poderosas de la actualidad para noquear a Wilder en el penúltimo round y retener así el título de los pesados del CMB.

Conforme han pasado los días desde esa pelea épica, los recuerdos se asientan. Para Capetillo, es claro que el triunfo de Fury sobre Wilder reafirmó al británico como el campeón de los pesos completos. Sin embargo, recuerda que esa fue una noche que obligó a Fury a ajustar su boxeo, a apelar a su corazón para que no le pararan la pelea por sus dos caídas. Y sobre todo, alejarse de los volados de derecha con los que el estadounidense buscaba noquearlo para arrebatarle el triunfo.

Así cuenta el mexicano Jorge Capetillo cómo se vivió la guerra entre Fury y Wilder. Este es su relato round por round de la pelea que cerró la trilogía entre ambos púgiles.

Round 1: La sorpresa y la guadaña de derecha

“No esperábamos un inicio así”, revela Capetillo en entrevista con IZQUIERDAZO. “En verdad no lo esperábamos. Deontay empezó muy fuerte, muy agresivo. Desde el round inicial supimos que venía bien preparado y Tyson también se vio sorprendido por su agresividad. Sintió su pegada, esa mano derecha tan explosiva que tiene. Tyson supo resistirla”.

Pese a la sorpresa inicial, Capetillo recuerda que Fury guardó silencio en su esquina en ese primer descanso.

“No nos dijo nada”, recuerda Capetillo. “Más bien esperó las instrucciones de su entrenador, SugarHill (Steward). Le dijo que tenía que sacar su jab. Tyson asintió y se fue de nuevo al centro del ring”.

Round 2: “Le encontré la medida”

Los ajustes de Tyson Fury llegaron de inmediato, y en la misma esquina del inglés lo notaron.

Wilder ya no pudo castigarlo con los volados o los uppers de derecha”, explica Capetillo. “Tyson ya había ajustado lanzando el jab, que le había pedido su entrenador. Notamos que Deontay no podía quitárselo, lo hacía sentir incómodo. Y Tyson terminó por ganar ese round, porque además comenzó a hacerle sentir su pegada”.

En el descanso, al terminar el segundo round, Capetillo percibía confianza en Fury luego de esos ajustes.

“Sin duda. Lo escuchamos satisfecho”, revela Capetillo. “Nos dijo, ‘ya le encontré a medida”, mientras tomaba aire. Steward le pidió que no dejara de tirar su jab, para que lo mantuviera a distancia, mientras que yo le dije: ‘camínale a esa derecha. Cuidado con que te pegue, porque te puede prender’. Me respondió que tendría cuidado.

Round 3: El Bombardero de Bronce se dobla, pero no se rompe

El tercer round empezaría a darle a la pelea esas tonalidades dramáticas que alcanzarían resonancias históricas,

Tyson ya lo había conectado, pero Wilder había resistido hasta este punto de la pelea”, recuerda Capetillo. “Pero no le había dado un volado de derecha cómo el que le dio al final del tercer asalto”.

Aquel golpe del Rey de los Gitanos en la mandíbula del estadounidense parecía ser determinante en el combate. Pero Wilder se levantó de la lona. La toma de televisión lo deja ver con un semblante ligeramente desorientado y molesto. Muy molesto.

“Ok, vamos”, le contesta Wilder al referí cuando le pregunta que si quiere seguir peleando. Inmediatamente, Fury le conecta un upper a la quijada que lo deja tambaleante. El de Alabama se abraza al cuerpo del británico, pierde el paso y no se cae. La campana suena. Fin del round. Se salva de un nocaut que parecía inminente.

“Sabíamos que Tyson estaba en buen camino y él lo sabía también”, explica Capetillo. “A Wilder lo empezábamos a ver cansado y lastimado. Pero nunca pensamos la recuperación que iba a tener. ‘Recuerda tener cuidado con esa derecha’, le insistía mucho a Tyson antes de que saliera a ese cuarto round”.

El mexicano sabía de lo que hablaba.

Tyson Fury derriba a Wilder
Foto: Mikey Williams / Top Rank

Round 4: El primer segundo aire de Wilder y la resiliencia de Fury

La mano derecha de Deontay Wilder es uno de los golpes más destructivos en la historia del boxeo. SugarHill Steward, Jorge Capetillo, y toda la esquina de Fury estaban alertas.

Y esa derecha llegó.

“Sabíamos que si esa derecha lo conectaba le iba a causar mucho daño a Tyson“, señala Capetillo. “No sólo lo conectó una, sino que fueron dos veces y eso provocó que lo mandaran a la lona. Tyson estaba tocado”.

Pese al bombazo que entró en la sien de Fury, y la mirada azorada del inglés al tocar la lona, en la esquina del inglés nunca pensaron en izar la toalla.

Fury se fue dos veces a la lona en ese cuarto round, donde parecía que el rumbo de la pelea, ahora favorecía a Deontay Wilder.

“En ningún momento, siempre lo vimos lúcido, quizá lastimado pero lúcido”, recuerda el mexicano. “Sabíamos que se iba a recuperar de alguna forma, porque tiene mucho espíritu. Además, es un peleador experimentado. Se tomó los segundos precisos de la cuenta de protección para que se recuperara”.

Cuando Fury se levantó y terminó la segunda cuenta de protección, la campana anunció el final del round. Esta vez, era el Rey de los Gitanos quién se salvaba del nocaut. Wilder estaba lejos de estar acabado en la pelea.

Deontay Wilder derriba a Tyson Fury en la tercera pelea
Foto: Mikey Williams / Top Rank

Round 5: Fury se aleja del precipicio

Wilder trató de mantener el castigo con su mano derecha a la cabeza de Fury. Esta vez no lo logró. El británico logró amarrarlo con su cuerpo, y le volvió a lanzar el jab de mano izquierda y, de vez en cuando, lo castigó con volados de derecha. Eso neutralizó a Wilder cuando tenía su mejor momento en el combate.

La tranquilidad regresaba al rincón del inglés.

“Lo vimos mejor en el ring”, recuerda Capetillo. “Pudo contener el momento de Wilder y, especialmente, aplicó el jab que tanto le pidió SugarHill. Tuvo corazón e inteligencia para salir del mal momento”.

Round 6: El Rey de los Gitanos retoma el control

El británico no sólo logró contener la mano derecha de Wilder. Además, pudo hacerle daño con otro tipo de golpes, más allá del jab que le pidieron en su esquina. Conectó al estadounidense con una combinación que incluyó jab de izquierda, upper de derecha y un volado de izquierda que cimbró a su oponente.

Para ese momento de la pelea, en la esquina de Tyson Fury notaban que Wilder empezaba a mostrar notables signos de cansancio.

“Notamos que había retomado el control del combate y que había lastimado a Deontay, que también vimos que ya estaba cansado”, narra Capetillo. “Le dije que tenía que aprovechar un espacio entre el oído izquierdo y la mandíbula que le estaba dejando Wilder con su guardia. Que buscara ese espacio y que lo iba a encontrar. Salvo eso, le dijimos que continuara igual”.

Round 7: El Bombardero de Bronce empieza a flaquear

Fury evitó que le entraran tantos golpes como en el primer tercio de la pelea. Los volados de derecha los esquivaba, los detenía con su guardia o los eludía. Cuando sucedía esto último, contraatacó con rectos de derecha, cuando el propio Wilder estaba mal parado. Fue así que casi manda la lona a su testarudo oponente.

Deontay estaba exhausto, lo sabíamos”, recuerda Capetillo. “Y también lastimado. Pero no se rendía. A esa altura el dominio y la preparación física de Tyson era ya superior”.

Round 8: El castigo de Fury a un persistente Wilder

A su colección de golpes que propinó el inglés, le sumó el volado de izquierda a la mandíbula de Wilder. No fue tan potente el golpe que le propinó en ese episodio, pero sí suficiente para que lo hiciera perder el paso. Fury también le conectó un jab de derecha y un volado de izquierda. El originario de Alabama estuvo cerca de visitar la lona de nuevo, pero resistió.

“Era impresionante la resistencia de Deontay“, señala el mexicano. “Parecía que se caía, pero lograba mantenerse en pie. Veíamos bien a Tyson. Sólo insistíamos que se cuidara de la derecha. Pese a su dominio en el ring, siempre estaba atento de nuestras instrucciones.

Round 9: Deontay Wilder, una amenaza tambaleante

Tyson Fury parecía ya un claro dominador, pero a la vez, Deontay Wilder era una bomba que podía detonar en cualquier momento.

“Le decíamos a Tyson: no te confíes, porque sigue tirando guadañas de derecha”, recuerda Capetillo. “Él nos decía: ‘sí, estoy atento’. Realmente estábamos impresionados por cómo Wilder seguía dando pelea. Es un campeón, al igual que Tyson.

En ese momento, la esquina de Tyson Fury no cedía a la impaciencia. Seguían confiados de que Fury estaba en pleno dominio.

“No, para nada nos desesperamos”, recuerda Capetillo. “Confiábamos en la preparación de Tyson. Sólo queríamos que estuviera alerta.

Pero Wilder, exhausto y lastimado, seguía siendo una amenaza para el británico. Le seguían entrando golpes, pero él, incluso, conectaba combinaciones que provocaban que se hiciera para atrás al Rey de los Gitanos. El estadounidense se mantenía en la pelea un episodio más.

La paciencia en el rincón del inglés, pronto se transformaría en un clamor, un ruego de urgencia.

Round 10: “Por el amor de dios noquea a ese hombre”

El estadounidense pagó caro no conectar un volado de mano derecha. Cuando Wilder no conectó a Fury, quedó con la quijada expuesta y el inglés lo castigó con un golpe directo a la mandíbula que lo mandó a la lona. Sangrando, con el párpado hinchado y cimbrado por el golpe, Wilder se volvió a poner de pie y siguió peleando.

No solo se levantó de la lona, sino que Deontay Wilder fue a la guerra y logró herir a Fury.

“En los últimos segundos del episodio, Wilder le dio una combinación que afectó a Tyson“, recuerda Capetillo. “Fue tan fuerte que le hizo perder el paso. Cuando terminó el episodio y Tyson llegó a la esquina, le dije ‘Mijo, no sé que tienes qué hacer, pero por el amor de dios noquea a ese hombre. Sé que lo puedes hacer'”.

Fury simplemente respondió que sí. La pelea, en ese momento, ya había alcanzado resonancias históricas. Todos entendían que estaban en presencia de la épica.

Round 11: El Rey de los gitanos, rey de los pesados

El desenlace sería digno de la épica de los 10 round anteriores. Pese a que terminó el round anterior lastimado, Fury fue la autoridad en el undécimo round de aquella pelea.

Tyson metió volados de derecha, su jab y hasta uppers. Al final una mano derecha mandaría a la lona por tercera vez a Wilder y el referí terminó la pelea. Un final histórico, y un Tyson Fury que confirmó su reinado como campeón lineal.

La victoria más importante en la carrera de Tyson Fury

Capetillo considera que es la victoria más importante para Tyson Fury, contra el rival más difícil que ha tenido el británico en su carrera. La pone incluso por arriba de la sorpresiva victoria que tuvo el inglés ante Wladimir Klitschko en 2015.

Klitschko era un gran campeón”, recuerda Capetillo. “Disciplinado, con mucha condición física. Pero Wilder es diferente. Tiene una pegada temible, de las mejores en toda la historia y de las que no se han visto en los últimos diez años por lo menos. Todo eso logró superarlo Tyson. Además, el mérito es doble por lo que venía arrastrando en el pasado”.

Jorge Capetillo ha estado ahí en diversas fases de la vida de Tyson Fury. En las buenas y en las malas. Y el mexicano sabe lo que el inglés tuvo que superar para poder vencer a Deontay Wilder y ganar un cinturón de título mundial, para subsanar los que perdió por las adicciones y la depresión.

“El hecho de recuperarse y de bajar tantos kilos”, señala Capetillo. “Tyson llegó a pesar 400 libras (182 kilos), ahora pesó 125 para esta pelea. Si yo pudiera definir el porqué ganó este combate a diferencia de las otras peleas con Wilder fue, primero, por corazón, para saberse levantar. Y segundo, por inteligente para saber cómo ajustar en la pelea; y tercero, por el trabajo tan bueno que hizo para preparar el combate”.

Tyson Fury
Sean Michael Ham / TGB Promotions

Octavio Ocaña, el box la otra pasión del actor de Vecinos

Rolly Romero

Oficial: Rolly Romero no peleará con Gervonta; suena Pitbull Cruz como remplazo